El elemento químico se utiliza para la extracción ilegal de oro, lo que también representa un problema ambiental por su uso indiscriminado
Juan Hernández
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes continúa revelando detalles de las operaciones de este grupo criminal en México y en el mundo, así como vínculos con figuras de la política mexicana. Tal es es el caso de Atziri Alejandra Pulido Briseño, quien es señalada de ayudar al Cártel Jalisco Nueva Generación para traficar mercurio, un elemento que después utilizan para extraer oro de forma ilegal en otros países.
¿Quién es Alejandra Pulido?
Atziri Alejandra Pulido Briseño es una política mexicana afiliada al PAN con una trayectoria de más de una década en funciones públicas y actividades partidistas. Está registrada como militante del PAN desde al menos 2008, con participación en órganos internos del partido. Durante este tiempo también ha participado en campañas electorales en distintos cargos de coordinación partidista.
Pulido Briseño ocupó el cargo de Secretaria de Administración del Gobierno Municipal de Querétaro durante la administración encabezada por el alcalde panista Luis Bernardo Nava Guerrero, desde octubre de 2018 hasta su renuncia en octubre de 2019, atribuida por la propia administración a motivos personales. En esa función fue responsable de temas administrativos y de operación de la plantilla laboral del municipio.
Así trafica mercurio el CJNG para extraer oro
De acuerdo con el reporte de la Agencia de Investigación Ambiental, Pulido Briseño actuó como facilitadora para el tráfico de mercurio a favor del CJNG obtenidas en las minas de la Reserva de la Biosfera de La Sierra Gorda en el estado de Querétaro. Se le acusa de pactar y permitir estas acciones con Juan José Zamorano.
Este mismo informe detalla que hay al menos cinco minas de mercurio protegidas por la UNESCO que fueron afectadas por la extracción ilícita de aproximadamente 200 toneladas de mercurio de forma ilegal equivalentes a 8 mil millones de dólares y que fueron enviadas a Sudamérica.
La operación, supervisada por Zamorano y la propia Alejandra Pulido, consistía en ocultar el mercurio líquido en sacos de grava, se llevaban a puertos nacionales y se enviaban con descripciones falsas para evadir otro tipo de revisiones. Este material se utiliza para facilitar la separación y captura de las partículas de oro contenidas en la arena y otros materiales de los que se extrae.
Este incremento en la demanda de mercurio también representa un problema ambiental, ya que se trata de una de las sustancias químicas más contaminantes del mundo y su uso indiscriminado afecta directamente a comunidades sudamericanas ubicadas en el Amazonas.











