Gasoducto, la otra invasión a yaquis



En entrevista exclusiva para Dossier Político, el catedrático y licenciado en Sociología por la Universidad de Sonora considera que “en realidad, los sectores contrapuestos son básicamente dos: el pueblo yaqui y el capital extranjero; en medio, se ven arrastrados por atender intereses propios, como beneficio secundario y derivado: yaquis que han traicionado su propia lucha por la soberanía territorial en el pasado, o “torocoyoris”, como se les nombra al interior de la comunidad; ex-funcionarios incrustados en la empresa que desarrolla la obra; servidores públicos de los tres niveles de gobierno; delincuentes callejeros del área urbana de la región, presuntamente de Ciudad Obregón, organizados como grupos de choque; policías y militares aparentemente incompetentes o indolentes ante el enfrentamiento campal, que se mantienen al margen y permiten la agresión”…

Alejandro Matty Ortega Dossier Politico

Dia de publicación: 2018-05-15


Hermosillo, Sonora (DP).- El maestro Tonatiuh Castro Silva opina ampliamente sobre el conflicto registrado en Loma de Bácum que, sin duda, este derramamiento de sangre empaña las distinciones que la empresa estadounidense Sempra Energy presume en el mundo, en cuanto a su presunto respeto a los derechos humanos y sus supuestas prácticas empresariales éticas y deja al descubierto el rostro funesto de la Reforma Energética.

En entrevista exclusiva para Dossier Político, el catedrático y licenciado en Sociología por la Universidad de Sonora considera que “en realidad, los sectores contrapuestos son básicamente dos: el pueblo yaqui y el capital extranjero; en medio, se ven arrastrados por atender intereses propios, como beneficio secundario y derivado: yaquis que han traicionado su propia lucha por la soberanía territorial en el pasado, o “torocoyoris”, como se les nombra al interior de la comunidad; ex-funcionarios incrustados en la empresa que desarrolla la obra; servidores públicos de los tres niveles de gobierno; delincuentes callejeros del área urbana de la región, presuntamente de Ciudad Obregón, organizados como grupos de choque; policías y militares aparentemente incompetentes o indolentes ante el enfrentamiento campal, que se mantienen al margen y permiten la agresión”.

DP: ¿Es falsa la “lucha entre hermanos”?

TCS: “Violencia yaqui”, fue la definición que un diario regional dio a los trágicos hechos ocurridos el pasado viernes 21 de octubre (2016) en la comunidad yaqui de Loma de Bácum, que fue atacada por miembros de Loma de Guamúchil, refrendando con tal encabezado la representatividad que, lamentablemente, medios de ese tipo tienen respecto a la mentalidad sonorense conservadora y etnocéntrica, y expresando con ello la percepción que en cuanto a esta coyuntura en particular se ha propagado sobre el conflicto que se ha derivado de la forzada imposición del Gasoducto Sonora por el territorio ancestral del pueblo yoeme.

¿Acaso sería posible considerar que la conquista y colonización europea de lo que ahora es México fue consecuencia de una “lucha entre hermanos”, una guerra entre los propios pueblos originarios –considerando el enfrentamiento entre mexicas y tlaxcaltecas–, siendo así ellos los culpables del establecimiento del Virreinato?”.

DP: ¿No fue entre yaquis?

“De la misma forma, resulta absurdo considerar que la confrontación ocurrida, ataque con piedra y fuego en el que hubo vehículos incendiados, heridos y un asesinato, sea resultado de un enfrentamiento “entre yaquis”.

Se señala que es un acto que muestra la aplicación del maquiavélico precepto que reza “divide y vencerás”, pero sólo parcialmente es válido en este caso, pues una de las fuerzas, la mayor, es externa, y no sólo a la etnia, sino incluso al país, y sus cómplices locales, no son sólo yaquis”.

DP: ¿Entonces, quién sería responsable de este conflicto?

TCS: “Sin duda, este derramamiento de sangre empaña las distinciones que la empresa estadounidense Sempra Energy presume en el mundo, en cuanto a su presunto respeto a los derechos humanos y sus supuestas prácticas empresariales éticas y deja al descubierto el rostro funesto de la Reforma Energética”.

DP: ¿No existe crisis de gobernabilidad en la Tribu Yaqui?

TCS: “El discurso del disimulo, como es usual en coyunturas de aprehensión viscosa, reaparece en Sonora. Pretendiendo mostrar a la opinión pública una labor de mediación política y de procuración de justicia, que en realidad constituye una farsa que finalmente habría de justificar el descrédito de la comunidad opositora al megaproyecto, y así, abonar a la continuidad de la obra, Wenceslao Cota Montoya, delegado de la Secretaría de Gobernación en Sonora, ensombrece la situación”.

DP: ¿Por qué se enrarece lo sucedido en Loma de Bácum?

TCS: “El funcionario no asiste en primer término a reunión a Loma de Bácum, localidad que recibió la agresión letal por parte principalmente de miembros de la Guardia Tradicional de Loma de Guamúchil, sino es a ésta comunidad a la que acude, dando la voz a los agresores en primer término, y concediéndoles simbólicamente con ello la razón.

Además, tras el acto acusa públicamente que el motivo del enfrentamiento son rencillas internas que, señala, son incluso ´ajenas´ a la realización del gasoducto.

Por su parte, el Gobierno del Estado de Sonora, en sus dos recientes administraciones, ha guardado una actitud esquiva respecto al proyecto, sobre todo tras el trágico incidente.

En su toma de protesta como Gobernadora Constitucional de Sonora, en parte de su discurso la licenciada Claudia Pavlovich Arellano hizo una alusión directa al Juramento sagrado con el que los gobernadores yaquis asumen su cargo, parafraseándolo parcialmente, y que en su integridad reza:

Para ti no habrá ya sol.

Para ti no habrá ya muerte.

Para ti no habrá ya dolor.

Para ti no habrá ya calor,

ni sed, ni hambre, ni lluvia,

ni aire, ni enfermedades,

ni familia.

Nada podrá atemorizarte.

Todo ha concluido para ti,

excepto una cosa:

el cumplimiento del deber

en el puesto que se te designe;

ahí quedarás

por la defensa de tu nación,

de tu puesto, de tu raza,

de tus costumbres,

de tu religión.

¿Juras cumplir con el mandato divino?

– ¡Sí!

La intempestiva cita, presenciada por miles y televisada en vivo, dejó estupefactos a audiencia y comentaristas, y se tomó como un exabrupto; se admitió dándole el beneficio de la duda, suponiendo que a diferencia del corrupto gobierno de Guillermo Padrés atendería las necesidades de la “tribu”, y de las etnias de Sonora en general”.

DP: ¿Qué atención ha recibido y cómo ha cambiado la Tribu Yaqui?

TCS: “Un año después, no existe diferencia trascendental entre las condiciones de vida de los yoeme en aquel tiempo y en la actualidad, y la amenaza a su territorio es incluso mayor; el Acueducto Independencia sigue funcionando y, además, ahora, se cierne sobre el destino del pueblo yoeme la construcción del Gasoducto Sonora.

En contraste con el apoteósico discurso intercultural de la toma de protesta, así como con el acto realizado al inicio de su gestión, a principios de noviembre de 2015, cuando líderes yaquis que durante la anterior gubernatura se manifestaron en contra del Acueducto Independencia asistieron a Palacio de Gobierno, en Hermosillo, y que se publicitó como “restauración de la relación del gobierno estatal con los yaquis”, ahora no hay presencias coincidiendo y estrechándose las manos.

Desde la capital del estado, la Lic. Pavlovich conmina a la etnia yaqui a fortalecer la unidad. Los funcionarios indigenistas de primer nivel parecen no existir. No hay reconocimiento de las verdaderas partes involucradas y arrastradas a la contienda bélica, y se responsabiliza a los propios yaquis de la confrontación”.

DP: ¿Falta de oficio político?

TCS: “Se ha señalado que el problema creció por “falta de oficio político” de las autoridades locales. Si bien sus propios actos parecieran evidenciarlo, finalmente la destreza política en el nivel microsocial es una herramienta poco útil, en las condiciones actuales, cuando están en juego intereses trasnacionales”.

DP: ¿Capital extranjero contra Tribu Yaqui?

TCS: “En realidad, los sectores contrapuestos son básicamente dos: el pueblo yaqui y el capital extranjero. En medio, se ven arrastrados por atender intereses propios, como beneficio secundario y derivado: yaquis que han traicionado su propia lucha por la soberanía territorial en el pasado, o “torocoyoris”, como se les nombra al interior de la comunidad; ex-funcionarios incrustados en la empresa que desarrolla la obra; servidores públicos de los tres niveles de gobierno; delincuentes callejeros del área urbana de la región, presuntamente de Ciudad Obregón, organizados como grupos de choque; policías y militares aparentemente incompetentes o indolentes ante el enfrentamiento campal, que se mantienen al margen y permiten la agresión.

En lo inmediato, se establece una estrategia claramente punitiva en contra de la comunidad que defiende su territorio: “Un fuerte operativo de la Policía Estatal Investigadora PEI se lleva a cabo en la Loma de Bácum, donde prácticamente tienen sitiadas las entradas y salidas del lugar. Mientras tanto el Personal de periciales y Ministerios Públicos dan fe de los hechos registrados el pasado viernes” (Óscar Félix, Lunes 24 de octubre de 2016, de Grupo Larsa Comunicaciones). Cota Montoya se reúne con las autoridades de Loma de Bácum hasta el martes 25 de octubre y, además, no en la guardia tradicional, como lo establece la cultura política yoeme, sino en un hotel de Ciudad Obregón, lo cual constituye por sí mismo un atentado en términos del marco normativo del propio Estado.

Completando el escenario de judicialización de la lucha por la persistencia étnica, en lugar de los funcionarios del sector indígena (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Comisión Estatal para el Desarrollo de los Pueblos y Comunidades Indígenas de Sonora, regidores étnicos, etc.), son los políticos y policiacos quienes aparecen, justificando su actuación con una petición de aplicación de medidas cautelares de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, como de las propias autoridades yaquis:

“Este lunes inicia funciones un fiscal especial para las investigaciones de los hechos en que perdió la vida un integrante de la Tribu Yaqui, y se atenderá la petición de autoridades tradicionales de Loma de Guamúchil de realizar acciones de desarme de habitantes de los pueblos de la etnia. Así lo dio a conocer el secretario de Gobierno, Miguel Pompa Corella, luego de una reunión de trabajo con el procurador de Justicia del Estado, Rodolfo Montes de Oca, y el secretario de Seguridad Pública, Adolfo García Morales…” (María de Jesús Estrada, Debate, 24 de octubre de 2016)”.

DP: ¿Qué factores convergen en esta maraña energética y la territorialidad sonorense?

TCS: “Uno de los rasgos del neoliberalismo mexicano es el desdibujamiento de la frontera entre el mundo empresarial y el sector político, lo cual analistas internacionales consideran negativo para toda nación. Principalmente, en las dos últimas décadas ha ocurrido en México un proceso de conformación de cuadros empresariales a partir de la Administración Pública, teniendo tal fenómeno como trasfondo la corrupción tanto en el sentido financiero como en el ético. Desde la década de 1990 ha sido creciente la cantidad de exfuncionarios de gobierno, provenientes de posiciones estratégicas, que son contratados en puestos de alto nivel por parte de los corporativos trasnacionales con la finalidad de aprovechar sus relaciones políticas, así como el conocimiento profundo del sistema normativo y administrativo, tanto en lo formal como en lo visceral.

De esta forma, Carlos Daniel Fernández, presidente del Partido Revolucionario Institucional en Sonora entre 2005 y 2006, y ex diputado local por el mismo partido de 2006 a 2009 –quien cuenta con una aun mayor experiencia política y una notable formación académica relacionada con la gestión gubernamental–, es actualmente Gerente de Asuntos Externos en IEnova, empresa filial de la extranjera Sempra Energy, siendo de su responsabilidad el proyecto del Gasoducto Sonora. Por su parte, Carlos Ruiz Sacristán, Director General de Petróleos Mexicanos y Secretario de Comunicaciones y Transportes en el gobierno de Ernesto Zedillo, funge como presidente de IEnova. Participa también en la compañía como consejero Luis Téllez Kuenzler, Secretario de Energía igualmente con Zedillo, y de Comunicaciones y Transportes con Calderón. Además del proyecto en cuestión, Sempra Energy se ha ocupado de más de 20 contratos de suministro de gas durante la administración de Enrique Peña Nieto en el norte del país”.

DP: Gasoducto Sonora, ¿capital extranjero pero de interés oficial?

TCS: “Por lo anterior, y considerando además los recursos de la inversión, así como los usos que tendría el gasoducto, resulta confuso distinguir el señalamiento de los funcionarios locales en su afán por evadir responsabilidades: se trata de obra privada, no del Estado; cierto, pero relativo.

El Gasoducto Sonora constituiría una pieza en el rompecabezas llamado Sempra Energy. Forma parte de una red de distribución y de negocios a costa de la riqueza natural de México, y por ello, la problemática en el territorio yaqui es una de las manifestaciones de carácter cultural y ambiental, en un problema mayor de carácter económico y político.

De acuerdo con los planes, gasoducto consistiría en una red de distribución de gas natural que conectaría El Sásabe, Sonora, con El Oro, Sinaloa, atravesando 850 kilómetros del Noroeste mexicano. Contando con esta obra, una filial de Sempra Energy importaría gas natural desde Estados Unidos para atender las necesidades de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)”.

DP: ¿Qué irregularidades presenta Gasoducto Sonora?

TCS: “El elemento que define la irregularidad del proyecto, y por tanto, la resistencia de los pobladores de Loma de Bácum, es su carencia de Manifestación de Impacto Ambiental y de un ejercicio previo de consulta al pueblo yaqui. Con base en ello, un Juez de Distrito ordenó la suspensión de la obra.

Sin embargo, la problemática es mayor, rebasando tanto la demarcación territorial yaqui, como el aspecto de la etnicidad, pues la maraña política y económica que subyace al Gasoducto Sonora involucra a: a) el emporio, por sus oscuras prácticas; b) los fundamentos de la Reforma Energética, e incluso a sus artífices anteriores al actual sexenio presidencial, y c) la política indigenista actual, que recibió una herencia de problemas en relación con las etnias de Sonora, para los cuales no se vislumbran aún pasos por su resolución, ante lo cual las mismas se mantienen política y literalmente sedientas”.



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