Imborrable la huella de Valdez



Se conmemora un año del homicidio del hombre que cronicó el horror, la luz y la mafia, desde Sinaloa

Tomado de: Diana Martínez / El Heraldo

Dia de publicación: 2018-05-15


CULIACÁN. El 15 de mayo de 2017, Javier Valdez Cárdenas salió de su casa a las 8:00 horas. Era un poco más tarde de lo habitual porque lo retrasó una entrevista que otorgó para un noticiero radiofónico, además de que tuvo que regresar porque olvidó sus anteojos.

Abordó su vehículo y condujo por el Malecón nuevo de Culiacán hasta el café Bistro Miró, en la calle Rafael Buelna, en el Centro.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

Era una parada habitual, desde hace años desayunaba antes de llegar a las instalaciones de Ríodoce, el diario que colaboró para su fundación hace 15 años.

En este lugar, al enterarse de su asesinato el personal de servicio le guardó luto; no se ocupó la mesa que éste solía usar como oficina alterna y pese a su ausencia, se le colocó durante varios días el periódico y una taza de café, pues era la mejor manera de recordarlo.

Javier, recuerdan, terminó su taza de café para asistir a una junta en el semanario, habló por teléfono con su esposa Griselda para preguntarle si había cocinado, pues acostumbraba a comer con su hijo Francisco, pero nunca regresó a casa.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

Fue la última vez que la mujer habló con él; una hora después le llamaron del periódico para avisarle del crimen y su hijo acudió al lugar porque se enteró antes, por redes sociales.

Al salir de su oficina, Javier abordó su automóvil y debido a que no le gustaba conducir en sentido contrario en la calle Teófilo Noris, condujo hasta Vicente Rivapalacio, donde fue interceptado y asesinado.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

Ahí se colocó un pequeño monumento funerario con flores, una botella de agua, una imagen de la Virgen de Guadalupe, una veladora, un mazapán y un pequeño letrero con la leyenda:

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

“Extraño tu sonrisa”.

A un año del homicidio, algunos vecinos aún limpian el lugar y colocan flores, y aunque se resisten a platicar sobre el tema, ceden y muestran su indignación por el crimen.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

En Culiacán recuerdan al periodista, colegas, políticos y la gente de los sitios que habitualmente visitaba Javier, como El Guayabo, un restaurante-bar cerca de Ríodoce al que llegaba con su familia y en donde era atendido desde dos décadas por El Zurdo, un mesero que identifica al escritor como un hombre bromista y que gustaba del whisky.

Su hija Tania y su esposa señalaron también el gusto del padre de familia por el jazz y por tocar la batería, además que de joven tocó el bombo en un grupo de folclor latinoamericano.

En el café Los Portales, cercano a la catedral, Francisco, uno de los meseros, aseguró que es una pérdida irreparable porque además de ser uno de los clientes asiduos, era un periodista que no dudaba en escribir sobre la realidad de Culiacán por muy riesgoso que esto fuera.

Aquí siempre venía, se tomaba su café y aquí trabajaba, él decía lo que otros no querían, era un periodista valiente”, comentó Francisco.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

Carteles con la imagen de Javier aún visibles a pesar del tiempo son una constante en las calles de Culiacán, a un costado otros con los rostros del gobernador Quirino Ordaz y del fiscal Juan José Ríos en los que se pide justicia por el crimen del periodista trataron de ser eliminados con aerosol negro.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

A pesar de eso, lo que le ocurrió a Javier es imborrable, enfatizaron sus colegas, porque el homicidio deja huella en todo el país, incluso en el mundo.

Él cronicaba la ciudad, las calles, el horror, la luz, las sombras, el crimen, la esperanza, la desesperanza y todo eso se fue con él cuando lo mataron”, comenta Ismael Bojórquez, director del semanario Ríodoce, del que Javier fue fundador.

Tanto Ismael como Andrés Villarreal, jefe de información de este medio de comunicación, coinciden:

se cometieron errores con Javier, pero era imposible no cubrir temas de narcotráfico en Culiacán que es la cuna de esta problemática”.

Hay una gran autocensura en el país, por miedo hay una zona de silencio… pero no retrocedimos, sólo le dimos una vuelta a la tuerca”, aseguró Ismael en su oficina en las instalaciones del semanario, custodiadas, a veces, por policías ministeriales, municipales o federales.

 

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

En el espacio de trabajo de Javier, un cuarto pequeño en Ríodoce con una computadora, una impresora y papeles ordenados, ahora es ocupada por otro reportero.

La conmemoración luctuosa por el crimen del periodista fue motivo suficiente para que otros periodistas se organizaran y discutieran sobre cómo cubrir temas de seguridad.

Marcos Vizcarra, reportero de Noroeste, aseguró que desde el asesinato de Javier ya no se cubre de la misma manera, pues hay que asuntos que se deben reportear en grupo.

Las exclusivas se han terminado, mantenemos la comunicación, nadie va sólo y nadie se queda sólo”, dicen.

FOTO: Nayeli Cruz / Heraldo de México

El subsecretario de Asuntos Jurídicos del gobierno de Sinaloa, Jesús Ramón Soto, lo ocurrido a Javier los obligó a hacer ajustes para mejorar las condiciones para periodistas.


https://heraldodemexico.com.mx/pais/imborrable-la-huella-de-valdez/

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