Legisladoras: cuando los números cuentan

El 8 de marzo, al entrar al salón de plenosde la Cámara de Diputados, las legisladoras nos encontramos con una rosa blancaen cada una de las curules. Un día después,una torpe maniobra pretendió sacar del debate en el pleno tres dictámenes de la Comisiónde Igualdad de Género sobre la Ley Generalde Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Cecilia Soto Excelsior

Dia de publicación: 2017-03-17


Sin explicaciones, al estilo de “porque lo mando yo”, los dictámenes fueron quitados de la Orden del Día, previamente publicada en la Gaceta Parlamentaria.

Si no me fallan mis cuentas, en la Cámara de Diputados somos 212 legisladoras, aproximadamente el 42 por ciento. La primera vez que fui diputada en 1991, las mujeres representábamos el 8 por ciento. Paulatinamente, con herramientas como las cuotas de género, ideadas para romper inercias, hábitos políticos que excluyen a las mujeres hasta llegar a la histórica reforma constitucional de 2013, que obliga a la paridad en las candidaturas federales, llegamos a una cifra muy cercana a la paridad.

Esta masa crítica de legisladoras se ha expresado en un número récord de iniciativas de ley a favor de mayor igualdad entre hombres y mujeres. Muchas a favor de las mujeres, pero también varias dedicadas a reparar injusticias contra los varones, como aquella que sólo otorga servicio de estancia infantil a las madres. Pero no habíamos logrado una muestra de poder como la que se logró el 9 de marzo, cuando legisladoras de todos los partidos, con la excepción de Acción Nacional, tomamos la tribuna, paramos la sesión y logramos que se acordara discutir los dictámenes excluidos en la sesión de mañana martes 14.

Mi regalo del 8 de marzo fue la cara de estupor de los pastores del PAN y del PRI, los probables autores de la maniobra para desaparecer los dictámenes de la Orden del Día. Los señores confundieron la mayoría política con la mayoría de género. Me explico: el PRI, con 212 legisladores, tiene 42 por ciento en la Cámara y en todos los órganos de ésta, como en las Comisiones. El PAN, con 109 legisladores, tiene el 21 por ciento. En la sesión anterior, al aplicar la mayoría política, obligaron al pleno a discutir a troche y moche la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, que se aprobó con menos de 250 votos.

Pero el 9 de marzo, no contaron con la congruencia entre las mujeres legisladoras. Los dictámenes venían aprobados por todos los partidos integrantes de la Comisión de Igualdad de Género, con la excepción de tres votos del PAN. Las ocho integrantes del PRI habían votado a favor. Laura Plascencia, presidenta de la Comisión y del PRI, protestó desde la tribuna por la inexplicable eliminación de los dictámenes. Lo que siguió, un torrente de creatividad y empoderamiento de las legisladoras, lo contó muy bien Ivonne Melgar en su columna 8M: La rebelión de las diputadas.

Entre los tres dictámenes, la manzana de la discordia es el dictamen que busca fortalecer la aplicación de la Norma Oficial Mexicana 046, que detalla los protocolos para atender a las víctimas de violación. No se trata de debatir la interrupción del embarazo en caso de violación ni la administración de la píldora del día siguiente. La interrupción legal del embarazo en caso de violación es un derecho presente en la legislación mexicana desde hace décadas. Primero como un delito no punible en el Código Penal Federal y en el de los 32 estados de la República y después, como en el caso de la legislación en la Ciudad de México, como un derecho. Éste se reitera en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y en la Ley General de Salud. La píldora del día siguiente está en el Cuadro Básico de Medicinas desde 2005, gracias a una decisión del entonces secretario de Salud, Julio Frenk.

La NOM 046 fue aprobada en 2005 y modificada en 2009 y en 2016, y fue resultado de un “acuerdo amistoso” entre el gobierno federal y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que estaba a punto de sentenciar a México por el caso Paulina, la jovencita de 13 años que fue violada en Baja California en 2000. Paulina expresó repetidamente que no deseaba continuar con el embarazo resultado de la violación y a la que se le negó el aborto al que tenía derecho.

La NOM 046 tiene una débil aplicación en estados y municipios e incluso en las instituciones públicas de salud, herencia de una directiva expresa del exsecretario de Salud con Felipe Calderón, José Ángel Córdova, para violar la ley y negar la interrupción legal del embarazo en los hospitales de la SSA, del IMSS y del ISSSTE. Las iglesias, especialmente la católica y los gobiernos locales panistas, influyen para que la NOM 046 no se aplique, a pesar de tratarse de casos de salud pública y sobre todo de compasión y empatía con mujeres, muchas veces niñas, que han sufrido un ataque brutal a su intimidad, como es una violación. No se vale.

Nos vemos en Twitter: @ceciliasotog y en fb.com/ceciliasotomx para defender a la Constitución de la CDMX, que a juzgar por el número récord de impugnaciones suscitó el mejor de los debates.


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