Obesidad y Alimentación Infantil





M.C. Olga Lidia Ramírez Valdez Dossier Politico

Dia de publicación: 2020-01-06


La prevalencia de obesidad y enfermedades asociadas a la misma, son problemas de salud provocados por una mala alimentación, los cuales causan preocupación en la salud pública a nivel mundial, nacional, y sobre todo estatal, debido al crecimiento constante y acelerado en los últimos años.

La obesidad se considera una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que afecta la salud de quien la padece, causando estragos en los niños con enfermedades que antes se consideraban solo de adultos. La obesidad es caracterizada por el exceso de grasa corporal, causado por un desequilibrio en la ingesta energética y el gasto calórico de la persona. Esta condición, facilita la aparición de otros problemas metabólicos como diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, enfermedades cardiovasculares, depresión, baja autoestima, entre otras. Este padecimiento se presenta por la influencia de un ambiente obesogénico (factores genéticos, ambientales y sociales), principalmente a una mala alimentación por el bajo consumo de frutas y verduras, productos lácteos, pescados y mariscos, aumentando el consumo de alimentos procesados o industrializados, bebidas carbonatadas y/o edulcoradas.

Los hábitos son aprendidos en la niñez, son obtenidos día a día por costumbre o imitación los cuales persisten en la edad adulta. Identificar el problema de raíz es fundamental porque así se podrán implementar planes de intervención nutricional dirigidos a padres, tutores y profesores de los menores, ya que estos son los que facilitan el acceso y/o compra de alimentos saludables o alimentos chatarra. Es importante poner como prioridad la salud de los niños en México, ya que ellos son el presente y futuro del país.

Sabemos que el problema actual del incremento en obesidad infantil no es causado por los mismos niños, sino por los padres (negligencia parental) que no los están alimentando y protegiendo del todo bien. Actualmente, ambos padres salen a trabajar y se dejan envolver por la mercadotecnia de los alimentos procesados una y otra vez, sin medir las consecuencias de una mala decisión en repetidas ocasiones. Ahora bien, la Ley para la Protección de los Niños menciona que se debe proporcionar una alimentación suficiente y protección de la salud del infante, y como padres no estamos cumpliendo con nuestro papel de alimentación y protección de la salud de nuestros hijos, además. Y lo peor: ¡nos negamos a ver el problema!.

Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública, existe una distorsión de los padres en la percepción del sobrepeso: "un alto porcentaje de las madres considera que sus hijos tienen un peso adecuado y solo el 15% piensa que sus hijos padecen obesidad, lo que resulta como una mala percepción de las condiciones del niño y esto va de la mano con la falta de una cultura nutricional, básicamente su influencia es reflejo de su propio comportamiento alimentario.

Ahora, como padres podemos lograr que los niños aporten a su cuerpo las calorías y nutrientes necesarios de acuerdo con su edad y actividad física fomentando una buena alimentación.

Aquí mi recomendación:

· Ofrecer variedad de verduras, frutas de temporada (no las aceptan a la primera, ofrezca las veces que sean necesarias)

· Sirva porciones de tamaño razonable de acuerdo con su edad y actividades (puede usar platos grandes para que el niño piense que es una porción pequeña, cosa contraria en adultos).

· Evite forzar que coma, solo dar alimentos en horarios de la comida familiar (si no hay horarios, fórmelo donde toda la familia coma y conviva en la mesa).

· Evite o elimine el “aunque sea”… aunque sea que se coma este yogurt… aunque sea este jugo… aunque sea un pan. No lo está ayudando, solo fomenta malos hábitos alimenticios y mala nutrición del niño.

· Nunca premiar o castigar con alimentos.

· Ofrezca agua natural, No bebidas altamente endulzadas o carbonatadas.

· Evitar el consumo de comidas rápidas (contienen un elevado aporte calórico, exceso de grasas y sal.).

· Evite el consumo de cereales de caja, son altos en azúcar y colorantes artificiales.

· Limitar el consumo de golosinas y si las consume, procurar que se laven los dientes después de cada consumo para evitar la presencia de caries.

 
M.C. Olga Lidia Ramírez Valdez 
Nutrióloga 

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Comentarios



Cinthya Loera M

Muy buen artículo, especialmente porque hace énfasis en la responsabilidad total parental de la buena o mala alimentación que reciben los niños. Además de brindar recomendaciones que promueven y evitan malos hábitos alimentarios.

2020-01-06
Nancy Rivera

Muy buena publicación, las personas en general piensan y dicen que por nuestra genética o herencia familiar es el motivo de los más importantes por lo que nuestras nuevas generaciones desde infantes están padeciendo enfermedades que antes sólo se consideraban sólo de adultos y no quieren aceptar la mayoría que es base del 70% por nuestra alimentación que debe ser nutritiva y balanceada y el otro 30% del ejercicio, beber agua y la genética para que podamos tener una vida saludable!

2020-01-09

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