La vaquita marina, una esperanza que no muere





Tomado de: NTR Guadalajara

Dia de publicación: 2019-10-08


Hasta ahora, las especies no pueden regresar de la extinción: sería como haber vencido a la muerte. Y aunque la vaquita marina (Phocoena sinus), el cetáceo más amenazado del mundo, registra números dramáticamente bajos, al grado que ni siquiera llega a la línea de viabilidad, para Francisco Javier Gómez Díaz, director ejecutivo del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar (con labores en La Paz, Baja California Sur), hay casos mundiales en que a partir de un par de parejas reproductoras se reconstruye una especie.

Esa es la esperanza, que como suele suceder, es lo último que muere. El avistamiento, registrado hace un mes, de seis ejemplares en la superficie del Alto Golfo de California, ha sido recibido en la opinión pública con gran algarabía, pero la realidad es que esto no detona registros más altos que los alcanzados en los últimos tres años: de 30 individuos estimados en el último pico (2017), ahora podrían deambular en este mar unos 20 y quizás menos. Es momento de tomar decisiones que impacten en la realidad a favor del mamífero.

“Nosotros creímos que posiblemente ya no encontraríamos más vaquitas vivas debido a que hubo una invasión masiva de embarcaciones de todo tipo precisamente al área de refugio de la vaquita y conflictos muy severos en el puerto de San Felipe, entre autoridades y pescadores, y después ya no hubo control sobre quién podía entrar o no al refugio”, explicó en entrevista telefónica con NTR. El museo es una de las instituciones que, con embarcación propias, colabora en el esfuerzo para detener lo que parece irresistible.

El pesimismo era tal que “para este último censo que se hizo, pensamos que no podríamos encontrar ya organismos vivos. Pero durante 15 días participamos en un monitoreo y de forma visual vimos seis organismos diferentes. No sabemos con exactitud cuántos hay, mínimo son seis, podrían ser 15 ó 18; se debe cruzar (estos) datos con lo que se genera en campo con el registro en hidrófonos, que 24 horas al día captan sonidos que emiten las vaquitas. Pero se elaborará un censo en octubre para presentar estimación más actualizada y real”, refirió.

SE REQUIEREN NUEVOS DATOS

Pese al alentador avistamiento, las estimaciones han ido a la baja. “En 2017 se determinaba que había 30 individuos, pero desde entonces se han recuperados organismos muertos de vaquita; en febrero o marzo se identificó un pequeño cetáceo sin cabeza, se hizo en la Facultad de Ciencias Marinas de Baja California una identificación oseológica, lamentablemente dio positivo. Hubo otro ejemplar muerto en posesión de las autoridades. Y no sabemos de aquellos que no se han podido recuperar, pero mermaron esa población de 30, por lo que se hará un nuevo cruce de estimación”.

NTR: Sean 20 ó 30, ¿no estamos hablando ya de una población no viable, que ya se encamina a la extinción?

Francisco Javier Gómez Díaz (FJGD): Definitivamente estamos debajo de los niveles de viabilidad, pero hay historias de éxito con algunas otras especies que si quedan un par o dos parejas, siempre que tengan buenas condiciones de reproducción, pueden repoblar. Desgraciadamente acá las vaquitas están mucho más amenazadas por la presión de tantas embarcaciones de pesca ilegal que se concentran en la zona de refugio. Como bien recordarás, en 2017 quisimos hacer algo que ya hicieron en China, donde hay una marsopa sin aleta, también amenazada, en el río Yangtsé; científicos de China comenzaron a capturar animales y controlarlos en un refugio para evitar pesca incidental; ese proyecto funciona y las tienen bajo control dentro del río en un cerco muy grande. Con base en ese ejemplo intentamos hacer en 2017 un refugio, pero la vaquita marina no se prestó en aguantar ese pequeño cautiverio y por eso se canceló el programa. De acuerdo a los investigadores de nueve países que participaron en ese intento de aislamiento, no funcionó.

NTR: ¿Entonces qué fue lo que se planteó?

FJGD: Se sugirió aumentar la vigilancia. Es un santuario de muchos años que restringe artes de pesca que usan barcos camaroneros y otros; están prohibidas las redes que normalmente se usan para totoaba con luz de malla de más de 10 pulgadas, y bueno, eso fue lo único que se pudo hacer. Seguimos haciendo recuperación de redes fantasma únicamente en el refugio de la vaquita, además de invitar a la gente a cumplir la reglamentación, sobre todo en la zona núcleo donde aún hay vaquita. (Sin embargo), hay bastante riesgo, los pescadores no van por la vaquita, buscan especies comerciales, algunas ilegales como la totoaba, porque es muy redituable ese comercio ilegal de carne y, sobre todo, su buche (de hecho, el pez totoaba está también en alto riesgo de extinción).

NTR: ¿Qué medidas tomar para impedir la extinción? Tampoco funcionó la reproducción en cautiverio o la relocalización.

FJGD: Debemos trabajar en el mismo lugar de concentración de vaquitas, la propuesta que estamos retomando es montar un cerco muy grande en esa área, el cual permita que los pescadores no accedan al lugar. No estamos de pleito con pescadores, (no queremos) perseguir bucheros o totoleros, pretendemos invitar a que no pasen ese cerco y dejar a la especie en su hábitat natural, que se señale bien ese cerco que evita el acceso podrá ayudar muchísimo (…) Las vaquitas podrán pasarlo, es un cerco flotante, como el que se usa cuando hay derrame de hidrocarburos, muy vistoso, pero definiremos un perímetro después del censo de octubre, cuando tendremos información mejor. La verdad es que no podemos capturarlas para un santuario externo, se trata de dejarlas allí y mejorar sus condiciones; moverlas a otra parte no tiene sentido, ya lo intentamos y no se pudo.

NTR: El otro gran desafío es la reducción de inversión pública en el sector ambiental, casi no hay dinero para especies en peligro.

FJGD: También hay intereses de carácter internacional: Estados Unidos nos pone mucha presión siempre con la amenaza latente de embargo de productos si no se elimina la pesca incidental; entonces va junto con pegado, quizá haya que invertir parte de los recursos de programas de fomento pesquero para garantizar el refugio y luego dar un uso distinto de áreas y que se autofinancie. Con esta información de que la vaquita sigue viva podríamos conseguir fondos internacionales y lograr comprar el cerco, pero necesitamos antes el censo y la buena voluntad de los pescadores.

NTR: ¿Se puede dialogar con los pescadores ilegales?

FJGD: Es sumamente difícil. Cuando publicamos lo de los seis avistamientos fuimos atacados en redes sociales y nos soltaron una sarta de sandeces, no aceptan el esfuerzo; no me cabe en la cabeza, es que es para beneficio para ellos mismos, ellos serán beneficiados con la conservación y no lo alcanzan a comprender, mucho menos el ilegal que trafica totoaba y otras especies prohibidas. El llamado debe ser para pescadores legales, y a los otros, pues el gobierno debe trabajar en el ataque de lo ilegal (…) La vaquita es la punta del iceberg, hay muchas especies afectadas, ballenas, delfines, lobos marinos, tiburones; la megafauna es esencial para el equilibrio ecológico, con su pesca incidental se daña seriamente al ecosistema en el Alto Golfo de California.

Otro problema es que no existen datos del número de personas en actividades ilegales: “Lo que sí sabemos es que hemos detectado en distintos momentos de 15 a 40 embarcaciones ilegales en la madrugada en el Alto Golfo, dentro del refugio, eso lo detectamos con radar, es presentable ese tipo de reportes, y por la hora, es evidente que lo son”.

NTR: Uno pensaría que hay un mercado internacional exigente, como pasa en Estados Unidos y Europa, donde no se quieren productos con alto impacto ambiental, pero el Extremo Oriente, consumidor del buche de totoaba, no parece tener esas reservas morales…

FJGD: Es en China donde consumen el buche de la totoaba. Creen que es afrodisiaco aunque sin comprobación científica, como tantos otros productos de origen animal que se están presionando, rinocerontes o  el tigre. Lamentablemente el mercado aquí no ayuda a presionar, pero si logramos que se exija certificado de origen se podría quitar la presión tremenda a todo el ecosistema del Alto Golfo, la acuacultura es parte de las soluciones, pues ya se reproduce en cautiverio la totoaba.

NTR: En resumen, no se pueden echar campanas al vuelo por el avistamiento de seis vaquitas.

FJGD: Así es, no podemos echar campanas al vuelo, cuando menos fue una gran noticia que aún existan vaquitas vivas, no pensábamos que fuera posible.

La especie

• Se le conoce como vaquita marina, cochito, marsopa del golfo de California. Es endémica del Alto Golfo de California en México y no hay indicio de su presencia al sur, por lo que se plantea que ésta ha sido su distribución original. Sólo vive en una región pequeña, al norte de una línea imaginaria que conecta Puertecitos, en Baja California, y Puerto Peñasco, en Sonora.

• Vive en aguas cálidas y poco profundas, de entre 11 a 50 metros (m), con una visibilidad de 0.9 a 12 m y a una distancia de la costa de 11 a 25 kilómetros. Prefiere fondos marinos compuestos de arcilla y limo, a los arenosos.

• En 1997 se calculó su tamaño poblacional en 567 vaquitas. En 2007, debido a la elevada mortalidad por pesca incidental como principal impacto, se estimó la población remanente de vaquitas en aproximadamente 150 individuos. Diez años después se contaron apenas 30 individuos y ahora el número podría haberse reducido aún más.

• La vaquita es el único mamífero marino originario de México y el más pequeño de los cetáceos. Es robusta, con las aletas pectorales largas y cóncavas; tiene una aleta dorsal alta, triangular y ligeramente falcada (curvada hacia atrás), y su cabeza es redondeada y su hocico corto. Su dorso es de color gris oscuro, con zonas laterales gris claro y vientre blanco, y tiene parches negros alrededor de los ojos y los labios.

• De acuerdo a información proveniente de registros visuales y acústicos recopilada entre la década de 1980 y 2003, la vaquita se encontraba en un área de aproximadamente 3 mil 400 kilómetros cuadrados, en una zona restringida al oeste del Alto Golfo de California, lo que implicó una reducción drástica de su distribución histórica y aumentó el riesgo de extinción a crítico.

• En 1955 una parte del golfo de California se declaró zona de refugio para todas las especies. En 1974 se declaró zona de reserva, cultivo y/o repoblación para todas las especies de pesca al área del Delta del río Colorado. Después, en 1975 se decretó veda indefinida para la totoab y en 1991 se incorporó a la vaquita en el Primer Apéndice de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

• En 1992 se creó el Comité Técnico para la Preservación de la Vaquita y la Totoaba (CTPVT). En 1993 se estableció la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. En 1994 la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994 clasificó al cetáceo como en peligro de extinción, además, la Norma Oficial Mexicana NOM-012-PESC-1993 estableció medidas para la protección de la vaquita y la totoaba

Fuente: Conabio (2011), fichas de especies prioritarias. Vaquita (Phocoena sinus)


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