Mijaíl Kaniskin: Elisa Carrillo me enseñó a amar todo de México





Tomado de: José Juan de Ávila / Milenio

Dia de publicación: 2019-07-11


Figura silenciosa, siempre al lado de Elisa Carrillo, Mijaíl Kaniskin prefiere en público mantener un perfil bajo en México, país que su esposa le enseñó a amar, pero muy activo.

Director artístico de Danzatlán, Kaniskin es primer bailarín del Staatsballett Berlin desde 2007, igual que Elisa, y el 30 de abril compartió con ella el mayor reconocimiento que el Estado ruso otorga a sus estrellas, el premio Alma de la Danza. Sin alma no hay arte, y el alma es todo para el artista, dice.

Formado en el Bolshói, Kaniskin conversó a finales de febrero sobre su afición a México y a las artes, pero sobre todo sobre su colaboración y admiración por la premio Benois de la Danse 2019, con quien comparte el plan de poner a la Compañía Nacional de Danza y al ballet mexicano en el mapa mundial.

En Rusia nos llaman artistas del ballet, no bailarines, dice sobre qué busca la pareja imprimir en los mexicanos. Y tras lo que exhibió la agrupación en Elisa y sus amigos en el Auditorio Nacional y en la coreografía de Nacho Duato, Por vos muero, en Bellas Artes, es claro que Misha Kaniskin no alardea.

¿Cómo alguien a los 5 años decide ser bailarín?

Con cinco años es muy fácil, vi ballet en la tele, porque en Rusia está superpresente, es un arte para la población. En la URSS usaron el arte, el ballet, para crecer, fue una gran estrategia. El primero que vi fue Giselle, con el Bolshói.

¿Cómo se vencen los prejuicios sobre los hombres en ballet en Rusia?

En Rusia es algo como en Cuba. Por eso se me hace superraro que en México no exista todavía esa apertura para salir a hacer ballet, porque los mexicanos son supertalentosos para este arte. Y pueden bailar y quieren bailar, pero todavía no hay esa cultura. En Rusia —cuando nací era la Unión Soviética— solo podías salir adelante de dos maneras: o te ibas de militar o te ibas al ballet. Y yo escogí el ballet.

¿De qué más se enriquece un bailarín además de ballet?

De todo. Leemos mucho, vemos películas, vamos al teatro. En Rusia, nuestra profesión no se llama “bailarín de ballet”, sino “artista del ballet”, y eso explica mucho, porque primero tienes que ser un artista en el escenario, hacer cosas técnicas, pero explicamos historias con nuestros sentimientos.

En estos meses, ¿qué películas ha visto, y qué lee?

Vi Roma. Es superincreíble, fuimos a verla en Berlín, Elisa y yo, y todo el cine estaba lleno, la gente llorando y sufriendo. Mi libro favorito es El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov.


¿Qué está leyendo? «‘El maestro y Margarita’, de Mijaíl Bulgákov, es mi favorito». (Especial)

Cuando conoció a Elisa en Sttutgart, ¿le sorprendió ver a una bailarina mexicana?

No pensamos en eso, porque entramos muy jóvenes. Para nosotros fue superrosa, con mariposas adentro, nadie pensaba que íbamos a salir. Después supe que Elisa tiene mucho amor por su país, por su familia. No quiero decir que sufrió, pero, en Sttutgart, sé que su cabeza siempre vivió la mitad en México, su alma siempre estuvo en México. Para mí era ver llegar una chica más al ballet, claro, superguapa, superdiferente. Pero allá, en Alemania, no es importante si eres mexicana o no, tú sales adelante allá en Europa solo si eres algo superespecial.

¿Cuándo fue la primera vez que bailaron juntos?

En una gala en Miami; bailamos juntos por primera vez después de cinco años. Y desde ahí ya bailamos todo juntos: Romeo y Julieta, Oneguin…; eso es algo increíble, compartir el escenario con alguien a quien tú amas.

¿A qué se dedicaban sus padres?

No tuve padre. Mi madre fue ingeniera eléctrica y mi abuelita cirujana. En la URSS nadie recibía dinero, yo no me enteré a qué sabían los plátanos hasta los 15 años cuando salí del país. Pero teníamos visión, queríamos vivir y disfrutar el arte, no tener dinero no significa que no puedas disfrutar el arte.

Fuera del ballet, ¿qué le gusta de México?

Amo México. Mi hija y mi esposa son mexicanas. Elisa y yo estamos juntos desde hace 19 años, me enseñó a amar a México; para mí México significa amor, alegría, sentimientos, colores, comida rica, me gusta todo, menos el pozole, no sé por qué.

En Elisa y sus amigos 2018 hasta Peña asistió.

Sí, sea quien sea, pero llegó, y es algo significativo, porque da la impresión de que sí interesa la cultura. La cultura de alto nivel es importante para crecer como humanos, ayuda a los niños contra la violencia. Para mí es mejor que un niño o niña llegue a la escuela de ballet a que haga cosas locas en la calle.

Algo similar afirma AMLO.

Sí, por eso necesitan apoyar la cultura. Los mexicanos aman la cultura, saben de alta cultura. Ningún país puede perder esta visión; porque Chopin es Chopin; el huapango es bellísimo, pero también hay Chopin, Wagner, todo eso te hace a ti como humano muy rico en tu interior. Y eso es lo que Elisa y yo impulsamos.

¿Con López Obrador ha habido algún acercamiento?

No, aún no. Pero eso no nos importa. Ni en mi carrera ni en la de Elisa los políticos juegan ningún papel, llegan y salen. Y Elisa Carrillo es y será Elisa Carrillo y lo que ha logrado en la danza. Punto.


https://www.milenio.com/cultura/mijail-kaniskin-elisa-carrillo-enseno-amar-mexico-pozole

Este contenido ha sido publicado originalmente por Dossierpolitico.com en la siguiente dirección: https://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=221399 Si está; pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Dossier Politico

Comentarios



Aún no existen comentarios

Sé el primero en comentar ésta nota

Comentar nota



Su correo electrónico no será publicado.
Son obligatorios los campos marcados con: *