¿Horacio en  la saludable ciudad  del Sol  ? . Todos somos poetas. 





Lic. Francisco Javier Aragón Salcido/


Dia de publicación: 2022-05-12


No omito considerar, que la senectud llamo a  mi puerta , hace 11 años. En estos días , la cuenta  de mis años ha llegado ya a los setenta y un abriles .  Vivo feliz,  esperando, sin prisa alguna,  con decoro,  y entereza, el inevitable paso al mas allá . 

Según un artículo de la Enciclopedia abierta, colectiva y libre de Internet, Wikipedia,  que gloso , trascribo y parafraseo, Horacio  Quinto Flaco (en latín Quintus Horatius Flaccus) ( Nació en Venusia, hoy Venosa, Apulia, el 8 de diciembre del año 65 a. C. –  y muere en Roma, el 27 de noviembre del año 8 a. C.), es el principal poeta lírico clásico en lengua latina.

Fue  Horacio un poeta culto, reflexivo, que expresa todo aquello que desea con una perfección casi absoluta. Los principales temas que   en su basta poesía aborda son el elogio de una vida retirada (beatus ille) y la invitación de gozar de la juventud (carpe diem). Nunca dejes  para mañana lo que puedas hacer hoy. Escribió, además, epístolas (cartas), la últimas de las cuales, dirigida , a los Pisones, es conocida como su Arte poética.

Pero volvamos a mi terruño querido, el clima semidesértico de Hermosillo  es ideal , encantador , para nosotros los ancianos,  seis meses de un verano  cálido, intenso, pero seco,  no prospera aquí la canícula,  o las enfermedades del trópico, y , el fresco invierno es seco también, y que nos  dura tan solo los tres modestos meses de noviembre , diciembre a  enero . Así que los meses de octubre,  y sus lunas, pero febrero, marzo y abril, son de aires primaverales o mediterráneos, propios para el deleite, ensoñación,  la ternura y el amor.  Es el paraíso de los pájaros de la nieve , americanos y canadienses. 

La gente es recia  , a veces elemental , pero muy autentica con los propios, lo que sí, recelan de los extraños, es que los vientos del desierto , templan el temperamento , vivimos cuales nómadas, en calles , barrios, pueblos,  regiones,  sitios de trabajo, oficinas y autos,  con refrigeración, andamos siempre casi como huyendo,  a toda costa,  del bochornoso calor.  Eh ahí el detalle del estilo bronco , para algunos bárbaro,  o mejor dicho sencillo, de  los norteños mexicanos .   
 
Quinto Horacio Flaco. Epodos, 2, 1. ​Dichoso aquél que lejos de los negocios, la antigua raza de los hombres, dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes, libre de toda deuda, y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra, ni se asusta ante las iras del mar, manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbios de los ciudadanos poderosos». 

Quinto Horacio Flaco. A Melpómene .  El mortal a quien miras con propicios ojos desde el día que vino al mundo, ¡oh Melpómene!, no brillará con el premio del pugilato en los juegos ístmicos, ni lanzará vencedor sus bridones impetuosos en el carro de Acaya, ni la fortuna de la guerra lo elevara al Capitolio, ceñida la cabeza con el laurel de Delos por haber humillado la fiera arrogancia de los reyes; pero las espesas ramas de los árboles    y los arroyos que fertilizan los campos de Tibur harán famoso se nombre en la poesía eólica.

Roma, la señora de las ciudades, se digna colocarme al frente de los coros amables de sus poetas, y apenas osa morderme ya el diente de la envidia. ¡Oh Musa Piéride que templas las cuerdas de mi cítara de oro, tú que podrías si quisieras dar a los mudos peces el canto de los cisnes, tú eres la fuente de todas mis dichas!.
 
Si merezco ser señalado con el dedo como el príncipe de la lírica romana, si vivo feliz y consigo agradar a las gentes, a ti lo debo sólo. 

Otra cita poética, pero ahora  de Marcial. 

Las cosas que hacen feliz, / amigo Marcial, la vida, / son: el caudal heredado, / no adquirido con fatiga; / tierra al cultivo no ingrata; / hogar con lumbre continua; / ningún pleito, poca corte; / la mente siempre tranquila; / sobradas fuerzas, salud; / prudencia, pero sencilla; / igualdad en los amigos; / mesa sin arte, exquisita; / noche libre de tristezas; / sin exceso en la bebida; / mujer casta, alegre, y sueño / que acorte la noche fría; / contentarse con su suerte, / sin aspirar a la dicha; / finalmente, no temer / ni anhelar el postrer día .Lib. X, ep. 47.

En este orden de ideas se impone repasar algunos  casos de epicureísmo en la galería de literatos del siglo XX, o  intelectuales inorgánicos, pues provenga de donde se lo quiera el mecenazgo siempre es  bienvenido, necesario, eficaz, sea este público, privado, demócrata,  nacionalista, socialista, patriótico, y esto es así, pues son paradigmáticos los casos de: 

El argentino Jorge Luis Borges  cuestionaba  la importancia  y la propia  relevancia  de la democracia Argentina, en un estilo  y forma francamente   neo platónico, pero que  de alguna manera justificaba a las dictaduras del cono Sur . Luego el Nobel Chileno don Pablo Neruda pontificaba sobre las bondades del régimen soviético del mismo  José Stalin. Por su parte el poeta norteamericano Ezra Loomis Pound, fue un huésped distinguido de Benito Mussolini. El  Nobel mexicano de literatura Octavio Paz, avaló a Luis Echeverría Álvarez después de la matanza del 10 de junio de 1971 ( realizada por Los Halcones) . Y que decir del  Nobel colombiano Gabriel García Márquez, que defiende a su amigo el ex  dictador proletario cubano Fidel Castro. 
 
Ah pero también  observamos que en Europa   también hace aire, y por ello recordamos que  el filosofo existencialista   mesieur Jean Paúl Sartre elogiaba el sistema político Francés y al general  Charles De Gaulle.  Por su parte el ex embajador  en Francia y novelista  mexicano Carlos Fuentes, no se ha cansado de ganar dólares   en los EU, donde le invitan muy a menudo a dictar bien remuneradas  conferencias y seminarios  “críticos” sobre su sistema político y cultural ,  y demás parafernalia  literaria  , les fascina a los  universitarios del norte del río Bravo como  se los analiza,    define   y hasta elogia  y  ello no sin cierto dejo de  ironía     por parte del  gran escritor   y miembro distinguido del boom latinoamericano de los años sesentas y setentas  .     Por ultimo  casi y se me olvidaba que el escritor  Carlos Monsiváis, era el gran cronista de la Cd. de México,  y todo ello en  los gobiernos capitalinos de la era perredista y morenista .
  
Pero volvamos con la ascendencia , origen ,  cursus honorum,  y obras señeras de  Quinto Horacio Flaco ;  fue hijo de un liberto,   nació cuando su padre ya había obtenido  su libertad, mismo que sin ser rico ,  pródigamente  invirtió  en la esmerada educación que recibió el vate , acompañándolo incluso a Roma donde inició sus estudios de Gramática con Orbillo y, probablemente, los de retórica con Heliodoro. 

A los 20 años de edad  se trasladó a Atenas para estudiar griego y Filosofía en la Academia con Teomnesto, donde hizo contacto por vez primera con el Epicureísmo. Horacio siempre reconoció los cuidados y el sacrificio que hizo su padre por él, siendo la relación con su progenitor uno de los más bellos episodios de amor filial que sobreviven del periodo clásico romano.

Tras el magnicidio de Cayo Julio César, se unió al partido republicano, formando parte del ejército que Marco Junio Bruto preparaba en Grecia para oponerse a los triunviros Octavio y Marco Antonio, siendo nombrado tribuno militar. El ejército republicano fue derrotado en la doble batalla de Filipos (42 a. C.), en la cual, dadas sus escasas aptitudes militares, hubo de desertar  para poder salvar así su vida. 

Cuando Octavio Augusto decretó una amnistía contra aquellos que habían luchado en su contra, Horacio decidió volver a Roma, conociendo entonces la noticia de la muerte de su padre y la confiscación de sus propiedades. Sumido en la pobreza, consiguió no obstante trabajo como escribano de cuestor, un puesto que le permitió practicar su arte poético.

Con el tiempo, Horacio fue ganando el respeto y la admiración de los círculos literarios romanos, al que pertenecían Virgilio y Lucio Vario Rufo, quienes le presentaron a Cayo Mecenas (38 a. C.), amigo y consejero de César Augusto. El emperador le brindó su protección, llegándole a ofrecer un puesto como secretario personal, no obstante Horacio declinó la oferta debido a sus principios epicúreos. Se quería dedicar al arte, exclusivamente. Sin los embarazos propios de la política cortesana. 

Cayo Mecenas llegó a convertirse en su protector y amigo personal, y le obsequió a Horacio una cómoda finca en Tíber, cerca de las montañas Sabinas  donde nace el celebre Río (33 a. C.), ahí  el poeta se instaló y redactó  sus magnas e inmortales obras. Los temas y tópicos creados por Quinto Horacio Flaco gozarían  de un respaldo universal en toda la literatura posterior a su fallecimiento. 
Partiendo del Renacimiento es difícil no encontrar  una sola composición influida por los tópicos o las formas literarias horacianas. 

El caso de Fray Luis de León es liminar ;  como se recordará él fue  quien  , por haber hecho una traducción libre  al castellano de la Biblia, estuvo enclaustrado durante 20 años, pero al recuperar su  libertad, y haber sido restituido en su cátedra, exclamo la frase celebre al presentarse de nuevo en el aula    “ Decíamos ayer,  jóvenes” , y , quien por cierto emulando el  más puro estilo horaciano nos dejó esta joya  : 

Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruido, 
y sigue la escondida 
senda, por donde han ido 
los pocos sabios que en el mundo han sido; 
Que no le enturbia el pecho 
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio Moro, en jaspe sustentado! 
No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
la lengua lisonjera,  lo que condena la verdad sincera. 
¿Qué presta a mi contento 
si soy del vano dedo señalado; 
si, en busca deste viento, 
ando desalentado 
con ansias vivas, con mortal cuidado? 
¡Oh monte, oh fuente, oh río,! 
¡Oh secreto seguro, deleitoso! 
Roto casi el navío, 
a vuestro almo reposo 
huyo de aqueste mar tempestuoso. 
Un no rompido sueño, 
un día puro, alegre, libre quiero; 
no quiero ver el ceño 
vanamente severo 
de a quien la sangre ensalza o el dinero. 
Despiértenme las aves 
con su cantar sabroso no aprendido; 
no los cuidados graves 
de que es siempre seguido 
el que al ajeno arbitrio está atenido. 
Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo, 
a solas, sin testigo, 
libre de amor, de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo. 
Del monte en la ladera, 
por mi mano plantado tengo un huerto, 
que con la primavera 
de bella flor cubierto 
ya muestra en esperanza el fruto cierto. 
Y como codiciosa 
por ver y acrecentar su hermosura, 
desde la cumbre airosa 
una fontana pura 
hasta llegar corriendo se apresura.


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