La intolerancia frente al aborto





Feliciano J. Espriella/


Dia de publicación: 2021-10-12


Hace unos días, cuando en el Congreso del Estado se autorizaron los matrimonios igualitarios, me llamó mucho la atención que entre quienes se manifestaron en contra de la aprobación, no había personas o grupos radicales que verbal o físicamente mostraran signos de intolerancia, aunque algunas pancartas lo sugerían. 

Sin embargo, me temo que cuando se presente el tema de la despenalización del aborto, la historia sea diferente. Entre los opositores a cualquier medida que trate temas relacionados con el aborto, aunque sea muy por encimita, de inmediato saltan al estrado varias personas, la mayoría de las ocasiones con manifiesta agresividad y quienes, ostentándose como defensores de la vida, muestran una total intolerancia a pensamientos y creencias que no concuerdan con las suyas. 

Y eso, lejos de abonar para entablar debates de altura que generen mejores soluciones, radicalizan las posiciones y terminan conflictuando a los grupos antagonistas. La intolerancia, más que los propios temas que se debaten, es, en muchas ocasiones, el principal escollo para encontrar las mejores soluciones. 

Lamentablemente, en temas como el aborto, la intervención de grupos religiosos o pararreligiosos que suelen cerrarse mental y espiritualmente generan acres enfrentamientos y fuertes divisiones entre la sociedad, pues pretenden proscribir todo lo que a sus ojos es la verdad, en lugar de partir de que su verdad no necesariamente es la verdad para todos.

Hasta donde yo sé, todavía no hay una respuesta clara y definitiva de cuál es el momento en que a un óvulo fecundado le llega el milagro de una nueva vida. Tal vez desde el momento mismo de la concepción, como afirman los ministros de cultos y religiones, así como los religiosos que en todas las Iglesias abundan. Yo la verdad no me atrevería a sostenerlo, pero tampoco a negarlo. 

Considero que todos y todas tenemos el derecho a expresar nuestras ideas, creencias y convicciones. Ojalá que llegado el momento pueda ser el del aborto, un tema que lleve a exposiciones de ideas que se debatan y no se confronten.

A mí, al igual a la mayoría de las personas, me repele la idea de que haya mujeres a las que de alguna manera, la vida las llevó a tomar esa decisión que no creo haya una sola a la que se le hubiera hecho fácil. 

El aborto, desde la óptica que se le desee mirar, es abominable, pero sería positivo que a quienes sus creencias religiosas no les permitan concebir la idea de aceptarlo per sé, no se cierren en la intolerancia y puedan entender que también para algunas mujeres, el haber concebido en contra de sus deseos, y muchas veces como consecuencia de acciones en las que fueron literalmente obligadas, violentamente o no, abortar es la única salida que le encuentran a su desventurada situación.

Y por otra parte, condenar, injuriar e insultar a los y las diputadas que se atreverán a plantear el tema, también sería una muestra de intolerancia, pues lo único que estarán haciendo, es poner un marco jurídico a una situación que de hecho tiene varios años que existe en todo el planeta. 

El legislar al respecto, sólo significará que se reconoce una situación preexistente y que, precisamente por la ausencia de reglamentación, anualmente es la causa de graves problemas de salud y muerte de mujeres que recurrieron a la clandestinidad, y además, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al prohibir se condene a quienes se realicen un aborto, tácitamente lo ha autorizado.

En ese sentido, no se estará autorizando lo que de cualquier manera ya se viene realizando, pero se evitará que se haga en condiciones insalubres y riesgosas. En mi opinión, más que un problema de índole moral, es un problema de salud pública. 

Yo esperaría, sin embargo, que llegado el momento se lleve el debate a la arena pública y que cada quien que considere tiene algo que decir a favor o en contra, lo haga. De esa manera triunfaría la cordura sobre la intolerancia.

La intolerancia es un antivalor que no permite una buena convivencia entre las personas. Es sinónimo de intransigencia, terquedad, obstinación, testarudez por no respetar a las personas que poseen pensamientos diferentes bien sea en el ámbito político, religioso, cultural, sexual y racial, entre muchos otros.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

Twitter: @fjespriella


Este contenido ha sido publicado originalmente por Dossierpolitico.com en la siguiente dirección: http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=256718 Si está; pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Dossier Politico

Comentarios



Aún no existen comentarios

Sé el primero en comentar ésta nota

Comentar nota



Su correo electrónico no será publicado.
Son obligatorios los campos marcados con: *


Lo más comentado