Litio: saber leer





Cecilia Soto/


Dia de publicación: 2021-10-11


El 6 de septiembre de 2020, el diario El País publicó lo siguiente: “En la mítica Sierra Madre Occidental que se extiende desde el sur de Estados Unidos, en un pueblito de Sonora (norte de México) de unos mil habitantes llamado Bacadéhuachi, se esconde el yacimiento de litio en roca más grande que se conoce en el mundo”. Sólo que la publicación española no aclaró que el tipo de yacimiento de litio en roca de arcilla —que son los encontrados en Sonora, mi tierra— representan la humilde minoría de los depósitos de litio en el mundo, un 3 por ciento aproximadamente. Junto con Brasil, Austria, Zimbabue y Finlandia, los depósitos de México suman el 1 por ciento en el mundo.

Las mayores reservas de litio se encuentran en los salares de Chile, Argentina y Bolivia. Ahí, en el desierto de Atacama y el salar de Uyuni, en Bolivia, el litio se encuentra disuelto en concentraciones muy bajas, pero su extracción es relativamente fácil y barata, aunque tardada. Este tipo de yacimientos representan el 65 por ciento de depósitos de litio. Un 25 o 30 por ciento lo representan el litio en roca dura, abundantes en Australia —que produce más del 55% del carbonato de litio—, Estados Unidos y China y, finalmente, a la cola, se encuentran las afloraciones de litio en roca de arcilla, como ya dije, con un 3 por ciento.

A pesar de que un mes después, en octubre de 2020, en su comparecencia en el Senado, la entonces secretaria de Economía, Graciela Márquez, aclaró correctamente que no había tal campeonato mundial y que las 240 millones de toneladas de roca de arcilla no son equivalentes a litio y, que, por tanto no tenemos reservas 10 veces mayores que las de Bolivia, la calentura del litio ya había tomado a las huestes de Morena, a la Oficina de la Presidencia y al Presidente mismo. Cediendo a la tentación de imaginar que se vive un momento de heroicidad y grandes lances que habrán de ser contados en los libros de texto del futuro, el titular del Ejecutivo se puso en contacto con el presidente de Bolivia para pedirle consejo sobre el modelo a seguir en cuanto a la explotación del litio en México.

Aunque las reservas de Bolivia son las mayores del mundo, aproximadamente 20 millones de toneladas métricas, es un productor muy menor, a diferencia de Chile en el segundo lugar mundial y Argentina en el cuarto. Por otra parte, el proceso de extracción del litio disuelto en agua salada en el salar de Uyuni no tiene nada que ver con el tipo de depósitos en Sonora, oculto en rocas arcillosas de la Sierra Madre. La extracción en Bolivia requiere grandes cantidades de sol y de extensiones planas. En Sonora, se requerirá además, gas mucho gas.

Sólo hay coincidencia en la ideología.

Lo que sí es cierto es que la ley (calidad) de los depósitos encontrados cerca de Bacadehuachi, Sonora, es muy buena, aproximadamente de 3.5 kilos de litio por tonelada métrica. Es decir, es económicamente viable. Ningún otro hallazgo encontrado en el país ha sido considerado viable. El Presidente ha hablado de que ya no habrá “concesiones para explotación de litio”, pero lamento corregirlo, éstas ni existen ni han existido. Sólo existen las concesiones mineras (sin especificar qué mineral se buscará). En la modificación propuesta para el párrafo tercero del artículo 27 constitucional se dice: “Tratándose de minerales radioactivos, litio y demás minerales considerados estratégicos para la transición energética, no se otorgarán concesiones”. Y, luego en el artículo sexto transitorio: “Las concesiones mineras otorgadas por el Estado mexicano… se conservan en los términos en los que fueron otorgadas. A las concesiones mineras ya otorgadas por el Estado mexicano y en las que a la fecha existan antecedentes de exploración de litio debidamente avalados por la Secretaría de Economía, no les será aplicada la restricción referida en el párrafo anterior”.

Es decir, al parecer esta condición sólo la cumple Bacanora Lithium, la compañía mayoritariamente china, Ganfeng Lithium, que explora Bacadehuachi. No habrá más opciones privadas. La ventana del litio como un mineral de gran precio y demanda no sabemos si será duradera. Por el contrario, en medio de la revolución tecnológica que vivimos, nuevas opciones como el hidrógeno o incluso el litio obtenido del agua de mar compiten como alternativas. ¿Aprovecharemos esa ventana relativamente fugaz o seremos orgullosamente nacionalistas pero a la cola de los demás?

Agradezco al ingeniero geofísico y paisano, Alberto López Santoyo, exdirector de Minería del gobierno de Sonora y director de la revista Mundo Minero, su orientación en cuanto a los detalles técnicos de la exploración y producción de litio. Los aciertos son de él y las opiniones políticas mías. Véalo en Cápsulas Mineras en YouTube.


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