“Tengo, vamos a ver…”





Epigmenio Ibarra/


Dia de publicación: 2021-06-09


En las guerras de liberación, que son por su propia naturaleza asimétricas, solo prevalecen aquellos que toman con moderación y sin envanecerse sus victorias, saben aceptar sus derrotas, tienen la honestidad moral e intelectual para analizarlas objetivamente, son capaces de asumir sus errores y de reunir la entereza y el coraje necesarios para corregir el rumbo y seguir adelante.

En la guerra aprendí —12 años me dediqué a cubrir conflictos— que la victoria, que suele ser veleidosa y fugaz, se escapa con frecuencia de las manos y que la derrota solo dura para siempre cuando no se tienen ya razones ni disposición para seguir peleando.

Habrán de disculpar que, para hablar de las elecciones recientes, para intentar, a la manera de Nicolás Guillen, un balance de las mismas y decir “tengo, vamos a ver”, me remita a la guerra. En el conflicto me formé. La tensión de las fuerzas, que chocan con la intención de aniquilarse entre sí, me marcó.

Nada más opuesto a la guerra (que aprendí a detestar y nunca quise para mi patria) que la democracia. Nada más sagrado que la voluntad ciudadana expresada libre y limpiamente en las urnas. Ante ese mandato he de rendirme. El respeto inalienable que exijo para mi voz y mi voto he de tenerlo para la voz y los votos ajenos. Aquí habrá paz mientras el pueblo ponga y el pueblo quite.

Invirtiendo la máxima de que la guerra es la continuación de la política por otros medios —como sostiene Von Clausewitz—, la derecha conservadora se planteó como objetivo, más que infligirle una derrota en las urnas, el aniquilamiento de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto.

Convirtió la oposición esta justa cívica en una confrontación asimétrica de vida o muerte. Con todo su peso, los poderes fácticos —el dinero, la iglesia, los medios— e incluso el árbitro electoral se inclinaron hacia la derecha.

Mis últimos artículos fueron llamados de alerta fallidos. La democracia, como la razón, dije parafraseando a Goya, también engendra monstruos. La gente, movida por el miedo, vota incluso por aquellos que ya han sido y volverán a ser sus verdugos.

Fue el miedo la principal —la única, más bien— herramienta de movilización de la derecha. El miedo que, es también, la otra cara del racismo, el que movió al electorado a dar la espalda a Morena en el que fuera bastión indisputable de la izquierda: la Ciudad de México.

Y fue también el descontento con un partido que no supo responder a aquellos que, como dice Petronio en El Satiricón, aceptaron el cebo de la esperanza pero no obtuvieron nada a cambio.

Alejado de la gente, de sus aspiraciones, necesidades y exigencias, Morena en la capital dejó ser movimiento social, se volvió burocracia y se hizo indistinguible de otras opciones.

Fui también yo, fuimos nosotras y nosotros que actuamos en los medios y en la red en defensa de la Cuarta Transformación quienes no supimos estructurar una narrativa poderosa y convincente.

Se perdió la ciudad; esa derrota, si la entendemos y asumimos, podremos convertirla más adelante en victoria.

Por otro lado, y pese a lo que la prensa diga, el hecho es que falló la derecha estrepitosamente. Ni con todo el dinero ni con todos los medios, logró destruir a López Obrador y detener la transformación.

Se ganó el país. Se conservó la mayoría en la Cámara de Diputados; con lo ganado en esta elección, Morena sumará 19 congresos locales y gobernará 17 estados. Esta victoria contundente debemos cuidarla amorosa, inteligente, honesta y apasionadamente; si la descuidamos se nos irá de las manos en el 2024. 


Este contenido ha sido publicado originalmente por Dossierpolitico.com en la siguiente dirección: http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=251358 Si está; pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Dossier Politico

Comentarios



Aún no existen comentarios

Sé el primero en comentar ésta nota

Comentar nota



Su correo electrónico no será publicado.
Son obligatorios los campos marcados con: *