2021: la sucesión en tiempos de pandemia





Arturo Soto Munguía/


Dia de publicación: 2021-01-12


Que la elección 2021 en Sonora será atípica se ha dicho hasta el cansancio, y se cita para documentarlo la recomposición de fuerzas atomizadas en torno a tres candidatos, dos de los cuales -Alfonso Durazo y Ernesto Gándara-, encabezan alianzas hasta hace poco improbables, lo que arroja cierto grado de incertidumbre en el comportamiento electoral de los sonorenses.

Un tercero, Ricardo Bours va solo por Movimiento Ciudadano y las encuestas lo ubican todavía lejos de la real contienda.

Pero hay otro elemento que todos visualizan y que pocos saben bien a bien cómo abordarlo: la elección en tiempos de pandemia.

En 2018, cuando en todo el país los electores acudieron a las urnas masivamente, en Sonora -por alguna razón que tampoco se ha explicado bien-, la participación apenas llegó al 50 por ciento en la votación por la presidencia, pero en el resto de los cargos en disputa la convocatoria apenas concitó el interés de menos de la mitad del padrón electoral.

El dato es relevante porque hubo estados en los que la participación rebasó el 60 por ciento, algo poco usual en los procesos electorales en México. Sonora se quedó muy atrás, hubo mucho abstencionismo pese a que se trataba de una jornada histórica.

El 6 de junio próximo, los sonorenses acudiremos a las urnas a elegir gobernador, alcaldes y diputados locales y federales. Esta vez, las principales fuerzas en disputa se han probado en el ejercicio de gobierno y ese será un factor importante a considerar a la hora de cruzar las boletas.

El otro factor tiene que ver con las estructuras de los partidos, su capacidad para llevar a las urnas a los votantes, no tanto por sus proclamas sino por el trabajo en tierra, la tarea cada vez más difícil de convencer a los electores, de que salgan a votar.

¿Realmente el PRI y el PAN agotaron sus capacidades en ese tema? ¿Realmente Morena tiene comiendo de la mano a cientos de miles con sus programas clientelares?

Ni una ni otra cosa se sabe con precisión. Lo que sí se puede documentar fehacientemente es que Morena Perdió más de tres millones de votos en las elecciones locales de 2019, y en las elecciones de 2020 (Coahuila e Hidalgo) fue vapuleado por el PRI. 

En Sonora estamos a nada de la desmitificación de muchas cosas, encuestas incluidas.

El sábado pasado se oficializó el registro de Ernesto “El Borrego” Gándara como candidato externo del PRI a la gubernatura. 

Priista de toda la vida, renunció a su militancia para estar en condiciones de sumar a panistas y perredistas, pero sobre todo, a sectores más amplios de la población que, en un contexto donde los partidos han perdido identidad y sus militancias apenas suman un porcentaje ínfimo del electorado, cada vez vota más por las personas que por las siglas.

Sonora es uno de los estados en los que Morena arrasó en 2018, pero que a dos años de distancia la contienda se perfila disputada. Y para ello hay que analizar lo sucedido en ese año, pero también lo que está ocurriendo después de dos años de gobiernos en los municipios que contienen a más del 80 por ciento de la población, donde gobiernan Morena y sus aliados.

A diferencia de otros estados, en Sonora la moneda está en el aire y el gran reto será sacar a las urnas a los votantes, vencer al abstencionismo y convencer al sector de los indecisos, que en estos momentos es más amplio que el de quienes ya decidieron su voto.


II

Hay tres municipios que concentran la mitad de la población en el estado: Hermosillo, Cajeme y Nogales; 

En la capital, Morena y sus aliados obtuvieron en 2018 la cantidad de 101 mil 914 votos; el PRI y sus aliados, 85 mil 557. El PAN y el PRD, que fueron juntos, lograron más de 50 mil votos. 

Con todo el tsunami lopezobradorista, Morena ganó la alcaldía con 16 mil votos de ventaja, pero hay 50 mil votos obtenidos por la alianza PAN-PRD, que en 2021 pueden hacer la diferencia.

Hay además, 38 mil votos de MC que son un enigma, pues no se sabe cómo se vayan a mover, toda vez que el principal liderazgo de ese partido en Hermosillo, María Dolores del Río, hoy se ha pasado a Morena.

Cajeme es un caso súper interesante. En 2018 Sergio Pablo Mariscal ganó con 60 mil votos y la sorpresa fue Rodrigo Bours, que obtuvo 37 mil para colocarse como segunda fuerza siendo candidato independiente. Para 2021 Rodrigo se ha registrado nuevamente para competir por esa vía.

El PRI, aliado con el Verde y el PANAL obtuvo 30 mil votos, mientras el PAN, aliado con el PRD se fueron al sótano como quinta fuerza al obtener apenas 6 mil votos.

MC, mientras tanto, se afianzó como tercera fuerza con 23 mil votos. Si, como se especula, Abel Murrieta compite como candidato de ese partido a la alcaldía, podría dar una sorpresa si no para ganar, sí para una votación muy dividida. 

En Nogales, el candidato de la alianza que encabezó Morena, Jesús Pujol, un ex priista que hoy se siente desplazado porque busca la reelección pero en el camino se le atravesó Marco Antonio Valenzuela, un ex panista que como candidato de Movimiento Ciudadano se colocó como una muy competitiva tercera fuerza, tiene posibilidades de repetir como candidato, pero ahora por la alianza de Morena.

Pujol le ganó al candidato del PRI con menos de cuatro mil votos. El resultado fue muy cerrado: 26 mil votos para Morena, 22 mil para el PRI y 19 mil para MC. 

MAVAL sería un candidato sumamente competitivo por Morena, pero es probable que su candidatura genere un cisma y haga regresar a Pujol al redil priista del que nunca se fue del todo. Contaría con la estructura de Morena, pero no con la de MC y tendría además a la alianza PRI-PAN-PRD en contra. PAN y PRD obtuvieron en Nogales más de diez mil votos.

Se sabe que en estos casos, las alianzas no necesariamente son la suma aritmética de votos, pero los partidos aliados en “Va por Sonora” obtuvieron en 2018 más de 32 mil votos en ese municipio.

Hay otros municipios como Guaymas, Empalme y Navojoa, donde los gobiernos locales han sido un desastre y la movilidad de los votos es un enigma, sobre todo porque no se sabe el rumbo de las alianzas ni la escalada de contradicciones que ellas generen a partir de las definiciones sobre candidatos y candidatas.

III

El dirigente estatal de Morena, Jacobo Mendoza difundió ayer un boletín de prensa acusando de censura a Radio Sonora por no difundir 242 spots de ese partido. Aprovechó la recta para acusar la intromisión de la gobernadora Claudia Pavlovich en el proceso electoral.

¿Qué fue lo que pasó realmente? Sucedió que entre julio y agosto el receptor satelital de la radiodifusora en San Luis Río Colorado presentó fallas que impidieron la repetición de la señal. Los spots sí se transmitieron en las otras 26 repetidoras y la central en Hermosillo. Sólo en San Luis dejaron de transmitirse dichos spots, por lo cual el INE impuso una sanción de 52 mil pesos que ya fue pagada y se estableció el compromiso de reponer los spots.

El incidente se aprovechó para ‘tirarse al piso’ alegando un acto de censura que, para ser franco, Radio Sonora está lejos de practicar. De hecho la radio es la única que tiene institucionalizada la figura de ‘defensor de audiencias’ que en este caso recae en la colega y amiga Soledad Durazo y tiene entre sus funciones revisar ese y cualquier otro caso que tenga que ver con los contenidos emitidos.

Cualquiera que sintonice Radio Sonora habrá de comprobar la apertura y pluralidad de los mismos. A diferencia del sexenio pasado, la radio ya no se utiliza como un garrote contra la oposición, algo en lo que por cierto los de Morena resultaron los alumnos más aventajados de Padrés en ese rubro.

Sólo hay que ver lo que sucede en los medios públicos del gobierno federal, donde sus sicofantes cuentan con espacios especialmente dedicados al denuesto de sus adversarios. Pero en fin, son tiempos electorales y de todo se quiere sacar raja política.

IV

Suele pasar que en la recta final del mandato de los gobernadores y gobernadoras en México, haya quienes miden las posibilidades que tienen para competir por la presidencia de la República. En Sonora lo hicieron con Eduardo Bours y hasta con Guillermo Padrés (risas grabadas).

Hoy, México Elige ha difundido una encuesta en la que Claudia Pavlovich aparece encabezando la lista de priistas evaluados como posibles presidenciables en 2024.

La misma casa encuestadora ubica a la gobernadora de Sonora en el sexto sitio entre los mandatarios estatales mejor evaluados, con 61.2%. El que ocupa el primer sitio es Marco Antonio Mena Rodríguez, de Tlaxcala, con 71.2%.

Ignoro qué vaya a suceder dentro de tres años en la carrera por la sucesión presidencial, pero recuerdo que el año pasado durante una gira por la sierra, le pregunté a la gobernadora sobre esa eventualidad, ya que en ese entonces hubo otra encuesta similar, en la que también aparecía encabezando la lista.

¿Quieren saber cuál fue su respuesta?

“Ni aunque fuera plurinominal”, me dijo.

Ahí se las dejo.

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