Los peligros que amagan a un México desvertebrado





Abrahám García Ibarra/


Dia de publicación: 2019-11-28


Desde que, en 1928-1929, a resultas de que el presidente interino, el tamaulipeco nacionalista Emilio Portes Gil propuso el primer Código Federal de Trabajo, reglamentario del artículo 123 de la Constitución, en Monterrey se convocó a comerciantes e industriales a formar la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Constituida notarialmente y reconocida por el régimen de Lázaro Cárdenas del Río como sindicato patronal, la Coparmex ha sido   macizo ariete de los empresarios contra el Estado mexicano.

Cuando, en el sexenio cardenista, se fundó la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Monterrey fue terreno fértil para el impulso del sindicalismo blanco.

Monterrey, la niña de los ojos del gobierno mexicano

Aún antes de que se formara orgánicamente el Grupo Monterrey, el sector privado de Nuevo León fue privilegiado con onerosos subsidios al consumo por la Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos. Desde su fundación, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue generoso con la clase patronal regiomontana.

Hasta los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo fueron desprendidos con el empresariado de Monterrey: La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, además de dar un trato fiscal privilegiado a los principales consorcios del Grupo Monterrey, puso a su disposición la banca de desarrollo, que liberó financiamientos preferentes a dichas empresas que empezaban a adquirir el rango de trasnacionales.

Fue tal el beneplácito de los favoritos del régimen que, casi al terminar su gestión López Portillo, uno de los portavoces de la clase empresarial de la Sultana del Norte expresó: Si, en 1982, nos toca uno como éste, ¡ya la hicimos!

Al producirse el salto del capitalismo industrial al capitalismo financiero; esto es, especulativo, los herederos de los padres fundadores de la oligarquía regia se desatendieron de la denominación emblemática –Nostro grupo, llegó a identificarlo, con connotación mafiosa, una empresaria de aquella metrópoli-, que entró en proceso de disolución.

Durante el periodo neoliberal, y particularmente durante los tres recientes sexenios, los legatarios de las dinastías regias han sido favorecidos con subsidios camuflados de la Asistencia Pública. Todavía anoche, la Lotería Nacional les envío el premio mayor.

Santiago Vidaurri: Por una República de la Sierra Madre

Desde la década de los ochenta y todavía a principios de 2018, la vocación separatista de algunos segmentos de la sociedad regiomontana ha sido una constante.

Es una reminiscencia histórica. Después de que Texas fue incorporado a la Unión Americana, en 1840, Nuevo León y Coahuila, que eran un solo estado, se pronunciaron por la constitución de la República Río Grande. Es el gobernador de Nuevo León, Santiago Vidaurri Valdez y Borrego, quien una década después postula la Republica de la Sierra Madre Oriental.

Entre 1856 y 1864 Nuevo León y Coahuila fueron dotados por separado de su soberanía. Hacia la década de los ochenta del siglo XX, todavía se observaban ciertos resquemores de Tamaulipas contra el estado vecino, en donde había abortado en 1976 la Conspiración de Chipinque para derrocar al presidente Echeverría.

Nueva iniciativa separatista: República de México del Norte

Entre 2017 y 2018, la burra volvió al trigo: Vía redes sociales se incitó -se incita- presumiblemente desde Nuevo León, a los gobiernos de Sonora, Coahuila, Durango y los de la Península de Baja California a proclamar la República de México del Norte.

Desde Aridoamérica, los mensajes, con alusión al movimiento independentista de Cataluña, denuncian que en México el Estado de derecho es inoperante, critican a las clases industrial y política y se reclama el derecho a la autodeterminación.

Dado el expediente, no son ejercicio de mera nostalgia. No son expresiones para echar en saco roto.

En pleno 2019, en el marco de la crisis política provocada por la obcecación de Jaime Bonilla Valdez de prolongar su mandato hasta 2024 -cuestión que tiene pendiente de resolver el Poder Judicial de la Federación- en el estado de Baja California han circulado excitativas a que, en caso de que el fallo no favorezca al gobernador ya en funciones, la entidad se separe de la República mexicana.

En esa entidad fronteriza, en la primera mitad de los noventa, se imprimió y circuló en formato de libro la propuesta de que México sea anexado a los Estados Unidos para formar una sola república norteña.

El PRI de Sonora propone separarse del Pacto federal

La subversiva ola ha alcanzado ya al estado de Sonora. A principios de semana, el dirigente estatal del PRI, Ernesto Lucas Hopkins planteó a la gobernadora por el mismo partido, Claudia Pavlovich, valorar la iniciativa de separarse del Pacto Federal como respuesta a la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2020 que, a decir del dirigente tricolor, afecta gravemente al pueblo sonorense.

Sonora está convertido hoy en oportuno pretexto para que Donald Trump considere la opción de enviar a sus tropas a ocupar territorio mexicano.

Si vale el antecedente, a mitad de los años ochenta, como reacción a un conflicto electoral de sucesión en la gubernatura, el Partido Acción Nacional (PAN) experimentó por primera vez en Sonora la figura de gobierno paralelo. Hacia 1988 el ensayo se trasladó a nivel nacional.

No hay concesiones a la teoría de la conspiración

Manuel de Jesús Clouthier, quien había sido presidente nacional de la Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial (ahora presidido por un capitán de empresa de Nuevo León), vencido en la elección presidencial, proclamó un gobierno paralelo, en cuya nómina apareció el guanajuatense Vicente Fox. Si mal no recordamos, también Diego Fernández de Cevallos, candidato presidencial panista, derrotado en 1994.

Documentado el alucinante tema desde 1840, ¿se puede hablar de la teoría de la conspiración?

Las corrientes de la Historia suelen desembocar en la misma costa, pero no se disuelven en el vacío. Vuelven al océano y permanecen en reflujo incesante.

Hemos usado con frecuencia en esta sección, como confirmación de las consecuencias de los gobiernos neoliberales, la figura de una República desvertebrada. Es el envenenado caldo de cultivo de las contrarrevoluciones. Ahí está Bolivia. Es cuanto.


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