Sobre el estilo personal de gobernar





Abrahám García Ibarra/


Dia de publicación: 2019-07-10


Es clásica la contundente, casi colérica afirmación del ex presidente Luis Echeverría cuando dispuso el cese de su secretario de Hacienda: La política económica la decide el Presidente.Era un tiempo, sin embargo, en que destacados constitucionalistas mexicanos ponían a debate público las facultades metaconstitucinales del Presidente de la República.A final de cuentas, en nuestra Carta fundamental no se ha tocado ni con el pétalo de una coma el régimen presidencialista instituido hace un siglo.La propia Constitución denomina a los colaboradores más cercanos del jefe del Ejecutivo como meros secretarios encargados de despacho.Era un tiempo, también, en que el partido en el poder se caracterizaba por su casi inquebrantable monolitismo hegemónico: La disciplina por encima de todo.Se daba entonces por aceptado mansamente que, para prevenir tentaciones sucesorias del Presidente debutante, éste designaba lo que se denominaba primer gabinete presidencial. Eventualmente, en el segundo sería localizable el próximo delfín.Las formas de actuar en la conducción de la Republica se condensaron en la frase de don Daniel Cossío Villegas: El estilo personal de gobernar.No son indispensables los hombres; sí, la unidad de mandoSuele decirse que, lo mismo en la política gerencial privada, que, en la gestión del Estado, no hay hombres indispensables.Lo que sí es indispensable, es la unidad de mando en un cuerpo administrativo público tan vasto como el mexicano, al que concurren cuadros de diversa extracción social y profesional, cuyos componentes profesan diferentes concepciones ideológicas, políticas, religiosas y, para caso materia de este tema, económicas.Catalizar esas diferencias no es enchílame otras. Acaso sea por eso que algunos regímenes europeos han salido al paso a la inestabilidad política dando su lugar a los funcionarios de Estado en cohabitación con los funcionarios de Gobierno. Aquellos cuasi permanentes; los segundos estacionales o transitorios.Sin rigurosa selección previa, de todo, como en boticaAun desde antes de que cobrara fuerza el Movimiento Regeneración Nacional, por nuestra parte advertimos la libre concurrencia, sin matices, tamices o filtros, en el reclutamiento en torno a Andrés Manuel López Obrador desde su primera campaña presidencial en 2006.La diversidad de intereses abigarrados en partidos, grupos o personas que respondieron a la convocatoria del tabasqueño, era posible sólo en el acto electoral en el que se manifestaría el hartazgo del Estado fallido, como ocurrió en julio de 2018.Antes todavía de que el Movimiento se consolidara orgánicamente como Partido, se hizo gobierno. No podía ser que, en su composición, se contara con hombres químicamente puros.Se vio durante la transición presidencial y en la formación del gabinete. En días previos, uno de los nominados, expresamente para la cartera de Relaciones Exteriores, declinó. Otra invitada a integrarse como subsecretaria de Gobernación actuó en el mismo sentido. Podían servir, argumentaron, en otras áreas y tareas de la cuarta transformación. Para el caso, en el Poder Legislativo.En ese mismo periodo, otros nombramientos para el gabinete ampliado fueron objetados insidiosamente.Puesta a caballo la nueva administración, empezaron a presentarse renuncias o ceses por diferencias de criterio. Una de las más resonante, fue la del director general del IMSS, que optó por retornar al Senado.Rompe el silencio el secretario de Hacienda y Crédito PúblicoTodavía a principios de semana, en redes sociales se especuló sobre la separación del titular de la nueva Fiscalía General de la República.La liebre, no obstante, saltó hoy sorpresivamente: El secretario de Hacienda, Carlos Urzúa presentó su dimisión al cargo. Alegó discrepancias en materia económica, rechazos a propuestas de políticas públicas que se pretendieron ejercer evitando extremismos de derecha o de izquierda.Las líneas fuertes de la carta de renuncia subrayan el siguiente elemento: La intromisión de personajes influyentes con un patente conflicto de interés. Este es un punto de obligada reconsideración.Es, ese acontecimiento, un punto de inflexión, particularmente en la asignatura más sensible de la nueva gestión gubernamental, la económica y financiera, que está en el centro de interés sobre todo de los inversionistas. Es pasto de alarma que sacude ipso facto los mercados.Un imperativo se impone: Recuerda que eres humanoYa está nombrado el relevo en Hacienda. Si de algo sirven las renuncias, es que se producen cuando todavía el gobierno de la cuarta transformación no ha cumplido su primer año de ejercicio. De lo que se colige que hay tiempo para reparar entuertos.Conservar respetada la unidad de mando, es función del estadista, a cuyo efecto vale recordar al clásico: Recuerda que eres humano.Sobredimensionar algunas decisiones de orden personal, sirve a los opositores que tienen el legítimo derecho a festinar. Del conductor de la República es deber el de no permitir que la institucionalidad se vaya por la borda. Es cuanto.


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