La seguridad de las mujeres durante sus desplazamientos cotidianos se ha convertido en uno de los principales desafíos de la movilidad urbana en México. Frente a este escenario, el Gobierno de Sonora impulsa una estrategia que busca involucrar a quienes tienen contacto directo con miles de pasajeros todos los días: las y los operadores del transporte público.
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A través del Sistema de Atención a la Violencia Familiar y de Género (SALVA), dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se puso en marcha un programa permanente de capacitación dirigido a conductores del transporte urbano con el objetivo de que puedan identificar situaciones de riesgo y actuar oportunamente cuando una mujer requiera apoyo dentro de una unidad.
La iniciativa se desarrolla en coordinación con el Instituto de Movilidad y Transporte para el Estado de Sonora (IMTES) y forma parte de una visión que entiende al transporte público no sólo como un medio para trasladar personas, sino también como un espacio que debe ofrecer condiciones de seguridad y protección para quienes lo utilizan.
Las sesiones de capacitación buscan proporcionar herramientas prácticas a los operadores para responder ante posibles casos de violencia familiar o de género, una problemática que frecuentemente se manifiesta en espacios públicos y durante los trayectos cotidianos de las mujeres.
“Las y los operadores son, en muchos casos, la primera persona que puede detectar una situación de riesgo o una solicitud de ayuda durante un viaje. Por ello es fundamental que conozcan los protocolos de actuación, sepan cómo canalizar a una posible víctima y tengan claridad sobre los mecanismos institucionales disponibles para brindar apoyo inmediato y oportuno”, se destacó durante las jornadas de formación impulsadas por el Sistema SALVA.
La capacitación incluye información sobre los protocolos para prevenir, atender y dar seguimiento a casos de violencia familiar y de género, así como el funcionamiento de las Zonas SALVA, espacios seguros diseñados para ofrecer resguardo temporal y orientación a mujeres que enfrentan alguna situación de riesgo.
Asimismo, los participantes reciben orientación sobre el uso de la aplicación móvil Mujeres Seguras, una herramienta tecnológica creada para facilitar el acceso a mecanismos de protección y atención, además de reforzar la importancia de utilizar la línea de emergencias 9-1-1 cuando se detecten incidentes que requieran intervención inmediata de las autoridades.
La movilidad también se construye desde la seguridad
Especialistas en movilidad han señalado que la percepción de inseguridad es uno de los factores que más condicionan el uso del transporte público por parte de las mujeres. Situaciones de acoso, hostigamiento, violencia verbal o física pueden modificar patrones de viaje, limitar oportunidades laborales o educativas e incluso provocar que algunas personas opten por alternativas de transporte más costosas.
Por ello, cada vez más ciudades impulsan políticas que incorporan la perspectiva de género dentro de los sistemas de movilidad, reconociendo que la calidad del servicio no depende únicamente de la infraestructura, la cobertura o la frecuencia de paso, sino también de la capacidad para garantizar entornos seguros durante los desplazamientos.
“Construir un sistema de transporte más seguro implica la participación de todos los actores involucrados. Los operadores cumplen una función estratégica porque son quienes mantienen contacto directo con las personas usuarias y pueden convertirse en un enlace fundamental para activar mecanismos de protección cuando una mujer se encuentra en una situación de vulnerabilidad”, destacaron responsables del programa.
La estrategia impulsada por SALVA busca precisamente fortalecer esa capacidad de respuesta desde el primer contacto. Más allá de la operación cotidiana de las unidades, el programa pretende generar una red de apoyo que permita identificar señales de alerta, brindar acompañamiento inicial y acercar a las víctimas a las instituciones especializadas en atención y protección.
Con estas acciones, Sonora avanza en la incorporación de medidas preventivas dentro del sistema de transporte público, apostando por una movilidad que no sólo conecte destinos, sino que también contribuya a proteger la integridad y el bienestar de quienes utilizan diariamente este servicio, especialmente de las mujeres que enfrentan situaciones de violencia o riesgo durante sus desplazamientos.










