Hay una faceta que muy pocos conocen de María Dolores del Río. Recién egresada del ITESO en Guadalajara, donde estudió Ciencias de la Comunicación, volvió a Sonora a buscar trabajo.
En sus ímpetus veinteañeros, levantó el teléfono para comunicarse con un funcionario del gobierno del estado para averiguar si había vacantes en Radio Sonora, a pocos años de haber sido fundada por el entonces gobernador Samuel Ocaña García.
A sus 22 años, le dieron el trabajo como conductora, pero también como productora, donde empezó a ejercer la profesión que había elegido, y allí hizo equipo con varios personajes, algunos que ya no están en este plano terrenal, como el memorable Ricardo “Ché” Ribeiro, Mónica Luna y Abelardo Rodríguez, entonces coordinador de Comunicación Social del gobierno del estado.
El gusto le duró poco. Al terminar el sexenio de Ocaña, asumió el cargo de gobernador Rodolfo Félix Valdés, quien tenía otra forma de concebir la función de la comunicación institucional y el papel de los medios públicos.
Y es que aquella camada de fundadores de Radio Sonora estaba muy influenciada por el auge de los movimientos de liberación latinoamericanos; muy influenciados por “El Ché” Ribeiro, que llegó desde Argentina huyendo precisamente de la dictadura de Jorge Videla; la radio comenzó en los sótanos del Museo Biblioteca de la Universidad de Sonora, edificio donde también operaba Radio Universidad, cuya programación estaba, obviamente aún más identificada con las posiciones de izquierda.
Pues a Félix Valdés no le simpatizaba mucho esa corriente, así que le metió tijera a la plantilla y varios quedaron fuera “por izquierdistas, por comunistas”, relata María Dolores del Río en la charla que sostuvo con los integrantes del Colectivo de Reporteros Sonorenses.
La anécdota derivó precisamente de una discusión que puebla los corrillos políticos de Morena en estos tiempos sucesorios, en el que algunos presumen su condición de fundadores del partido como una especie de salvoconducto para posicionarse en el proceso de selección de quien ocupará la coordinación del Comité de Defensa de la Transformación. El candidato, o candidata a la gubernatura, pues, donde María Dolores ha levantado la mano junto con al menos otros cinco compañeros del partido en el que ahora milita.
Por azares del destino, en 1997 fue llamada por don Jorge Valencia Juillerat (PAN) para que trabajara a su lado como directora de Comunicación Social; luego compitió (y ganó) la diputación local por ese partido, y en 2003 fue candidata a la alcaldía de Hermosillo. También ganó.
Los vientos de la política la llevaron a discrepar de otras corrientes al interior del PAN, aunque logó ganar un espacio en la lista de candidatas a diputadas federales plurinominales y llegó a San Lázaro.
En 2008 perdió la elección interna por la candidatura gubernamental ante Guillermo Padrés, incorporándose luego a Movimiento Ciudadano, partido por el que fue candidata a la alcaldía de Hermosillo en 2015, un año después de haber renunciado a su militancia en el PAN.
Todo esto viene a colación porque en 2020, el entonces candidato de Morena a la gubernatura, Alfonso Durazo Montaño la invitó a incorporarse a su equipo, y la nombró secretaria de Seguridad Pública al ganar la elección en 2021.
Hoy ocupa el cargo de secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno y ha levantado la mano para participar en el proceso interno de Morena, junto a Célida López, Lorenia Valles Sampedro, Javier Lamarque Cano, Froylán Gámez y Heriberto Aguilar.
Morena, asegura, no solo es un partido, es al mismo tiempo un movimiento amplio e incluyente en el que participan por igual fundadores y personas que han llegado desde otras fuerzas políticas, que han sumado su experiencia y su trabajo consolidar la fuerza que hoy gobierna México y la mayoría de los estados.
Asegura que desde los cargos que ha ocupado en el gabinete de Durazo, ha cumplido con el trabajo comprometido con el proyecto de la 4T y cuando aceptó el encargo de la secretaría que ahora encabeza, le comentó al gobernador que ella no quería ser “la policía de mis compañeros”, dándole un giro al trabajo de la ex contraloría estatal, enfocándose más en las tareas de prevención para evitar que el personal incurra en actos indebidos.
II
En su conferencia semanal realizada ayer, el gobernador Alfonso Durazo destacó el apoyo popular que se hizo sentir en todo el país en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum y suscribió sus posiciones en el sentido de que hoy en México no se trata de la defensa de personas, sino de principios; uno de ellos, el de la presunción de inocencia.
Esto en relación al caso de la orden de detención con solicitud de extradición para varios personajes entre los que destaca el gobernador sinaloense con licencia, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Insunza y el alcalde de Culiacán (también con licencia) Juan de Dios Gámez.
Fue, como suelen ser estas conferencias, multitemáticas: informó que ayer arrancó la entrega de los uniformes escolares, otro de los programas que han sido insignias de este gobierno y en cuyo éxito mucho han tenido que ver Froylán Gámez y Rodrigo Flores Hurtado.
Hubo un tema sobre el que conviene volver en posteriores despachos, sobre todo porque la semana entrante será la nota de ocho, ya que se refiere a una reforma constitucional para modificar la legislación relativa a la Protección Civil, asunto que se trabajó a conciencia en los últimos meses, sobre todo a raíz de la tragedia en la tienda Waldo’s de Hermosillo.
Por la relevancia del mismo, mejor lo dejamos para detallarlo bien en una próxima entrega.
Muchos los temas, infaltable el de la grilla. Alguien le preguntó al gobernador sobre las recientes declaraciones del senador con licencia, Manlio Fabio Beltrones en el sentido de que a Alfonso Durazo le ha fallado el rubro de la seguridad pública.
Considerando al emisor del mensaje, cabeza del grupo al que Durazo ha catalogado desde los tiempos de campaña en 2021 como la gavilla que duró ‘un sexenio de 30 años saqueando a Sonora’, no se podía quedar sin respuesta. El gobernador exhibió una gráfica que muestra las tendencias en ese rubro durante los sexenios de Manlio, de López Nogales, de Eduardo Bours, de Guillermo Padrés y de Claudia Pavlovich, para probar que la criminalidad es un fenómeno estructural del que no tiene mucho que presumir Beltrones.
Y el asunto viene a colación porque el propio Manlio recientemente cuestionó de manera severa a Claudia Pavlovich, sí, la misma que en alguna ocasión declaró que sus éxitos en la vida se los debía a Dios y a Beltrones.
O sea, el zipi-zape declarativo nos remite al tropicalísimo ritmo en el que Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga le echó burundanga y así…
Manlio le pegó a Pavlovich, Pavlovich no le pegó a nadie porque no tiene necesidad, pero Manlio le pegó a Durazo y Durazo le pegó a Manlio y también a Pavlovich (léase al ritmo del éxito de la Sonora matancera).
El asunto no es menor y se los dejo de tarea: en las últimas semanas han recobrado protagonismo personajes de un pasado que se creía ido, como los mismísimos expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón; los ex gobernadores Eduardo Bours y Guillermo Padrés, entre otros que pareen otear alguna oportunidad de regreso frente a lo que está pasando.
Pero esto merece un análisis aparte, así que mejor la dejamos así en este momento.
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