Aunque las detenciones de migrantes se mantienen en niveles históricamente bajos, el número de muertes persiste, lo que impulsa a Humane Borders a continuar con su trabajo
CALO NEWS
Después de recorrer un laberinto de caminos de terracería y atravesar varias rejas, Steve Chapman condujo a un grupo de voluntarios hasta una estación de agua de Humane Borders (Fronteras Compasivas) en el desierto, cerca del extremo oeste de Tucson.
Ahí, explicó a la nueva voluntaria Sheilah Britton cómo reemplazar un barril de agua de color azul brillante, mientras la presidenta de la mesa directiva, Laurie Cantillo, observaba el desierto en busca de rastros de cruces recientes.
Las detenciones de migrantes en la frontera suroeste de Estados Unidos se mantienen en niveles históricamente bajos, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), aunque el mes pasado registraron un aumento del 25 por ciento. Sin embargo, para muchos trabajadores humanitarios en la frontera, hay otra cifra que sigue siendo motivo de preocupación: el número de personas que mueren en el desierto.
Humane Borders, una organización sin fines de lucro con sede en Tucson dedicada a la instalación de estaciones de agua en el desierto, fue fundada en el año 2000. En ese entonces, durante el año fiscal 2000, la Patrulla Fronteriza registró aproximadamente 1.6 millones de encuentros con migrantes a lo largo de la frontera suroeste. Durante ese mismo periodo, al menos 75 migrantes murieron en Arizona, según el mapa de muertes de migrantes elaborado por Humane Borders.
En 2025, hubo aproximadamente 443,600 encuentros con migrantes en la frontera suroeste. A pesar de la drástica reducción en los cruces, se registraron al menos 108 muertes de migrantes.
“Todavía siguen muriendo muchas personas en el desierto y nuestro sentido de indignación, de conmoción y de horror parece haberse desvanecido”, dijo Joel Smith, gerente de operaciones de Humane Borders, al referirse al sentir de la opinión pública.
Smith, un veterano del Cuerpo de Marines e hijo de un militar de la Fuerza Aérea, pasó parte de su niñez en Alemania. Esa etapa, cuenta, le permitió entender desde muy joven lo que significa sentirse extranjero en otro país.
“Allá yo era el diferente. Era el que venía de otro lugar y esa es una experiencia que muchos estadounidenses nunca han vivido”, explicó.
Hoy, gracias a su trabajo con Humane Borders, Smith siente que está retomando los valores con los que creció: ayudar a los demás.
“Antes no le teníamos miedo a los extranjeros. Hubo un tiempo en que Estados Unidos quería tenderle la mano al mundo”, dijo. “Pero en algún momento algo cambió drásticamente. Pasamos de querer ayudar a los demás a querer aislarnos del resto del mundo”.
Cómo se construyó una trampa mortal de 1,951 millas
En la década de los 90, Estados Unidos apostó por una estrategia conocida como “prevención mediante disuasión”, que consistía en militarizar fuertemente las zonas urbanas de la frontera para impedir los cruces no autorizados. Medidas como la Operación Safeguard, implementada en Arizona, desviaron a millones de migrantes hacia rutas mucho más peligrosas y letales, una realidad que continúa hasta la actualidad.
Sarah Mehta, subdirectora de asuntos gubernamentales de la División de Equidad de la ACLU, señaló una de las principales fallas de ese tipo de estrategias.
“No se puede disuadir de manera efectiva a personas que están buscando seguridad y que sienten que no tienen otra opción más que venir aquí”, dijo Mehta al referirse a quienes huyen de la violencia en sus países de origen. “Y creo que, para algunos, la crueldad es precisamente el objetivo”.
Humane Borders actualiza su mapa de muertes de migrantes con base en información recopilada por los médicos forenses de los condados Maricopa y Pima. Greg Hess, médico forense en jefe del condado de Pima, cuya oficina coordina los casos de cuerpos recuperados en los condados de Pima, Santa Cruz y Cochise, explicó que llevar un registro preciso de las muertes de migrantes es una tarea extremadamente difícil.
Dadas las aproximadamente 400 millas de frontera entre Estados Unidos y México tan solo en Arizona, muchos cuerpos nunca son recuperados del Desierto de Sonora. Y ante la falta de un sistema federal integral para rastrear las muertes de migrantes tras su ingreso al país, un número desconocido de personas permanece completamente sin ser contabilizado.
Mapeo y seguimiento de datos
Cuando se encuentran restos de migrantes en el desierto —muchas veces localizados por agentes de la Patrulla Fronteriza de EE.UU., excursionistas o trabajadores humanitarios—, se notifica a las autoridades locales y la muerte se agrega al mapa de Humane Borders. Es una de las pocas herramientas que intenta llenar un grave vacío de información.
El mapa ofrece un vistazo a los últimos momentos de vida de miles de personas. También ayuda a Humane Borders a identificar dónde instalar más estaciones de agua para prevenir otras muertes en el desierto. Además, le permite a la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima (OME, por sus siglas en inglés) mantener un registro más preciso de los migrantes indocumentados fallecidos.
Durante los primeros tres meses de 2026, Humane Borders registró un total de 28 muertes, cinco más que en el mismo periodo de 2025. Cada vida cuenta, enfatizó Chapman.
“El mayor desafío de este trabajo es entender que, aunque podamos ayudar, no estamos resolviendo el problema”, dijo. “No hemos logrado acabar con el sufrimiento ni con la pérdida de vidas”.
Mehta señaló que, aunque la obligación legal del gobierno federal de prevenir estas muertes puede ser un tema más complejo, sí existe una responsabilidad ética y moral de garantizar que las personas tengan vías seguras para ingresar a Estados Unidos.
“Es importante recordar que todo esto se puede evitar”, afirmó. “La gente tomaría rutas más seguras y entraría legalmente a Estados Unidos si existieran esas opciones”.
De hecho, añadió, las propias personas migrantes ya han demostrado que prefieren optar por vías legales. Durante el gobierno del presidente Biden, por ejemplo, muchas familias solicitaron asilo en los puertos de entrada, pero fueron obligadas a esperar durante meses en México, a menudo en condiciones peligrosas. Más recientemente, el gobierno del presidente Trump ha intentado cerrar también esa vía legal.
Recorriendo el desierto
Mehta señaló que la ACLU ha detectado un repunte gradual en las detenciones en la frontera, especialmente en Texas y California, información que el gobierno de Trump no ha difundido públicamente porque contradice la versión oficial.
“Esta administración ha presentado lo que describe como un ‘éxito’ en el cierre de la frontera como uno de sus principales logros del gobierno de Trump”, explicó. “Por eso, no hay mucho interés en reconocer que, en realidad, eso fue algo temporal”.
Para responder mejor a las necesidades de los migrantes, Humane Borders ha empezado a ampliar sus rutas habituales. Smith, quien comenzó colaborando como voluntario dando mantenimiento a camionetas en 2008, hoy recorre las zonas más remotas del desierto para identificar dónde se necesitan más las estaciones.
Aprendió a recorrer esas áreas en los años noventa, cuando exploraba “pueblos fantasma”. Durante esas expediciones empezó a encontrar rastros de migración y, con el tiempo, aprovechó ese conocimiento en su labor humanitaria.
“Si llego a una zona donde hay mucho tránsito reciente, ese sería un lugar ideal para instalar una estación de agua”, dijo. “Pero si llego a un área donde solo quedan rastros viejos de cruces ocurridos hace años, ya es demasiado tarde para eso, porque las rutas siguen cambiando”.
A medida que Humane Borders continúa instalando estaciones de agua en el desierto, sus integrantes a veces enfrentan reacciones adversas, incluidos actos de vandalismo contra las estaciones de agua y acoso en línea por parte de grupos de vigilantes civiles que los acusan de facilitar la inmigración no autorizada. Sin embargo, sostuvo que, en muchos casos, cruzar por el desierto es considerado una falta menor.
“Pagar eso con la vida es un castigo demasiado severo”, afirmó. “Prefiero relacionarme con esos migrantes con compasión, solidaridad y humanidad y darles la bienvenida, porque creo que esa es simplemente una mejor manera de actuar como ser humano”.
Teniendo siempre presente su misión
El trabajo de Humane Borders es agotador: exige esfuerzo físico, improvisación en un entorno hostil y, en ocasiones, encontrarse con personas cuando ya es demasiado tarde.
“Recoges una bolsa de huesos, por así decirlo”, dijo Smith. “Llegas a casa y no quieres contarles a tus hijos cómo pasaste el día. Ni siquiera te sientes cómodo contándoselo a tu esposa. Es algo que te pesa”.
Aunque este tipo de experiencias no le ocurre con frecuencia a cada voluntario, lo que ayuda a reducir el desgaste emocional acumulado, para personas como Chapman quien se unió a la organización en 2022, el compromiso con la misión sigue firme. Después de que un problema de salud lo obligara a detenerse un tiempo, hizo todo lo posible por regresar, no solo para colocar barriles de agua, sino para seguir apoyando el propósito más amplio que representa Humane Borders.
“Proporcionamos agua a quienes atraviesan el desierto, con el objetivo fundamental de salvar vidas”, dijo. “No es algo político. No es confrontativo. No es agresivo. Simplemente estamos haciendo todo lo posible por salvar vidas”.
El grupo sigue atrayendo a nuevos voluntarios. Sheilah Britton, quien participó en su primera jornada de abastecimiento de agua en abril, decidió involucrarse después de asistir a una exhibición en el Museo de Arte de Phoenix, donde la artista Elizabeth Pineda exhibió paneles de seda con los nombres de personas que han muerto en el desierto.
Britton, cuya familia se mudaba constantemente debido al servicio militar de su padre, comentó que esas experiencias también influyeron en su manera de entender la migración y las diferencias culturales.
“Hay muy poco que uno puede hacer cuando las cosas están tan difíciles como ahora”, dijo. “Pero poder salir y hacer algo que realmente podría salvar vidas me hizo sentir que estaba aportando algo importante”.
ENLACE: Voluntarios sostienen labor humanitaria en la frontera | Arizona | calonews.com










