En plena crisis por el avance del gusano barrenador, un grupo de productores protestó ante la Sader para exigir la desaparición del arete digital de identificación (SINIIGA) y regresar al uso del fierro quemador.
Ernesto Méndez
En plena crisis por el avance del gusano barrenador del ganado, una docena de productores pecuarios pidió a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) desaparecer protocolos sanitarios con certificación internacional y regresar al uso del rudimentario fierro quemador para marcar a las reses.
Los inconformes, convocados por el médico veterinario Humberto Amador Zaragoza, acudieron a las oficinas centrales de la Sader en la Ciudad de México para exigir la desaparición de los aretes del Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA), indispensables para movilizar el hato, realizar trámites sanitarios o acceder a programas gubernamentales.
Con pancartas donde se podía leer “¡No al arete, sí al fierro quemador!”, el pequeño grupo de manifestantes se pronunció contra los intermediarios, pero no explicó cómo este antiguo método para identificar a las reses podría vincularse con los registros digitales y los protocolos internacionales que hoy permiten a México exportar no solo ganado en pie, sino carne a otros países.
Aunque existen múltiples retos y problemas por resolver en la trazabilidad del ganado mexicano, el sector cuenta con uno de los andamiajes más avanzados del mundo para rastrear el origen de los animales, controlar enfermedades, prevenir el abigeato y garantizar la calidad de los productos.
Los tres pilares de este sistema son el Padrón Ganadero Nacional (PGN), el Registro Electrónico de Movilización (REEMO) y el Sistema Nacional de Identificación Individual del Ganado (SINIIGA), con más de mil ventanillas de atención a nivel nacional coordinadas por los propios productores organizados a través de uniones y asociaciones, así como bases de datos con seguimiento de información para los ganaderos, gobiernos estatales y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural estima para 2026 una producción nacional cercana a 2.3 millones de toneladas de carne de res, con una oferta adicional de 400 mil toneladas por las más de 1.2 millones de cabezas de ganado que, ante el cierre temporal de la frontera con Estados Unidos, permanecerán en el mercado nacional en lugar de exportarse.
De esta forma, se tendrá 17 % más carne de res, es decir, 33 mil 300 toneladas extras cada mes durante todo el año, para un total de alrededor de 2.7 millones de toneladas, lo que fortalecerá de manera significativa la capacidad de abasto interno.
Ante este panorama, fuentes del Senasica señalaron que debilitar en estos momentos la trazabilidad sería condenar al sector a salir de los circuitos comerciales internacionales.
Destacaron que más bien el reto actual es facilitar la movilización segura del ganado mexicano bajo criterios sanitarios estrictos para combatir el cruce ilegal de animales por la frontera sur del país y acelerar la reapertura gradual, técnica y segura de la frontera de Estados Unidos a los becerros en pie procedentes de México.











