Se necesita una inteligencia de Estado y salir de la tradición conservadora más cercana al prianismo que a la concepción transformadora de Morena para compatibilizar dos derechos: el de la educación de los estudiantes y, de la huelga de los trabajadores en una universidad publica como es el caso de la UNISON.
Estamos de acuerdo de que la Universidad de Sonora es un patrimonio del pueblo de Sonora y de México, que es el pueblo quien paga los salarios de todos los que laboran en esa institución, que la paralización de labores afecta especialmente a los estudiantes, a sus padres y a la población en general. También, que los trabajares tienen derecho constitucional a organizarse en sindicatos y en parar labores cuando vean amenazados sus intereses.
Hay alguna forma de resolver el problema. Como muchas cosas en la vida la solución está en la prevención.
Conociendo la historia de la Universidad de Sonora se comprueba que hay una correlación directa entre inflación, perdida del poder adquisitivo y movilizaciones de trabajadores.
El primer intento de sindicalización a mediados de los cincuenta del siglo pasado, con Adalberto Sotelo y otros a la cabeza, fue acicateado por la inflación de los cuarenta y cincuenta, se organizaron por primera vez y comenzaron a moversehasta que el gobernador empresarial Ignacio Soto los paro en seco y mando a retiro al maestro Sotelo.
Después de la devaluación de 1954, cuando se fijó la paridad peso dólar a $12.50 por 1.00 dólar, la inflación comenzó a disminuir al unísono de la inquietud de los trabadores académicos, manuales y administrativos. A mediados de los setenta, cuando comenzó de nuevo la inflación a cercenar el poder adquisitivo reaparecieron los sindicatos, en un momento existían 5 y las huelgas comenzaron a menudear.
La actividad huelguística llego a su clímax en los ochenta cuando la inflación se desbordo. Cabe recordar que en 1987 la inflación fue de casi el %150. El siniestro gobernador Beltrones se jactaba de que en los noventa la actividad huelguística disminuyo y, lo atribuía a la burocrática y autoritaria ley 4 orgánica que él impuso. En realidad, fue que, con los pactos de solidaridad, de 1988 en adelante la inflación se controló.
Los últimos movimientos huelguísticos están en el fondo provocados porque, si bien el salario mínimo comenzó a crecer, en las universidades siguió operando un tope salarial al presupuestarse el incremento salarial sin considerarse la perdida del poder adquisitivo del salario en los casos particulares. Hay también un elemento de
Cual es la propuesta que les planteé al gobernador y su gente 2 o 3 veces, incluso también lo hice con la dirección del STAUS.
Un programa de recuperación salarial de 5 o 10 años, donde el salario nominal se vaya aumentando 1, 2 o 3 puntos porcentuales por encima de la inflación, de tal forma que el salario real (el poder adquisitivo) se vaya incrementando. Si Salinas de Gortari redujo el poder adquisitivo de los trabajadores incrementando el salario nominal de acuerdo a la inflación esperada, donde siempre estaba por debajo de la real, la propuesta es invertir el mecanismo y programar y convenir autoridades universitarias, gobierno y sindicatos incrementos salariales por encima de la inflación.
Cuáles son las virtudes del planteamiento: previenes, anticipas una solución antes del conflicto; al resolver el problema nodal (el económico) posibilitas la solución de otros como las violaciones al contrato, facilitas la planeación.
Última vez que lo expuse al gobernador hace por lo menos tres años se quedó que se iban a hacer ejercicios y a analizar a fondo la propuesta. Cualquiera con sentido común se puede dar cuenta, cuantimás si se hacen ejercicios numéricos que es una solución realizable, que lo que la haría posible es sobre todo la gestión del gobernador.
Alguien tiene que decirle además a nuestro querido gobernador que ha pesado mucho su nulo conocimiento de dinámica de las universidades y de las luchas sociales para las ultimas huelgas. Dos casos: 1) todos o casi todos saben en la universidad que, cuando la autoridad laboral recibe la solicitud de emplazamiento ahí tiene que hacer las observaciones pertinentes y no cuando la huelga esta por estallar. Cuando la autoridad laboral determino fuera de tiempo la inexistencia de la causal de huelga lo que hizo fue encabronar a los trabajadores y orillarlos al estallamiento. Al negarles el amparo el descontento fue mayor y comenzaron a pensar en una mano negra que movía a autoridades laborales y de justicia; 2) en la primera huelga del STAUS, después de reunirse con los dirigentes del sindicato salió a declarar muy campante que no habría huelga, supina ignorancia de que es una organización democrática, los maestros pensaron, así que ahora tu determinas si estalla o no la huelga y trono. Naturalmente después andaba culpando a otros incapaz de reconocer su error.
Conclusiones: la propuesta de incrementar los salarios por encima de la inflación sigue siendo válida, lo será más para transitar pacíficamente en el proceso de regularización del pago del ISR. Para lograr lo anterior se necesita la voluntad y gestión de sindicatos, autoridades universitarias y, sobre todo, del gobierno del estado. Ustedes tienen la palabra,







