El Ministerio de Sanidad argentino envía equipos técnicos a Ushuaia para capturar roedores y tomar muestras. Científicos y médicos advierten contra los recortes presupuestarios
Mar Centenera
La primera pareja en presentar síntomas de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius pasó cuatro meses entre Argentina, Chile y Uruguay. El Ministerio de Sanidad argentino informó este miércoles de su itinerario como parte de la investigación en curso para saber si contrajeron este virus respiratorio que se transmite de roedores en los días previos a subir a bordo del barco y, en ese caso, dónde ocurrió. El barco zarpó el 1 de abril desde el puerto de Ushuaia, en el extremo sur del país, rumbo a las islas Canarias, en España. Un holandés de 70 años comenzó a enfermarse a los pocos días, con síntomas parecidos a los de una gripe, y falleció en el buque el 11 de abril. Su mujer fue evacuada después hacia Sudáfrica, pero murió el 26 de abril en un hospital del país africano.
El matrimonio holandés llegó a Argentina el pasado 27 de noviembre y la recorrieron en automóvil de punta a punta, con cruces a los países vecinos. Su último ingreso en Argentina fue el 27 de marzo procedentes de Uruguay, con destino a Ushuaia. La cartera sanitaria informó que equipos técnicos van camino a esta ciudad para capturar roedores, los animales que son el reservorio de este virus respiratorio que se transmite al inhalar partículas de heces, orina o saliva de ejemplares infectados.
La especie Andes del virus detectada en el crucero es considerada la más peligrosa por ser la única capaz de transmitirse de persona a persona. Cuando saltó la alarma, los científicos argentinos sospecharon pronto que podía tratarse de esa familia, más específicamente de la variante Andes sur (ANDV). Ya habían visto de lo que es capaz en 2018, cuando hubo 34 contagios y 11 muertos en una pequeña localidad patagónica. El virus pasó de persona a persona hasta que se aplicaron duras medidas de aislamiento.
La principal hipótesis sobre el origen del brote de hantavirus está en tierra firme. La sospecha es que uno de los integrantes de la pareja holandesa fue el caso testigo, el primero en contagiarse. De ser así, lo más probable es que fuese al inhalar partículas procedentes de heces, orina o saliva de un roedor infectado. Ya en alta mar pudo haber transmisión de persona a persona. Hasta ahora hay ocho infectados, de los que tres han muerto.
Requisitos sanitarios
El puerto de Ushuaia está en Tierra del Fuego, la provincia más al sur de Argentina. Desde allí, a lo largo de todo el verano austral, parten cruceros con destino a la Antártida, un destino remoto para el que se extreman las precauciones en materia de salud.
Las navieras exigen a los pasajeros rellenar un formulario médico con anticipación, les recomiendan contar con un seguro que les cubra una evacuación de urgencia, llevar toda la medicación que crean que van a necesitar y estar en buen estado físico para realizar “actividades que pueden requerir un esfuerzo moderado”, según informa el Instituto Fueguino de Turismo. El último balance cerró con más de 60 cruceros y 150.000 pasajeros.
La sorpresa inicial por el brote en el MV Hondius tuvo que ver con el punto de partida. Tierra del Fuego es una región excluida de las cuatro áreas endémicas de hantavirus en Argentina, en la que nunca se ha registrado un caso de esta enfermedad. La situación es distinta mil kilómetros al norte, en la provincia de Chubut, donde sí hay presencia del virus y de la variante Andes sur. El envío de equipos técnicos para tomar muestras de roedores tiene que ver con la estrategia de “vigilancia epidemiológica intensificada”, informó la cartera sanitaria.
“El hantavirus tiene un período de incubación de unos 15, 20 días”, detalla el biólogo especializado en roedores Raúl González Ittig. Ese plazo permite pensar que el primer infectado pudo ingresar al crucero con buena salud y comenzar a sentirse mal ya en alta mar.
Desde la cartera sanitaria advierten que falta información para descartar otro posible origen del brote, la presencia de un ratón con el virus dentro del barco, pero los epidemiólogos consultados lo ven improbable. Enzo Lavarra, infectólogo del hospital de Esquel, subraya que la variante Andes sur tiene un reservorio muy específico, el Oligoryzomys longicaudatus, más conocido como ratón colilargo, que habita en zonas boscosas y de sotobosque de la Patagonia muy alejadas del puerto de Ushuaia. “Pensar que un roedor pueda haber llegado del lado de Chile o de nuestra región hasta la costa y se haya subido a un barco no es imposible, pero es difícil”, asegura.
Lavarra formó parte del equipo de médicos que atendió el brote letal de Epuyén, a finales de 2018, en el que se probó que el virus se había propagado de persona a persona. Aunque esa vía de contagio es mucho menos frecuente que la ambiental —a través de respirar partículas contaminadas de heces, orina o saliva de roedores—, el último caso de transmisión entre personas se registró hace sólo un par de meses, con tres nuevos casos, dice Lavarra. Ser conscientes de esa vía de contagio lleva a tomar medidas de aislamiento radicales, muy distinto a lo que pasó en el crucero, donde en un primer momento se informó que no había riesgo de infección, según algunos pasajeros. “Existe un escepticismo a nivel mundial de que existe transmisión interhumana [de hantavirus], quizás ahora se verá de otra manera”, señala este infectólogo, en referencia a la repercusión mundial del brote del MV Hondius.
Más roedores por las lluvias
En Argentina se han registrado 101 casos de hantavirus y 32 muertes en lo que va de temporada, desde el último trimestre de 2025 hasta la actualidad. La cifra es casi el doble que en la temporada 2024-2025. “En el último año estuvo lloviendo mucho más y, a partir de las lluvias, hay mayor abundancia de alimento con roedores, lo que facilita que haya más roedores y aumenta las posibilidades de que un humano entre en contacto con orina, heces o saliva de un animal infectado”, detalla González Ittig, investigador independiente del Conicet y profesor asociado de genética de poblaciones y evolución de la Universidad Nacional de Córdoba.
La mayor preocupación es que han comenzado a detectarse casos fuera de las cuatro áreas endémicas. Así ocurre en la provincia de Buenos Aires, la más extensa y poblada de Argentina, donde el virus se ha alejado de las cuencas de los ríos para extenderse a otras zonas. “Falta una vigilancia epidemiológica más fina, vamos corriendo detrás de la enfermedad”, lamenta González Ittig. “El desfinanciamiento actual del Ministerio de Salud complica analizar muestras e ir de campaña para capturar roedores”, critica.
El brote ha puesto en la mira al Gobierno de Javier Milei por haber retirado a Argentina de la OMS y recortar el presupuesto en salud cerca del 30%, decisiones que complican la vigilancia epidemiológica.
Lavarra coincide en el efecto negativo del recorte presupuestario del sistema sanitario y científico. “Se han resentido todas las estructuras de la salud pública; lo que se mantiene es porque la gente le sigue poniendo el pecho”, opina. “Son trabajos que se hacen en terreno. No se está desfinanciando el último recurso, que es el insumo, pero si no puedes llegar a tomar la muestra porque el vehículo no funciona porque no tiene mantenimiento, no puedes llegar a tomar la muestra”, pone este infectólogo a modo de ejemplo.
Los profesionales que trabajan día a día con enfermedades infecciosas engloban la retirada de la OMS dentro del declive generalizado de la salud pública por el ajuste gubernamental. Para la oposición, en cambio, se trata de un nuevo motivo de descrédito del país en el exterior. “¿Cuánta vergüenza internacional más deberemos soportar en este experimento distópico que nos toca vivir?”, criticó el médico y diputado peronista Pablo Yedlin a través de las redes al recordar que Argentina oficializó la salida de la organización responsable de supervisar la evolución del brote en aguas internacionales. Mientras Argentina rastrea el origen del brote, el MV Hondius se dirige rumbo a las islas Canarias para la evacuación de quienes permanecen a bordo.











