Ucrania se está convirtiendo en una potencia independiente; mientras lucha por su vida contra Rusia, se ha informado que está llegando a acuerdos de defensa con los países del Golfo y con Estados Unidos.
MILENIO
Ha ocurrido algo extraordinario en los campos de batalla del mundo: Ucrania, una nación que se suponía que se disolvería a los pocos días de una invasión rusa, ha luchado contra ese mismo país hasta llegar a un punto muerto. En el proceso ha revolucionado la guerra terrestre. Se ha convertido en un socio de seguridad indispensable en la alianza occidental, incluso en la guerra contra Irán.
Ahora, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, está dando el siguiente paso, uno que habría sido impensable en 2024. Con palabras y hechos, le está mostrando a Europa, y a otras naciones, cómo el mundo libre pos-Estados Unidos puede preservar su libertad e independencia.
Esto es lo que ocurre cuando —como escribió Phillips Payson O’Brien en un artículo para ‘The Atlantic’— “Kiev parece haber renunciado a Estados Unidos”.
Si eso es cierto —y parece que lo es—, es posible que sea una noticia peor para Estados Unidos que para Ucrania.
Ucrania replantea su estrategia de guerra
La situación estratégica en la guerra en Ucrania parece haber cambiado; la semana pasada, Mick Ryan, general de división australiano retirado y uno de los analistas más sagaces de la guerra, escribió que Ucrania ha estabilizado en gran medida la línea del frente en el este.
Además ha profundizado su coalición, ha aislado diplomáticamente a Rusia y ha desarrollado una industria armamentística nacional que la hace menos dependiente del apoyo exterior.
Ucrania se está convirtiendo en una potencia independiente; mientras lucha por su vida contra Rusia, se ha informado que está llegando a acuerdos de defensa con los países del Golfo y con Estados Unidos, y esta vez es ese país el que proporciona ayuda militar.
En febrero de 2025, Donald Trump se burló de Zelenski en el Despacho Oval. “No estás en una buena posición. Ahora mismo no tienes las cartas”, le dijo Trump. En abril de 2026, Ucrania aún tiene tantas cartas que puede compartirlas.
Ejército de Ucrania, uno de los que tiene mayor experiencia
Quizá a muchos lectores les resulte difícil de creer —dada la supremacía militar que Estados Unidos ha mantenido durante tanto tiempo—, pero es muy posible que el ejército ucraniano sea la fuerza terrestre más numerosa y con mayor experiencia en combate del mundo occidental.
Aunque las cifras exactas están clasificadas, el Atlantic Council estimó en 2025 que Ucrania tenía aproximadamente un millón de hombres y mujeres en servicio activo, la gran mayoría de los cuales sirven en las fuerzas terrestres.
En su conjunto, las fuerzas armadas estadunidenses son más grandes que las ucranianas, pero para poner en perspectiva el tamaño de las fuerzas terrestres ucranianas, el tamaño combinado del ejército y el Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos es de unos 620 mil efectivos.
También hay que señalar que las fuerzas estadunidenses tienen mucha menos experiencia de combate que las ucranianas, sobre todo cuando se trata de luchar contra una gran potencia.
Nadie debe restarle importancia a los problemas de Ucrania en materia de personal militar (las estimaciones más recientes sitúan su número total de soldados en activo muy por debajo del millón de efectivos) ni al hecho de que no disponga de armas nucleares y Rusia tenga miles.
Pero su ejército sigue siendo enorme, y es la única fuerza occidental que se ha adaptado por completo a la guerra moderna con aviones no tripulados. Sin duda, podría decirse que Ucrania es el líder mundial en la guerra con drones.
El rápido cambio no solo se está produciendo en Ucrania, otros acontecimientos en la alianza occidental demuestran que las naciones europeas están trabajando a una velocidad increíble para liberarse de la dependencia de Estados Unidos.
Francia está ampliando su arsenal nuclear y aumentando su gasto en defensa. Incluso está cambiando su doctrina nuclear para desplegar aviones con armamento nuclear fuera de Francia.
Alemania ha aprobado un plan para gastar hasta un billón de euros en defensa e infraestructuras. También se ha fijado el objetivo de crear el ejército más fuerte de Europa para 2039 (irónicamente, el centenario de la invasión alemana de Polonia).
Canadá está aprobando sus propios aumentos del presupuesto de defensa, con el añadido de que gastará mucho menos dinero en armas estadunidenses.
Esta decisión imita tendencias más amplias entre naciones europeas y aliadas, que están aumentando sus presupuestos de defensa y disminuyendo su dependencia de la tecnología estadunidense.
La semana pasada, por ejemplo, los responsables de adquisiciones de la OTAN decidieron sustituir los anticuados aviones de alerta temprana de fabricación estadunidense por diseños más modernos de Saab, fabricante sueco, y Bombardier, de Canadá.
En este contexto, Ucrania firmó acuerdos y cartas de intención para comprar potencialmente cientos de cazas avanzados a Suecia y Francia.
Todo esto ocurre después de que se diera a conocer que Dinamarca se había preparado para hacer explotar los aeródromos de Groenlandia si Estados Unidos intentaba invadirla.
Aliados ponen distancia con Ucrania
A la vista de estos acontecimientos, no es de extrañar que Zelenski haya propuesto un nuevo acuerdo de defensa para Europa si Estados Unidos sigue dando pasos atrás (una alianza entre naciones de la Unión Europea y potencias que no pertenecen a ese bloque, como el Reino Unido, Noruega, Turquía y Ucrania).
Hay lectores que recibirán con gusto estos acontecimientos. Bien, pensarán, Europa debe asumir la responsabilidad principal de su propia defensa, pero hay una inmensa diferencia entre los aliados que dan un paso al frente para contribuir en la parte que les corresponde de una alianza cooperativa y las naciones que se lanzan a una acumulación militar para sustituir al poder estadunidense, en el que ya no confían.
No creo que los estadunidenses aprecien el extraordinario costo de las bravatas y los desatinos de Trump. No hace falta decirlo, pero cuando amenazas con invadir un país aliado, no solo pones en peligro la existencia de la alianza, sino que planteas la posibilidad de que los aliados se conviertan en enemigos mortales.
También puedes desencadenar el tipo de inseguridad y lucha por el poder que contribuyó al inicio de la Primera Guerra Mundial.
En términos prácticos, es difícil ver cómo al alienar a sus aliados, el gobierno de Estados Unidos está poniendo al país como prioridad.
Desde luego, no hay ningún beneficio militar. Los estadunidenses hemos pasado las últimas semanas viendo cómo nuestro presidente tachaba a sus aliados europeos de irrelevantes y luego se enfurecía con ellos por no ayudar a las fuerzas estadunidenses a reabrir el estrecho de Ormuz.
Al iniciar la guerra contra Irán sin solicitar la ayuda de los aliados europeos (ni siquiera consultarlos), perdimos el acceso potencial a sus cazas y fragatas avanzadas, así como al grupo de combate de portaviones de Francia.
En este contexto, no existe la adición por sustracción, no somos más fuertes cuando hay menos fuerzas que se desplegarán en nuestra ayuda.
Tampoco hay beneficio fiscal. Esto puede sonar demasiado básico, pero hay que decirlo: si traicionas la confianza de tus aliados, no puedes contar con que acudan en tu defensa. Y eso significa que tienes que gastar más dinero para mantener el mismo nivel de disuasión.
¿Qué tiene que ver EU en la jugada?
Eso es exactamente lo que Trump planea hacer: ha presentado una solicitud presupuestaria de aproximadamente 1.5 billones de dólares para el ejército estadunidense, un asombroso aumento de 40 por ciento respecto a este año fiscal.
¿Y dónde está el beneficio económico? El viernes, Fareed Zakaria publicó un artículo en The Washington Post en el que señalaba que los gobiernos europeos y otros aliados no sólo intentan alcanzar una mayor independencia militar de Estados Unidos, sino también económica.
Aunque tienen serias diferencias con China, el principal beneficiario de una ruptura en las relaciones entre Europa y Estados Unidos bien podría ser ese país.
Zakaria cita a un empresario chino que pone en perspectiva los catastróficos errores diplomáticos de Estados Unidos.
“Para nosotros, el ataque de Trump a Irán tiene menos consecuencias que su amenaza de atacar Groenlandia —afirmó—. Cuando le hizo eso a los aliados más antiguos de Estados Unidos, supe que Europa no seguiría el enfoque de Estados Unidos hacia China”.
La historia tiene sus puntos de inflexión, y aquí tenemos uno: en la noche del viernes 25 de febrero de 2022, Volodímir Zelenski publicó un breve video desde Kiev, le dijo al pueblo de Ucrania que el gobierno no había huido a un lugar seguro en el oeste y que tenía la intención de resistir y luchar.
“Estamos aquí, estamos en Kiev, estamos protegiendo a Ucrania”, dijo Zelenski.
Cuando visité Ucrania en 2023, hablé con soldados ucranianos que me contaron que esa declaración provocó una descarga de energía a lo largo de las líneas ucranianas. Desde ese momento, supieron que no se rendirían, sino que resistirían.
En retrospectiva, esa decisión no sólo ha cambiado el curso de la historia de Ucrania, sus efectos se extienden por todo el mundo.
Otro punto de inflexión fue la noche del 5 de noviembre de 2024, cuando el pueblo estadunidense decidió el regreso de Trump a la Casa Blanca. Ahora está claro que el segundo mandato causará un daño generacional a las alianzas estadunidenses.
Dado que los votantes vieron cómo Trump actuó en su primera presidencia, y de todas maneras volvieron a elegirlo, tiene sentido que los europeos concluyan que la ruptura no sólo es con el presidente, sino también con un número importante de estadunidenses.
Los países europeos no pueden permitirse el lujo de culpar de la reelección de Trump a la inflación y a la frontera, ni de suponer que la alianza occidental estará a salvo cuando el presidente se haya ido.
Uno de los herederos más probables, JD Vance, es posiblemente más hostil a la alianza occidental y a Ucrania que Trump. Después de todo, dijo que una de las cosas de las que está “más orgulloso” es de la decisión del gobierno de dejar de comprar armas para Ucrania.
En el futuro próximo, los aliados de Estados Unidos tendrán motivos para temer que estén a sólo unas elecciones de ser abandonados y traicionados. La política aborrece el vacío. Cuando Estados Unidos dio un paso atrás, otros países tuvieron que darlo hacia adelante.
Aunque Estados Unidos sigue siendo la nación más poderosa del mundo y sigue (por ahora) en la OTAN, está perdiendo rápidamente su papel como líder del mundo libre. Y aunque se han cometido errores en ese rol, condujo a la alianza de la OTAN a la victoria en su enfrentamiento de varias generaciones contra la Unión Soviética. Y lo hizo sin meternos en otra catastrófica guerra mundial.
Pero no se puede amenazar al mundo libre y liderarlo al mismo tiempo. Ningún país puede igualar el poderío estadunidense, pero por primera vez en mi vida adulta, el corazón moral y estratégico de la defensa de la democracia liberal no late en Washington.
Tampoco late en Londres, París, Berlín u Ottawa. Está en Kiev, donde un líder valiente y un pueblo valeroso han retomado la antorcha que Estados Unidos dejó caer.
ENLACE: Zelenski muestra un mundo libre e independiente sin EU- Grupo Milenio









