Uno de los partidos del oficialismo denuncia una campaña orquestada desde Morena en castigo al rechazo a la iniciativa de Claudia Sheinbaum
Elia Castillo
La disputa por la reforma político-electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha abierto otra grieta en el bloque gobernante. Lo que comenzó como una diferencia técnica sobre el rediseño del sistema político mexicano se ha convertido, según líderes del Partido del Trabajo (PT), en una ofensiva política silenciosa contra uno de los aliados históricos de Morena que ha arreciado en vísperas de la discusión fast track del proyecto, que carece de los votos para ser aprobado.
Dirigentes petistas consultados, que pidieron quedar en el anonimato, aseguran que en los últimos días se ha activado una “campaña negra” contra su partido operada desde la oficina de Jesús Ramírez Cuevas, asesor de la presidencia, y desde la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde. El objetivo, dicen, es desacreditar al PT por su resistencia a respaldar la reforma electoral. La reforma ha llegado herida de muerte al Congreso pese a los intentos del Gobierno para que sea aprobada. Sin los votos de los aliados, PT y PVEM, está destinada a morir.
Ramírez Cuevas ha rechazado las acusaciones. “Es completamente falso. No dirijo campañas y mucho menos contra compañeros del PT con los cuales hemos caminado juntos en este movimiento desde hace más de 20 años. En las buenas y en las malas”, ha sido su respuesta.
La confrontación ha escalado en un momento particularmente delicado para la coalición gobernante. La enmienda presidencial, que se alista a ser discutida entre este martes y el miércoles en comisiones y en el pleno de la Cámara de Diputados, propone rediseñar la integración del Congreso con la desaparición de los legisladores de representación proporcional en el Senado y el cambio de la fórmula en la Cámara de Diputados, también reducir el gasto de los partidos políticos, puntos que los socios de Morena y los morenistas no están dispuestos a negociar.
La presidenta tuvo que retrasar su envío en múltiples ocasiones ante el rechazo de sus aliados, el PT y el PVEM, que han dicho que el rediseño fortalece aún más la maquinaria política de Morena y le allana el camino para que se consolide como el nuevo partido hegemónico en el poder.
El primer golpe, dicen los petistas, ha llegado por los Centros de Atención Infantil (Cendis) que maneja el PT en 15 entidades. La asignación de 828 millones de pesos para estos espacios ha generado polémica y se ha hecho pública en medios de circulación nacional. La Secretaría de Educación Pública publicó las reglas de operación para financiar estos centros, en medio de la negociación de la reforma electoral lo que reactivó viejas discusiones por presunto desvío de recursos en la gestión de estos espacios. Además de sugerir una presunta negociación de recursos a cambio de los votos petistas para la enmienda, un escenario que ha sido negado por los liderazgos.
A lo anterior, le ha seguido un golpeteo en contra de la diputada y vocera del partido, Lilia Aguilar, a quien medios nacionales le han adjudicado un patrimonio “millonario” por una casa con un valor de 16 millones de pesos. La legisladora ha plantado cara y ha sostenido que se trata de una “persecución y venganza” por sus posiciones, su congruencia y la del partido en el que milita. En entrevista ha sostenido que la propiedad ha sido adquirida a crédito. “Mis bienes son producto de décadas de trabajo honesto”, ha recalcado. La legisladora se ha colocado como el objetivo de Morena, dicen los petistas, por ser la más visible y mediática, incluso más que la propia dirigencia. El detonante, además de la negativa del PT a dar su voto a favor de la reforma, ha sido atribuido un documento interno del partido publicado por el EL PAÍS la semana pasada y que atizó el fuego amigo dentro de la coalición gobernante. En ese texto, el partido liderado por Alberto Anaya calificó la reforma como una “ocurrencia” que podría reinstalar un sistema de partido hegemónico en México. Sus cuadros sostienen que la iniciativa amenaza el equilibrio político construido tras décadas de transición democrática: cuestionan la eliminación de mecanismos de representación proporcional, advierten que podría centralizar el control electoral y denuncian que transformaría a los partidos en simples franquicias electorales. “Es un retroceso histórico”, resume Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada en la Cámara baja. Las críticas golpearon el corazón de la narrativa oficialista, que ha defendido la reforma como una vía para abaratar el sistema electoral y ampliar la participación ciudadana.
Es en ese contexto, dicen, arreció la ofensiva contra el PT. Según tres dirigentes consultados por este periódico, en los últimos días se ha intensificado el golpeteo para responsabilizar al PT del eventual fracaso de la reforma, colocándolos como traidores. De acuerdo con estas fuentes, la campaña se libra principalmente en tres frentes: filtraciones a medios cercanos al oficialismo, presión política en el Congreso y una narrativa digital que presenta al PT como traidor al movimiento y defensor de privilegios.
El conflicto expone las tensiones acumuladas dentro de la coalición gobernante desde el inicio del sexenio de Sheinbaum. Aunque Morena mantiene una posición dominante en el Congreso, su mayoría calificada, indispensable para aprobar reformas constitucionales, depende en buena medida de sus aliados, especialmente el PT y el Partido Verde. Por ahora, el PT insiste en que la coalición con Morena sigue vigente. Pero la desconfianza crece.





