Presencia Digital y Representación Política. En la era digital, la presencia en redes sociales se ha convertido en un indicador visible —aunque no definitivo— de posicionamiento político.
La pregunta surge de manera natural: ¿Por qué la cuenta en X (antes Twitter) del alcalde reelecto de Cajeme, Sonora, Javier Lamarque Cano, iniciada en 2011, cuenta actualmente con alrededor de 2,644 seguidores?
A primera vista, la cifra puede parecer baja considerando que el municipio de Cajeme supera los 400 mil habitantes. Sin embargo, el número de seguidores en una red social específica no necesariamente refleja el nivel de popularidad real ni el respaldo electoral de un funcionario público.
Este artículo analiza las posibles causas desde una perspectiva comunicacional, algorítmica y sociopolítica.
- La variable clave: uso y actividad en la plataforma.
Las redes sociales premian la constancia y la interacción. Las cuentas políticas que publican de manera esporádica o sin una estrategia clara tienden a crecer lentamente.
En el caso analizado, los indicadores visibles muestran:
• Publicaciones con bajo nivel de interacción (pocos “likes” y retuits).
• Ausencia de dinámicas conversacionales frecuentes.
• Escasa participación en debates o tendencias nacionales.
En plataformas como X Corp, el crecimiento orgánico depende en gran medida del ritmo de publicación y del nivel de engagement. Una cuenta poco activa entra en un círculo de baja visibilidad: menos interacción genera menos exposición, lo que a su vez limita el crecimiento. - El algoritmo y la economía de la atención.
Las redes sociales funcionan bajo algoritmos que priorizan contenido con alto nivel de interacción. Esto significa que:
• Las publicaciones con muchas reacciones se muestran a más usuarios.
• Las cuentas con bajo rendimiento quedan relegadas en los feeds.
• La visibilidad depende de métricas de participación, no del cargo público.
En este contexto, una cuenta institucional que comunica boletines o actividades oficiales sin enfoque digital competitivo suele quedar fuera del radar algorítmico.
Además, la distribución de atención en redes es profundamente desigual: un pequeño grupo concentra la mayoría del tráfico, mientras que la gran mayoría de perfiles —incluso de figuras públicas— mantiene audiencias modestas. - Preferencia de plataforma: Facebook vs X.
Uno de los hallazgos más relevantes es la diferencia de presencia en otras plataformas.
En Facebook, el alcalde presenta un alcance considerablemente mayor (alrededor de 20 mil seguidores en página pública).
Esto sugiere una estrategia digital enfocada en:
• Audiencia local.
• Segmentos demográficos adultos.
• Comunicación institucional tradicional.
En municipios medianos como Cajeme, el consumo informativo sigue estando fuertemente vinculado a Facebook, radio y prensa local. X, por el contrario, concentra mayormente periodistas, analistas y sectores urbanos más politizados a nivel nacional.
En otras palabras, el ecosistema digital local no necesariamente gira en torno a X. - Alcance regional vs alcance nacional.
La dimensión territorial es crucial. Un político local tiene un mercado digital limitado comparado con figuras estatales o nacionales.
Si consideramos que:
• No toda la población usa X.
• No todos los usuarios siguen a autoridades locales.
• La audiencia activa en X tiende a ser menor en ciudades intermedias.
Entonces, 2,644 seguidores representan una fracción pequeña del municipio, pero pueden corresponder al segmento específico que usa activamente esa red.
La comparación con políticos nacionales sería metodológicamente incorrecta; el benchmark adecuado sería con alcaldes de municipios similares en Sonora. - Brecha entre popularidad electoral y presencia digital.
Un punto clave del análisis es que la reelección es evidencia de respaldo electoral. Esto indica que el capital político real no está necesariamente reflejado en X.
Las campañas modernas combinan:
• Territorio físico.
• Estructura partidista.
• Medios tradicionales.
• Redes sociales estratégicamente seleccionadas.
Si la estrategia prioriza Facebook y medios locales, X puede quedar como canal secundario.
La presencia digital no es uniforme: algunos políticos construyen su liderazgo en redes; otros lo hacen en estructuras territoriales. - Factor generacional y segmentación política
El comentario añadido en el planteamiento introduce una hipótesis sociopolítica: que la Generación Z y sectores de clase media —con fuerte presencia digital— constituyen aproximadamente el 50% del electorado efectivo y potencial, con inclinaciones políticas diferenciadas.
Desde el análisis técnico, es importante separar:
• Comportamiento digital.
• Preferencia partidista.
• Segmentación demográfica.
Si el segmento joven y urbano usa más X, pero no constituye la base electoral principal en el municipio, entonces el bajo número de seguidores puede reflejar simplemente una desalineación entre la plataforma y el electorado prioritario.
No necesariamente es un problema ideológico, sino de estrategia de canal. - Qué métricas deberían analizarse para un diagnóstico profundo
Para pasar del análisis interpretativo al cuantitativo, se requeriría medir: - Frecuencia de publicación mensual.
- Engagement rate promedio.
- Evolución histórica de seguidores.
- Comparativa con alcaldes de municipios similares.
- Picos de crecimiento vinculados a eventos mediáticos.
- Diferencia de rendimiento entre video, imagen y texto.
- Solo con estos datos se podría concluir si existe estancamiento estructural o simplemente baja prioridad estratégica.
- Conclusión.
- El hecho de que la cuenta en X del alcalde reelecto de Cajeme tenga alrededor de 2,644 seguidores no implica falta de respaldo ciudadano ni debilidad política. Más bien sugiere:
• Baja priorización de esa plataforma.
• Preferencia estratégica por Facebook y medios locales.
• Limitación demográfica del público activo en X.
• Escaso impulso algorítmico por baja interacción.
En política contemporánea, la popularidad offline y la visibilidad online no siempre coinciden. Las redes sociales son herramientas, no termómetros absolutos de legitimidad.
Si el objetivo fuera incrementar su presencia en X, sería necesario implementar una estrategia digital específica: mayor frecuencia de publicación, contenido conversacional, uso de formatos audiovisuales, interacción con usuarios y participación en temas coyunturales.
En suma, la cifra de seguidores refleja más la estrategia comunicacional que la fuerza electoral real.






