Ante la inminente reforma electoral, Manlio Fabio Beltrones llamó a evitar “mayorías artificiales” que permiten modificar la Constitución a capricho. Propuso una representación proporcional pura para que cada voto valga lo mismo y prohibir la reelección eterna de dirigentes partidistas.
CIUDAD DE MÉXICO.– En el marco del debate nacional por la próxima reforma a las leyes electorales, el senador con licencia, Manlio Fabio Beltrones, lanzó una advertencia crítica sobre el rumbo democrático del país: México no requiere una “democracia barata”, sino una “democracia efectiva” que garantice la convivencia y la paz social.
Durante una entrevista radiofónica, el político sonorense señaló que la discusión no debe centrarse exclusivamente en el costo de los procesos electorales, sino en el valor de un sistema que resuelva problemas sin violencia. Advirtió que es urgente poner estos temas sobre la mesa antes de que se presente una iniciativa presidencial que calificó de “arbitraria, omnímoda y a modo” del grupo en el poder.
El fin de las “mayorías artificiales”
La propuesta central de Beltrones Rivera se enfoca en la implementación de una representación proporcional pura en las cámaras legislativas. Según el legislador, esto obligaría a que el porcentaje de asientos en el Congreso coincida exactamente con el porcentaje de votos obtenidos en las urnas.
“Una proporcional pura significaría que quien tuvo 41% de votos se quede con esa representación, lo mismo para quien tuvo un 10% u 8%. Esto obligaría a tener gobiernos más compartidos, menos divididos”, explicó.
Beltrones denunció que el modelo actual permite que el partido en el poder, con apenas el 41% de la votación, se arrogue el derecho de hablar en nombre de la totalidad del pueblo y modifique la Constitución para una “gobernanza tranquila” que rompe la pluralidad nacional.
Un llamado a la izquierda y contra el cacicazgo
El senador con licencia instó a aprovechar la militancia de izquierda de la actual Presidenta de la República para recoger ideas que garanticen la convivencia democrática en lugar de fomentar retrocesos.
Finalmente, Beltrones tocó un punto sensible para la vida interna de los partidos políticos: prohibir la elección eterna de los dirigentes. Aseguró que la permanencia indefinida en las dirigencias convierte a los institutos políticos en negocios particulares, alejándolos de su función pública esencial.







