Círculo Político
El 2025 fue el año de consolidación del proyecto de reformas normativas para enmarcar el proceso de la cuarta transformación. Con el plan C avanzamos en lo sustancial del proyecto; sin embargo, hay hacia adelante retos y riesgos por superar.
La llegada de Trump y su alianza con los tecnoligarcas de las redes sociales ha envalentonado a las derechas en el mundo y en Latinoamérica.
En el caso mexicano, el actuar de la ultraderecha ha sido desatinado, basado en mentiras y oportunismo, a lo que se agregan sus posiciones clasistas y racistas que los mantienen alejados de la aceptación de la mayoría de la gente.
Sus principales personeros han acudido a Washington a pedir la intervención, evidenciando, además de su entreguismo, que buscan y buscarán la desestabilización en cada oportunidad que se les presenta o que ellos mismos fabrican. Para muestra, unos cuantos hechos: defendieron a Normal Piña y su corte corrupta; golpearon al presidente del senado; provocaron la gresca de diputados panistas en la Ciudad de México; intentaron colgarse de la generación Z y el asesinato de Carlos Manzo; aplauden al violento bloque negro y ahora se montan, con actitud carroñera, en el lamentable suceso del tren interoceánico.
En nado sincronizado con esos intereses, los medios incitan y difunden sus eventos mientras siguen anunciando su “esperado apocalipsis” y por supuesto callan las acciones del gobierno de la 4T.
Se limitan a seguir el libreto irracional con el que han encumbrado a Milei en Argentina y al hijo de un nazi en Chile. Aun cuando suene absurdo, impulsan a personajes como el evasor Salinas Pliego, Lily Téllez, Verástegui, Alito (PRI) y Marko Cortez (PAN). Para su desdicha, la estrategia no les ha funcionado y la Presidenta de la República mantiene el apoyo de tres de cada cuatro mexicanxs.
El gran reto de la 4T se halla al interior del propio movimiento. Si bien hay una conducción honesta y congruente con el liderazgo de Claudia Sheinbaum, que está dando buenos resultados incluso en lo económico, no se puede negar que hay conductas, parafernalias y hasta personajes del viejo régimen posicionados en espacios importantes. Se advierten intentos de formación de nuevas élites enfocadas en mantenerse en el poder más que en impulsar la transformación y adquieren más importancia los “operadores electorales” que los cuadros políticos y administrativos comprometidos.
Ese asedio a la 4T desde adentro por parte de personajes trepadores, como les llamaba AMLO o “sapos” como los refiere PIT2, conforma una barrera para la politización y la participación del pueblo e incluso para la autocrítica tan necesaria en un proyecto de gobierno con fundamento social.
Si bien hay buenas estrategias para profundizar en la revolución de las conciencias, como la estructura de conformación de los seccionales en todo el país, los cursos de formación y la integración del consejo consultivo nacional, estamos frente al reto de potenciar la participación de la gente en reuniones presenciales donde se discuta y debata sobre temáticas de interés y se registren las demandas provenientes de los diversos sectores de la población, se impulse la democracia participativa en todos los niveles de gobierno principalmente en los municipios.
En la medida en que se multipliquen estas acciones y con ello el empoderamiento del pueblo, se podrá frenar el asedios de quienes, también desde adentro, pretenden que la politica retroceda y vuelva a ser como era antes de la transformación.
Inaceptable desde cualquier punto de vista la intervención alevosa y vulgar sobre un país.
Y lamentable que haya quien lo justifique.








