Aguas Profundas / Luis Carriles
Pablo Daniel Taddei Arriola tiene un promotor reconocido y una industria todavía por construir. El director de LitioMx, sobrino de Guadalupe Taddei, llegó en 2022 al proyecto de AMLO. Cuatro años después, el organismo continúa sin producción comercial y Alfonso Durazo lo reconoció: fue él quien puso ante el expresidente el nombre del joven para dirigir la empresa del litio. La recomendación prosperó; los resultados siguen pendientes.
El gobernador quiso negar la existencia del clan Taddei, pero terminó explicando su intervención en algunos nombramientos. Reconoció que propuso a Jorge Luis Taddei para Bienestar en Sonora y después promovió a su hijo Pablo Daniel para LitioMx. Se describió, condicionalmente, como “autor intelectual involuntario” de esos espacios. Harvard y el origen sonorense fueron argumentos para recomendar al director. Hoy valdría la pena saber qué resultados respaldan su permanencia, porque conducir un organismo estratégico exige metas cumplidas y cuentas claras.
Trump convirtió los minerales de Ucrania en una negociación estratégica. México también figura en la agenda estadounidense: ambos gobiernos anunciaron un plan sobre minerales críticos. Pero el litio no es una tierra rara y tenerlo en el subsuelo no garantiza un negocio. El de Sonora está alojado en arcillas y requiere demostrar una extracción rentable. En Guerrero Negro, la producción emblemática es sal, no litio. El contraste para Taddei es incómodo: mientras Washington negocia cadenas de suministro, LitioMx todavía debe acreditar cómo convertirá su potencial geológico en producción comercial. La soberanía necesita tecnología, inversión y costos competitivos; nada ha hecho Taddei Arriola.
Su Programa Institucional 2026–2030 reconoce que carece de ingresos propios y que los recursos identificados requieren investigación para probar su viabilidad comercial. La propuesta presupuestaria para 2027 prevé unos 15.53 millones de pesos, concentrados en operación y personal, sin asignaciones en inversión física, obra pública o inversión. Se sostiene la estructura administrativa mientras la capacidad productiva permanece por desarrollar. La Sener y la presidenta Sheinbaum deben explicar cómo cerrarán esa distancia y qué exigirán al director.
Mejor Durazo sale a defender a la empresa y dice que la falta de producción es culpa del arbitraje de Bacanora Lithium, Sonora Lithium y Ganfeng contra México. Pero su existencia no acredita que todas las tareas de LitioMx estén impedidas. Pablo Daniel debe informar qué tecnología evaluó, qué estudios terminó, qué convenios entregaron resultados y qué recursos ejerció. El conflicto puede explicar obstáculos; no sustituye la rendición de cuentas ni justifica una confianza indefinida.
Durazo ya explicó cómo ayudó a colocarlo; falta saber quién evalúa su desempeño. Porque el nombramiento se resolvió con una recomendación, pero una industria no se construye con otra defensa del recomendado, porque la promesa era convertir a México en protagonista de la industria internacional del litio, indispensable para fabricar baterías y desarrollar tecnologías energéticas. Sin embargo, mientras el discurso político anunciaba una nueva etapa de independencia económica, la realidad es que el organismo solo tiene gastos administrativos y metas industriales aplazadas.
Las cifras de 2026 reflejan la dimensión del problema. Durante los primeros nueve meses del año se reportaron 10.79 millones de pesos en recursos recibidos, pero 94%, que son 10.11 millones, se destinaron a servicios personales, cerca de 94%.
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