Al entregar su Quinto Informe, Alfonso Durazo dio un mensaje con claridad a los sonorenses sobre el destino de los recursos financieros ejercidos en lo que va de su gestión como gobernador de Sonora.
Ningún pueblo le aplaude al gobernante que solo anuncia obras y que solo coloca sus primeras piedras, pero que no las concluye o no las entrega.
El caso de Alfonso Durazo Montaño, el gobernador de Sonora, es un caso raro entre los exponentes de la actual clase política mexicana, hay que decirlo recio y quedito.
Porque ha mostrado de manera constante y discreta, cumplimiento pleno de sus compromisos adquiridos con la población sonorense desde su llegada al Poder Ejecutivo, en aquel aparentemente lejano ya 2021.
Y es que el pasado domingo 13 del presente, el morenista Alfonso Durazo rindió su quinto y penúltimo Informe de labores, sobre su gestión 2021-2027 al pueblo de Sonora, representado por el pleno del Congreso del estado y por los representantes de las llamadas fuerzas vivas de la entidad, congregadas el pasado 13 de septiembre tanto en la sede del Poder Legislativo, donde entregó de forma física el documento que contiene el compendio de las razones y sus obras en lo que va de su administración, como también lo hizo más tarde, en el inmueble que ocupa el Auditorio Cívico del Estado, asentado también en esa pujante capital estatal que es Hermosillo.
En este último sitio, el doctor Durazo emitió un congruente mensaje, rindiendo cuentas con claridad y sin grandilocuencia a los sonorenses, sobre el destino de los recursos financieros ejercidos en lo que va de su gestión al frente del Poder Ejecutivo.
Dejó una vez más, clara muestra de su seriedad y de su eficiencia como administrador y como político, al frente de una de las entidades federativas más extensas e importantes del país:
Cuando han transcurrido cinco años del inicio de su administración, Alfonso Durazo presenta resultados que atienden necesidades históricas y sientan las bases para el desarrollo de largo plazo en el estado de Sonora, con oportunidades y beneficios que están llegando a todas las regiones y a todas las familias sonorenses.
El suscrito ha podido constatar de forma reiterada en diferentes publicaciones, dignas de toda credibilidad y con alcance de difusión nacional, una razón constante en torno a la gestión de Durazo Montaño: está logrando la mayor transformación en los últimos treinta años.
Contando con la presencia de Edna Vega Rangel, secretaria federal de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, el doctor Alfonso Durazo destacó que en Sonora la seguridad es prioridad; durante su administración se logró revertir la tendencia creciente del homicidio doloso, con una reducción de 68.2% en el promedio diario respecto a septiembre de 2021, después de que este delito alcanzara su nivel más alto en 30 años.
Cabe señalar que, la Policía Estatal de Sonora pasó de contar con 850 a más de 2 mil elementos y cuenta con 923 patrullas, mientras que más de 2 mil cadetes han egresado de la Universidad de la Seguridad Pública. Dijo el gobernador Durazo en algún momento de su mensaje: “La violencia alteró la vida cotidiana y arrebató la tranquilidad de las familias sonorenses. Hoy el estado está presente, la estrategia está funcionando y los resultados son medibles”.
Gracias a la política social del Gobierno de Sonora, 456 mil sonorenses han salido de la pobreza y más de un millón de personas reciben beneficios de programas y acciones.
Sonora avanza hacia una meta histórica de 67 mil hogares del bienestar. En los tres sexenios anteriores, se impulsaron apenas 726.
En cuanto a educación, el mandatario estatal destacó que más de 736 mil becas han sido entregadas en cinco años, con una inversión superior a 3 mil 700 millones de pesos, más del doble de lo destinado por los tres sexenios anteriores juntos.
El respaldo a las familias también incluyó desayunos para 194 mil 800 estudiantes.
En el tema de salud, informó que se han construido 10 hospitales en cinco años, frente a nueve establecidos durante los 30 años anteriores.
Más de 20 mil millones de pesos se han destinado en el rubro de carreteras para mejorar la conectividad de Sonora.
De tal forma que, por ejemplo, la carretera Guaymas-Chihuahua, se benefició con más de 14 mil millones de pesos; la Bavispe-Janos-Nuevo Casas Grandes, con mil 859 millones; Agua Prieta-Bavispe, con mil 571 millones; Sonoyta-Puerto Peñasco, con mil 800 millones y, la Hermosillo-Bahía de Kino, con 500 millones.
El Plan Sonora de Energías Sostenibles, manifestó, abre puertas en el estado a un mejor por venir y se consolida como referente en la transición energética en el país. La Planta Fotovoltáica de Puerto Peñasco contempla una inversión total de mil 640 millones de dólares y cuatro etapas de desarrollo.
En cinco años, se les ha devuelto la justicia y dignidad a los pueblos originarios de la entidad, con el respaldo del Gobierno de México.
En materia de protección y autonomía de las mujeres, Sonora concretó una transformación institucional con la creación de la primera Secretaría exclusiva para atender sus derechos y la primera Defensoría de las Mujeres.
Con el Plan Hídrico Sonora 2023-2053, destacó que durante el sexenio se han invertido más de 6 mil 300 millones de pesos en agua potable, alcantarillado, saneamiento y modernización hidráulica, además de reponer 296 pozos durante la sequía.
Durazo Montaño ha mostrado congruencia entre el decir y el hacer. Porque cree en la transformación de la vida pública nacional a través de toda esa “sacudida moral” a la clase política tradicional, que ha significado la Cuarta Transformación vuelta gobierno y ha actuado, en consecuencia, como un servidor público dedicado a transformar en derechos, los logros conseguidos para que el grueso de la población tenga acceso al bienestar social en todos los órdenes de la vida cotidiana.
Abatiendo la abismal brecha que existió en el pasado -reciente y remoto- entre los muy pocos privilegiados y el inmenso resto de la población; buscando la igualdad de oportunidades para todos los sonorenses de frente a la ley.
Las grandes verdades siempre se tocan; son imposibles de ocultar.
Como lo dejó escrito el Padre de las Constituciones latinoamericanas y prócer independentista chileno, don Andrés Bello: “… en las grandes ecuaciones de la vida pública, para despejar muchas de las incógnitas de la historia política, las grandes verdades siempre se tocan… así como los medios y los extremos”.
Es esa, precisamente, nuestra ley de la tortilla algebraica mexicana.
Mientras que ha habido gobernadores de Sonora que en el pasado -reciente y remoto- hicieron de la frivolidad y el culto al ego personal una forma habitual de vivir, al final reclamaron para sí nombramientos diplomáticos y honores que la historia misma se ha encargado de cuestionar y desaprobar.
Mientras que otros, al paso de sus administraciones no dejaron ni huicos en el desierto, también hoy esperan o reclaman para sí, impúdicamente, un respeto y un reconocimiento en la historia que, si fuesen genuinos, no necesitarían reclamarlos del pueblo, porque este de forma espontánea se los otorgaría.
Hoy, Alfonso Durazo, de forma discreta, humilde, disciplinada, sin esperar nada a cambio y con el apoyo pleno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, inicia su transitar por el sexto año de gobierno con la frente en alto y con la satisfacción de estar cumpliendo con su deber al frente del Poder Ejecutivo del portentoso estado de Sonora.
Sin reclamar puestos, ni nombramientos ni lugares en la historia que solo el pueblo da, Durazo Montaño puede presentar prudentemente y sin estruendos, el recuento del cumplimiento de sus obligaciones con sus paisanos.
Para dar testimonio de su identidad, como miembro de una generación forjada en la “cultura del esfuerzo”, baste decir que Alfonso Durazo salió de la pobreza generacional por la que había atravesado su familia en la sierra del norte de Sonora, dejando su pueblo natal, Bavispe, para venirse a la capital del país a abrirse paso, trabajando y estudiando.
Como un sonorense de cepa que es, su éxito, su triunfo sobre la adversidad nadie se lo facilitó, pues nadie le regaló algo.
Fueron muchos los años de malpasadas y de sequía financiera y patrimonial en un pequeño cuarto de la Ciudad de México, compartiendo con sus hermanos penurias y anhelos. Sin perder nunca la fe.
Hubo temporadas largas en que no le llegó el humilde apoyo de su señor padre, vía giro telegráfico en aquellos lejanos años setenta.
Sobrevivió la dura etapa de su formación académica siendo un modesto empleado público y dando clases a sus compañeros más atrasados durante la carrera y el posgrado.
Por eso, cuando el siempre bien recordado Luis Donaldo Colosio, su paisano y jefe político le ofreció un cargo en el Comité Ejecutivo Nacional que él presidía, lo aceptó sin pensarlo. Aprendió de él, de su estilo de trabajo, de su férrea disciplina y entrega, de su seriedad y compromiso para con el oficio político y se ganó su confianza, hasta escalar a uno de los puestos más trascendentes en el equipo de todo político: su secretario particular.
Durazo aprendió sin duda, a lo largo de los muchos lugares y perspectivas ideológicas en las que estuvo como militante y como cuadro directivo, a lo largo de su larga y fructífera carrera en el sector público.
Desde ahí vio lo que a muchos políticos frívolos e indisciplinados les pasaba: nunca aprendieron que la lucha política, vista como una forma de conflagración, no se termina en el último campo de batalla que es, para muchos, el famoso “cierre de campaña” o la toma de posesión del cargo.
Se termina cuando hay un consenso popular en el que se reconoce quién, de los gobernantes o los políticos que gobernaron una demarcación determinada, se comprometió y cumplió entregando a la población la obra prometida o subsanó la necesidad señalada en campaña; al final de la gestión de un gobernante, lo que cuenta es reconocer a quién sí terminó y entregó la obra; a quien puso la última piedra, aun sin reflectores y sin porras, y no a quien prometió y puso la primera piedra de la obra aquella que nunca se terminó, pero fue objeto de loas y dianas estruendosas.
Pero lo más relevante; lo que el ciudadano más agradece la mayoría de las veces: Durazo ha sido un gobernante serio, comprometido, sin excentricidades, ni lujos, ni escándalos; a pesar de la guerra sucia de sus oponentes políticos.
Con el impresionante informe que fue de los cinco años de gobierno, celebrado el día 13, con tantas obras, programas, transformaciones y actitudes de buen gobierno, Alfonso Durazo le dejó “la vara muy alta” a quienes pretenden sucederlo en Sonora, sea de Morena y sus partidos aliados, o bien sea de los partidos de oposición, como el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano (MC).
Pues supo y pudo, entregarle a Sonora, su inteligencia, su madurez, su capacidad de gestión, su gobernanza a flor de tierra, con sencillez, humildad y honestidad y, usó sus relaciones y su conocimiento de todas las corrientes políticas del país, en beneficio de la armonía política en su estado.
No se pierda de vista que tendió lazos a lo largo de su vida con el PRI, con el PAN, con el partido Convergencia, con el PRD y con Morena, partido del que hoy es integrante y presidente de su Consejo Nacional. Por eso y aunque él aborrece la expresión, se vale ser “pitoniso” y pronosticarle que, seguramente cuando termine su mandato o antes, si el país lo requiere, la presidenta Claudia Sheinbaum podría llamarlo a formar parte de su gabinete, precisamente por su valía y es que, si se evalúan los 23 gobernadores morenistas, Alfonso Durazo destaca como el mejor y comparativamente, con los miembros del gabinete, él también es un referente que podría ser de gran utilidad para el gobierno de la presidenta de la República.
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@CalderonHallal1









