El regreso de Manlio Fabio Beltrones Rivera al Senado comienza a tener una dimensión política propia. No es simplemente el retorno de un político experimentado: es la reaparición de una forma de entender el poder basada en negociación, institucionalidad, experiencia y construcción de acuerdos.
En el PRI nacional se observa una diferencia cada vez más evidente entre dos estilos. El de Beltrones, que apuesta por la interlocución política y los contrapesos, y el de Alejandro Moreno, cuya dirigencia ha estado marcada por la confrontación y las disputas internas.
La diferencia no es menor: es una disputa sobre qué tipo de oposición necesita México.
Observar y vigilar el 100 por ciento de las casillas. La propuesta más trascendente de Beltrones es quizá la convocatoria a los partidos opositores para construir un frente capaz de vigilar el 100 por ciento de las casillas en 2027.
El argumento es contundente: en 2024 buena parte de la oposición no logró cubrir ni siquiera la mitad de las casillas.
Ahora se entiende el porqué la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo del partido Morena obtuvo en 2024 una votación excepcional de 36’ 000, 000 millones de votos.
Esto revela una debilidad estructural que suele pasar inadvertida. Los partidos pueden tener candidatos, propaganda y encuestas favorables, pero si no cuentan con representantes suficientes el día de la elección, carecen de capacidad real para defender sus votos.
Por eso, Beltrones Rivera introduce una idea que va más allá de una coalición partidista: un frente común para defender la democracia electoral. Los partidos pueden competir por separado y, al mismo tiempo, coincidir en algo fundamental: que cada casilla sea vigilada y cada voto sea respetado.
El dinero y el árbitro electoral. El senador también ha advertido sobre la posible utilización de recursos de origen poco transparente en los procesos electorales. El partido Morena contará con una bolsa de prerrogativas de $ 3´600, 000 , de Pesos para 2027 .
No obstante hay una preocupación legítima: y es cuando dinero irregular entra a una elección, lo que puede alterar la equidad de la competencia y más aún erosionar la confianza ciudadana en los comicios. .
A ello se suma su cuestionamiento a la concentración de facultades dentro del INE, particularmente respecto de nombramientos que anteriormente se resolvían de manera colegiada.
El principio es sencillo: un árbitro electoral fuerte necesita también contrapesos internos y decisiones institucionales transparentes.
Sonora: todavía no es tiempo de especular. Frente a la sucesión de Sonora, Beltrones ha optado por la prudencia. No adelanta nombres ni proyectos y sostiene que hay que esperar los tiempos políticos.
En un escenario donde diversos actores comienzan a posicionarse rumbo a 2027, esta actitud resulta significativa. La experiencia política enseña que adelantarse demasiado puede generar más desgaste que ventaja.
¿Qué está en juego?. El verdadero significado del regreso del experimentado senador Manlio Fabio Beltrones Rivera puede encontrarse, entonces, en otra parte. México necesita una oposición capaz de competir, vigilar y construir alternativas, no solamente de confrontar.
Y Sonora necesitará, rumbo a 2027, algo más que buenos candidatos : necesitará organización territorial, ciudadanos participativos y capacidad para defender el voto en cada casilla. Por eso, la propuesta de Beltrones Rivera puede terminar siendo más trascendente de lo que parece.
La elección de 2027 no solamente será una batalla por conquistar el poder. Será también una batalla por garantizar que el poder se conquiste democráticamente. Y en esa batalla, el voto que no se observa , vigila y cuenta corre el riesgo de convertirse en un voto que no se defiende.




