En 2026, el Programa Binacional México-EUA para la recuperación el lobo mexicano alcanzó un logro histórico con la reintroducción de la especie en bosques de Durango
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El 4 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para determinar si el lobo gris y el lobo mexicano cumplen con los criterios para retirarles la protección contemplada por la Ley de Especies en Peligro de Extinción. El santuario Extinción Cero advirtió que el “plumazo” del republicano representaría un retroceso.
El lobo mexicano, subespecie más pequeña del lobo gris, cuyo hábitat combina el territorio de México y Estados Unidos, se encuentra en peligro de extinción desde hace 50 años y hoy podría perder su protección.
A través de asociaciones como Extinción Cero, pertenecientes al Comité Binacional México-Estados Unidos para la protección del lobo mexicano, han contribuido a su conservación a lo largo de 16 años.
La reproducción del lobo es compleja debido a que los que actualmente viven provienen de siete sobrevivientes de 1970 y un grupo de expertos debe cuidar que no exista consanguineidad en las crías, trabajo que realizan en santuarios como Extinción Cero.
En entrevista para N+, Irma Macedo, directora del santuario Extinción Cero, explicó que para que haya una pareja reproductiva, los expertos poseen los datos de todos los lobos que hay: “Tienen muy bien previsto y estudiado su genética”.
La reintroducción en la vida silvestre del lobo mexicano ha sido lenta. Actualmente solo existen 364 ejemplares en libertad; permitir de nuevo su caza, afectaría su hábitat.
Extinción Cero cuenta con tres perros lobo rescatados como embajadores para que las personas puedan acercarse a conocer un poco más de los lobos mexicanos sin exponerlos.
La orden ejecutiva de Donald Trump estableció 90 días para que Doug Burgum, secretario del Interior de Estados Unidos, tome una decisión como parte del plan para apoyar a los rancheros que han denunciado ataques de lobos contra su ganado.
Durante su primer mandato, Trump ordenó retirar al lobo gris de la lista federal de especies en peligro de extinción, pero un tribunal anuló la medida.
La nueva orden ejecutiva de Trump generó críticas de organizaciones dedicadas a la conservación de los ejemplares. Por ejemplo, Greta Anderson, subdirectora de Western Watersheds Project, señaló que el impacto de los lobos en la industria ganadera “palidece” en comparación con los efectos de los recientes acuerdos comerciales impulsados por el mandatario y con los desafíos que enfrenta la ganadería en el oeste de Estados Unidos por a los cambios en las condiciones climáticas.
Las organizaciones defensoras indicaron que los ganaderos pueden recibir una compensación por las pérdidas causadas por la depredación de lobos a través de programas estatales y federales.
Regan Downey, directora de educación y defensa del Wolf Conservation Center, dijo que “el problema no son los lobos mexicanos, sino el enfoque de la administración para resolver los supuestos conflictos. Si la administración realmente quisiera apoyar a los ganaderos, daría prioridad a aumentar la financiación de iniciativas no letales para crear soluciones duraderas”.
ENLACE: El lobo mexicano, clave para el equilibrio ecológico, está en la mira de Trump – Dossier Político








