Investigadores estudian si los rastros genéticos que deja el parásito en el ambiente pueden servir como una señal de alerta antes de detectar infestaciones extendidas en ganado, caballos y fauna silvestre.
EL DORADO RADIO
Científicos de la Universidad de Texas en San Antonio investigan si el ADN que deja el gusano barrenador del Nuevo Mundo en el ambiente puede utilizarse para detectar tempranamente su presencia y apoyar las labores de vigilancia.
La técnica, conocida como ADN ambiental o eDNA, permite buscar material genético dejado por los organismos en lugares como el suelo y el agua, sin necesidad de observarlos o capturarlos directamente.
El proyecto, dirigido por Mariah Hopkins, del Departamento de Biología, Salud y Medio Ambiente de la universidad, busca determinar si las larvas del gusano barrenador dejan rastros genéticos en cantidades suficientes para ser identificados de manera confiable.
La posibilidad resulta relevante porque este parásito puede afectar ganado, caballos, mascotas, fauna silvestre e incluso seres humanos. Las moscas depositan sus huevos en heridas y, al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, por lo que una infestación sin tratamiento puede producir lesiones graves.
La investigación se desarrolla mientras las autoridades estadounidenses intensifican la vigilancia ante la reaparición del parásito. Después de haber sido erradicado de Estados Unidos en 1966, el gusano barrenador comenzó a desplazarse nuevamente hacia el norte desde Centroamérica.
La detección temprana es uno de los principales desafíos para contener su expansión. Estados Unidos también trabaja en pruebas portátiles de ADN para identificar rápidamente ejemplares sospechosos y mantiene como herramienta de control la liberación de machos estériles, técnica que busca impedir la reproducción de la plaga.
El uso de ADN ambiental se encuentra todavía en etapa de investigación. Los científicos deberán establecer si las muestras permiten identificar de forma consistente al gusano barrenador y determinar en qué condiciones podría emplearse como herramienta de vigilancia.
Si el procedimiento demuestra ser efectivo, podría complementar las inspecciones de animales, las trampas y otras pruebas utilizadas para detectar la presencia del parásito.







