
Sin demérito del recuento de obras, acciones y programas de gobierno, que ya tienen asidero en la memoria colectiva porque han sido cuidadosa y profusamente difundidas a lo largo de los últimos cinco años, en el Auditorio Cívico del Estado la expectativa estaba puesta en la otra parte del quinto informe de Alfonso Durazo: en el mensaje político.
No es difícil saber por qué. El penúltimo informe sexenal es en la tradición política mexicana, el más importante, quizá tanto como el primero.
Para septiembre del año próximo, ya habrá pasado la elección que definirá a la sucesora o sucesor de quien hoy está allí, plantado a la mitad del foro, midiendo cada una de sus palabras, sopesando el hecho de que ni una sola de ellas puede ni debe entenderse al margen del contexto político sucesorio.
Mucho menos porque frente a él, en la segunda fila de la parte central del auditorio, solo detrás de su familia y sus invitados personales, están sentados codo a codo quienes han dejado en los últimos dos meses, suela, sudor y saliva (tiempo, dinero y esfuerzo) buscando las palabras mayores de las instancias que decidirán sobre quién recaerá la responsabilidad de conducir las tareas de la cuarta transformación.
Primero para ganar la gubernatura, luego para darle continuidad a lo que, dijo de inicio el gobernador, fue el mandato del pueblo de Sonora en 2021: romper con un pasado de desigualdades, de instituciones sometidas al poder económico, de frivolidades y despilfarros; de gobiernos que administraban el presupuesto solo para unos cuantos.
Y allí estaban, en esa segunda fila, de izquierda a derecha, hombro con hombro, Froylán Gámez, Célida López, Javier Lamarque, Lorenia Valles, María Dolores del Río y Omar del Valle Colosio. Los seis personajes partícipes de un proceso no exento de rispideces, civilidad de dientes para afuera y madruguetes, salidas en falso, patadas debajo de la mesa… lo normal para todo proceso interno de elección de precandidatos.
Pero el gobernador trazó la línea desde sus palabras iniciales. Alfonso Durazo no se despega un ápice de lo que ha sido una especie de mantra que invocó en aquel no tan lejano 2021, durante su toma de protesta en ese mismo auditorio, y sobre el que ha vuelto recurrentemente, para aludir a un grupo de poder que gobernó durante los últimos 30 años para el saqueo de las arcas públicas en beneficio de unos cuantos, para la prevalencia de poderes fácticos y la marginación y el olvido de los sectores más amplios de la población, a los que suele aludir como aquellos “a los que nunca les había tocado” recibir algo de eso que se despilfarraba en frivolidades y desmesuradas fortunas personales.
Con ese mensaje político abrió Durazo su quinto informe: ponderando la ruptura “con un pasado de desigualdades”,
Y lo que siguió fue el inventario de acciones que documentan el modelo que electoralmente ha resultado un éxito para los gobiernos de la 4T, y kryptonita pura para una oposición que no ha vuelto a ver la suya en Sonora, salvo casos excepcionales, en los últimos tres procesos electorales.
20 mil millones de pesos anuales dispersados en los diferentes programas del bienestar: adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, jóvenes construyendo el futuro, comedores populares, tarjeta de oportunidades para familias vulnerables, becaterapias para personas con trastorno de espectro autista, entre otros que, en coordinación con el gobierno federal permitieron a 450 mil personas superar su condición de pobreza extrema.
3 mil 714 mdp en el programa estatal de becas que llegó a mas de 730 mil estudiantes (el equivalente a 9 de cada diez); junto al gobierno federal se han destinado más de 12 mil mdp en becas desde 2021, lo que se ha traducido no solo en el acceso a mejores condiciones para la preparación académica, sino en la reducción de la deserción escolar en un 13%.
Desayunos escolares, uniformes gratuitos, libros de texto; atención a los pueblos indígenas (a los que se restituyeron 48 mil hectáreas de tierra y territorio -que no es lo mismo-); plan hídrico para avanzar en la solución de problemas derivados de la sequía. Caminos vecinales y carreteras; modernización del puerto de Guaymas, programa de vivienda social, infraestructura hospitalaria y obras de infraestructura urbana en diversos municipios, destacando las de algunos como Guaymas, Empalme y Huatabampo (malecones turísticos), o Hermosillo con la modernización del Centro Histórico, entre otros.
Largo sería el recuento de lo expuesto en este quinto informe que, como todo informe que se respete, es un festín de cuentas alegres y material para la impugnación desde la disidencia que, sin mucha imaginación ha tenido que hacer suyo el mantra obradorista de “yo tengo otros datos”.
Pero al respecto, dijo el gobernador: las razones de los adversarios son muy descifrables; sembrar dudas, desalientos y confusión entre la gente, pero no podrá conseguirlo porque la transformación no solo ha mejorado las políticas púbicas, ha impulsado también un cambio de fondo en la conciencia de los mexicanos, pero hay algo que no podrán cambiar: la experiencia de un pueblo que ha comenzado a ver transformada su realidad: becas, pensiones, obras caminos, hospitales…
Cuentas alegres para unos, material de impugnación para otros. Nada que sea distinto al primer informe de gobierno que me tocó cubrir como reportero, y que fue el último de Rodolfo Félix Valdez.
Por eso mejor vuelvo al mensaje político con el que cerró Alfonso Durazo que es donde se encuentran algunas claves de la sucesión: palabras llenas de sentimiento como de quien se despide y recuerda el paso por las comunidades más alejadas, con la gente a la que nunca habían volteado a ver otros gobiernos.
Y ya para despedirse, dijo, en una de sus alocuciones más aplaudidas de pie por el auditorio: “Es tiempo de mujeres”.
Ahí se las dejo.
II
En grillas más domésticas, no tardó en llegar la respuesta a la asamblea de Movimiento Ciudadano que, estrenando nueva dirigencia estatal en la persona del chiapaneco Isaac Barrios, a quien desde luego se le unieron cuadros como Gaby Félix y Charly León, que en materia de sobrevivencia política no hay nada que regatearles. Llegaron con Lola del Río a MC, aguantaron la vendimia de la franquicia a Ricardo Bours y se mantuvieron durante la dirigencia de Natalia Rivera.
Hoy asumen que con el padrecismo dominando al partido naranja siguen por el buen camino, pero con las renuncias de Natalia Rivera y Rogelio Cota, dirigentes estatal y municipal de Hermosillo, respectivamente, se comenzó a desgranar -previsiblemente- la mazorca.
Ya renunciaron a MC los regidores Adolfo Domínguez, de Navojoa; Romeo Porchas, de La Colorada; Guillermo Osuna, de Villa Pesqueira, Roberto Romero, de Empalme y Jesús Francisco Elías, que no es regidor, pero fue candidato de MC a la alcaldía de Bacoachi.
Y todos ellos se fueron -también previsiblemente- a apoyar el proyecto del Toño Astiazarán, que además jaló para su causa a la marea sahuaro-amarilla de MACISO-PRD que tiene 43 comités municipales.
Ignoro la sumatoria de fuerzas que todos estos movimientos le aporten al Toño, pero casi tengo claro que MC va a perder lo que bajo la dirigencia de Natalia Rivera había construido.
Ya sacaremos cuentas el año entrante.
También me puedes seguir en X: @Chaposoto








