La preocupación del sector aumenta ante la posibilidad de que carne brasileña que no pueda ingresar a Europa termine en México.
Guadalajara, Jal. La combinación de factores como la suspensión de exportaciones de ganado a Estados Unidos por el Gusano Barrenador, y el ingreso de carne brasileña mediante un cupo de 70,000 toneladas autorizado por el gobierno federal, generó un excedente que está afectando a toda la cadena productiva del país, comentó a El Economista, el presidente Ejecutivo de AMEG, Enrique López.
“Por el gusano barrenador, se detuvieron en México un millón 600,000 becerros que vinieron a elevar la producción de carne en México por 500,000 toneladas. Esos becerros se quedaron en México y ahorita somos autosuficientes e incluso nos sobra carne”, explicó.
El dirigente empresarial detalló que México produce alrededor de 2.3 millones de toneladas de carne, exporta unas 300,000 toneladas e importa aproximadamente 200,000. Sin embargo, con los animales que permanecieron en el país ante la restricción a las exportaciones, la producción podría alcanzar 2.8 millones de toneladas.
A este escenario se suma el ingreso de carne de Brasil. El gobierno autorizó un cupo de 70,000 toneladas, del cual ya ingresaron 36,000 toneladas correspondientes al periodo de abril a diciembre del 2026.
Caen precios
López López indicó que el impacto de la sobreoferta ya se refleja en los precios. El becerro flaco pasó de 86 pesos a 78 pesos por kilogramo, mientras que la carne en canal, después del rastro, bajó de 125 a entre 110 y 112 pesos.
“El problema es que insumos como el maíz y la soya, está subiendo en el mercado internacional; esto, ante un problema de descapitalización, nos va a afectar toda la planta productiva”, enfatizó.
Para los corrales de engorda, la presión es particularmente fuerte porque los animales que actualmente salen al mercado fueron adquiridos hace seis meses, a precios superiores.
“En aquel entonces, lo compré a 86 pesos y ahorita estoy sacando carne barata en 112 pesos; entonces, compré un insumo caro y ahora estoy sacando el producto barato”, abundó.
La preocupación del sector aumenta ante la posibilidad de que carne brasileña que no pueda ingresar a Europa termine en México. Enrique López señaló que Brasil enfrenta restricciones en el mercado europeo relacionadas con la trazabilidad de análisis de residuos y la identificación de la carne.
El temor, dijo, es que esos volúmenes adicionales “se desborden al mercado mexicano”, desplazando a los productores nacionales.
Piden desactivar cupo
Frente a este escenario, la AMEG pidió a la Secretaría de Economía y a la Secretaría de Agricultura desactivar el cupo de importación de 70,000 toneladas, bajo el argumento de que actualmente México cuenta con suficiente oferta.
El dirigente cuestionó además que la apertura de importaciones no se haya traducido en menores precios para el consumidor final quien sigue pagando entre 240 y 250 pesos por kilogramo.
“Yo produzco carne; el ganadero primario produce becerros y él bajó el precio, yo produzco carne y bajó mi precio, pero tú consumidor que lo compras con un detallista, ves que este producto no baja de los 240 o 250 pesos al consumidor final”, señaló.
Según sus cifras, en el 2025 ingresaron 117,000 toneladas de carne brasileña y 8,000 toneladas de Argentina bajo el esquema de apertura contemplado en el PACIC, sin que el consumidor final se haya beneficiado con una reducción en los precios.
“Yo la pulpa de la cual sacas el bistec, la hemos estado vendiendo en 148 o 150 pesos; pero ese margen no me lo quedo yo, se lo queda el detallista”, afirmó.
Regiones afectadas
De acuerdo con el presidente de AMEG, la problemática tiene efectos diferenciados por regiones. En el norte, estados como Baja California, Sinaloa, Sonora, Nuevo León, Chihuahua y San Luis Potosí fueron afectados por la imposibilidad de exportar becerros flacos a Estados Unidos. Parte de esos animales permaneció en corrales nacionales, elevando la disponibilidad de ganado y carne.
En tanto, en el sur, entidades como Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca y Veracruz resienten principalmente la contracción del precio del ganado.
El riesgo, advirtió López López, es profundizar la descapitalización de los pequeños productores y reducir la capacidad de la industria para mantener su actividad.
“Nos va a terminar de desarticular la planta productiva nacional”, puntualizó.
La cadena involucra al ganadero primario, acopiadores, engordadores, rastros, empacadoras, distribuidores, mayoristas y detallistas, por lo que su debilitamiento, indicó, implicaría pérdida de empleo, divisas y estabilidad económica en el campo.
Financiamiento competitivo
Además de desactivar el cupo, el sector requiere financiamiento oportuno y a tasas competitivas.
López López señaló que productores brasileños pueden acceder a tasas de entre 3 y 7%, mientras que en México, después del financiamiento de FIRA, los créditos de la banca de primer piso pueden ubicarse entre 13 y 20%.
El presidente de AMEG afirmó que el sector representa una actividad relevante para el país ya que la cadena productiva ocupa alrededor de 55% del territorio nacional, con 34 millones de cabezas de ganado, más de 800,000 ganaderos, unos 300 corrales de engorda, 40 rastros TIF y entre 60 y 70 empacadoras.









