Hermosillo, Sonora; 31 de agosto de 2026.— El norte de Sonora cuenta con vocaciones productivas y una ubicación estratégica que fortalecen su potencial dentro del proyecto del segundo piso de la Transformación, señaló Javier Lamarque al destacar la importancia de reconocer las capacidades de cada región para generar bienestar y prosperidad compartida.
Lamarque ha planteado que Sonora debe entenderse desde una visión regionalizada. “Regionalizar el desarrollo en el estado, crear polos de desarrollo regionales, aprovechando las características de cada región y todo el potencial y los recursos”, ha señalado al referirse a la diversidad de la sierra, la frontera, el desierto, la costa y los valles.
En esa diversidad, la minería representa una de las actividades históricas del norte; la pesca forma parte de la vocación de sus comunidades costeras del norte y noroeste, mientras que la frontera aporta una intensa dinámica comercial y productiva. Son fortalezas territoriales que muestran las distintas capacidades económicas de Sonora.
Lamarque ha resaltado también el trabajo realizado por Alfonso Durazo, al considerar que Sonora venía de años de rezagos y que hoy existen obras, infraestructura y bases importantes para su desarrollo. Por ello, ha señalado que el segundo piso debe significar continuidad y consolidación de lo avanzado, aprovechando la conectividad, el potencial productivo y las fortalezas de cada región.
En ese sentido, Javier Lamarque ha insistido en que tres años representan un periodo corto y no hay tiempo para aprender ni para improvisar. La experiencia y el conocimiento del territorio, ha sostenido, son fundamentales para dar continuidad a la transformación, mantener el ritmo de trabajo y consolidar las obras que hoy están en marcha en beneficio de las familias sonorenses.







