La incertidumbre nacional le pegó muy duro a Morena en Sonora. Y la encuesta que iba a ser a fines de agosto, ahora no tiene fecha.
La dirigente estatal, Judith Armenta Cota, declaró el 19 de agosto que la definición podría darse la primera semana de septiembre, pero legalmente puede estirarse hasta el 31 de diciembre. Su frase lo dice todo: “Aún no hay nada para ninguno de los seis”.
No es falta de logística. Es falta de un escenario optimista.
En 2018, 2021 y 2024, ser candidato de Morena era un triunfo casi automático. Hoy, con los negativos nacionales —casos Adán Augusto, Fernández Noroña, Rocha Moya, Enrique Inzunza, Marina del Pilar, Américo Villarreal, Andy López Beltrán, y señalamientos contra gobernadores morenistas— la marca ya no jala sola. Y eso inhibe.
La disputa interna lo explica: fundadores, puros y duros, contra ex priistas y ex panistas. Los primeros dicen “nosotros fundamos este movimiento”. Los segundos dicen “nosotros traemos los votos”. La dirigencia no se atreve a romper con ninguno y posterga la decisión.
Los seis siguen en la contienda: Javier Lamarque, Lorenia Valles, Froylan Gámez, Célida López, María Dolores del Río y Omar del Valle Colosio. Pero no todos pagan el mismo costo por esperar. Y ahí está la clave. Es hora que nadie declina en favor de nadie.
El caso de Javier Lamarque es el más dramático. * El Cabildo de Cajeme le aprobó licencia el 22 de junio por 90 días. Vence el 22 de septiembre. Está fuera de la alcaldía, sin cargo y sin definición. Claudia Santacruz gobierna Cajeme. Javier Lamarque está pagando el costo político de estar separado sin beneficio. Si Morena vuelve a posponer, tendrá que elegir entre regresar o prorrogar y seguirse desgastando.
Lorenia Valles también está con licencia como senadora, pero conserva su capital nacional y el fuero político. Puede aguantar más.
Froylan, Célida, María Dolores y Omar del Valle conservan su posición institucional. Pueden esperar hasta diciembre cómodamente. El limbo a ellos no les cuesta nada.
Esa asimetría castiga al puntero, Javier Lamarque Cano.
Hay tres escenarios:
- Definición la primera semana de septiembre. * El anunciado por la Líder de Morena Judith Armenta Cota. A Javier Lamarque todavía le alcanza la licencia. Es el escenario menos pesimista.
- Nuevo aplazamiento. * Empieza el problema real. Javier Lamarque tendría que volver a Cajeme o pedir una prórroga, mostrando debilidad.
- Indefinición deliberada. * El más interesante. La dirección nacional no solo mide conocimiento. Mide disciplina, capacidad territorial, negativos, capacidad de generar unidad y, sobre todo, quién puede evitar una fractura después de la nominación.
La pregunta ya no es quién va arriba en la encuesta. La pregunta es quién aguanta en el LIMBO sin quebrarse y quién le puede ganar a Toño Astiazarán, que ya está en territorio, en redes y en vías de consolidar la COALICIÓN PAN-PRI-PRD o MACISO-PS, presentando una agenda OPTIMISTA, mientras, Morena está totalmente eclipsada. Por su parte los de MC y Luis Donaldo Colosio Riojas, operan, todavía, en lontananza.
Morena no retrasa por estrategia, retrasa por miedo. Miedo a fracturarse entre puros y utilitarios, miedo a que el ganador llegue sin fuerza y miedo a que la marca nacional ya no le alcance para ganar Sonora.
Por eso mantiene abierta una competencia que parecía resuelta en agosto. No es que se salió de control la encuesta. Se le salió de control la narrativa y el relato victorioso. La irrupción de una fastidiosa, lúgubre e ignominiosa LEYENDA URBANA, de sobra conocida, se cierne sobre sus ASPIRANTES.





