Santander aseguró que actualmente no mantiene vínculos con Saguaro Energía ni Amigo GNL, luego de más de un año de presión de organizaciones ambientales que exigieron su salida del proyecto.
ANIMAL POLITICO
El Banco Santander informó que ni su filial en México ni Santander Global ni ninguna de sus entidades mantienen actualmente vínculos con el proyecto de gas natural licuado (GNL) Saguaro Energía, en Sonora, ni con Amigo GNL, pese a que en 2024 la empresa Mexico Pacific lo señaló como uno de los asesores financieros de la obra.
La información fue difundida este jueves por la organización Conexiones Climáticas, que señaló que el banco comunicó su posición el pasado 31 de julio mediante una tarjeta informativa emitida a través de Santander México.
De acuerdo con Conexiones Climáticas, Santander sostuvo que ni Santander México ni Santander Global ni ninguna de sus entidades forman parte de Saguaro ni de Amigo GNL, y que nunca emitió una comunicación en la que informara tener una relación con esos proyectos.
Organizaciones consideran la desvinculación una victoria
Conexiones Climáticas consideró que la declaración de Santander representa una victoria para las organizaciones que integran la campaña ¿Ballenas o Gas?, al señalar que el proyecto pierde uno de los aliados financieros que previamente había sido identificado públicamente como asesor.
La organización sostuvo que la presión continuará sobre las entidades que, de acuerdo con su comunicado, siguen apoyando Saguaro, así como sobre KFW-Ipex, señalado como financiador de la planta de amoniaco de GPO-Proman en Topolobampo, y sobre cualquier otra institución financiera relacionada con Amigo GNL.
La postura de Santander ocurre después de más de un año de acciones de organizaciones y colectivos ambientales en México y España para exigirle se retirara de Saguaro Energía. Una de las acciones más recientes ocurrió el 16 de julio, cuando organizaciones de la campaña ¿Ballenas o Gas? acudieron a una sucursal del banco en la Ciudad de México para entregar más de 90 mil firmas recolectadas a nivel global por Natural Resources Defense Council (NRDC) y ClientEarth.
Las organizaciones solicitaron entonces a Santander y a JPMorgan Chase que suspendieran cualquier colaboración con Saguaro Energía, una terminal de GNL proyectada para Sonora por la empresa estadounidense Mexico Pacific.
El señalamiento de Santander como asesor financiero
La organización Conexiones Climáticas señaló que, aunque Santander sostiene ahora que nunca comunicó públicamente una relación con Saguaro, el vínculo fue señalado en octubre de 2024 por Patrick Hughes, entonces vicepresidente de Mexico Pacific.
Según el comunicado difundido este jueves, Hughes declaró al medio Hart Energy que Saguaro contaba con tres asesores financieros: JPMorgan, MUFG y Santander. El objetivo era avanzar hacia la decisión final de inversión del proyecto, cuyo costo estimado era de 15 mil millones de dólares.
Conexiones Climáticas también recordó que el 12 de diciembre de 2024 Project Finance International otorgó a Santander el reconocimiento Americas Bank of the Year 2024 y mencionó de manera explícita su papel como asesor financiero de Mexico Pacific en el proyecto Saguaro, en Sonora.
Estos señalamientos fueron utilizados posteriormente por organizaciones ambientales para presionar al banco español y exigir explicaciones sobre su eventual participación en el proyecto. Las acciones incluyeron protestas frente a sucursales y campañas en redes sociales.
En junio de 2026, la organización española Ecologistas en Acción otorgó a Santander el premio Atila, argumentando que era el banco español que más financiaba combustibles fósiles, deforestación y guerra.
La presión continuó hasta julio, cuando las organizaciones de la campaña ¿Ballenas o Gas? llevaron las más de 90 mil firmas a una sucursal de Santander en la Ciudad de México.
¿Qué es Saguaro Energía?
Saguaro Energía es un proyecto impulsado por Mexico Pacific para construir en Sonora una terminal destinada a exportar gas natural licuado hacia el mercado asiático.
La terminal busca exportar anualmente 15 millones de toneladas métricas de GNL proveniente del fracking en la Cuenca Pérmica de Texas.
El proyecto contempla el transporte marítimo del gas desde la terminal mediante buques metaneros de 274 metros de eslora. Las organizaciones ambientales han señalado que el incremento del tránsito marítimo podría elevar el ruido subacuático y el riesgo de colisiones con especies marinas en zonas de parto y crianza de ballenas azules.
El Golfo de California es también una de las principales zonas pesqueras del país. Las organizaciones sostienen que las zonas de pesca del golfo representan alrededor de 70% de la captura pesquera anual total de México.
Además de la terminal, la infraestructura asociada contempla gasoductos y plantas de enfriamiento, elementos que, de acuerdo con los activistas, prolongarían el uso de combustibles fósiles.
Las organizaciones han relacionado las preocupaciones por Saguaro con otros proyectos de infraestructura energética en la región, entre ellos Amigo GNL y la planta de amoniaco GPO-Proman en Topolobampo.
La discusión ambiental sobre el proyecto
Saguaro Energía también ha sido objeto de cuestionamientos y recursos legales por parte de organizaciones ambientales, comunidades costeras y ejidatarios. Según la coalición Defensa Ambiental del Noroeste, los juicios de amparo plantean presuntas irregularidades ambientales y posibles afectaciones a la biodiversidad del Golfo de California.
El 3 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la viabilidad del proyecto debía determinarse a partir de una evaluación científica y de una revisión integral de sus posibles impactos ambientales.
La mandataria informó entonces que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) revisaban aspectos como la ubicación del proyecto, el tránsito marítimo que generaría y sus posibles efectos sobre especies protegidas.
“Hay que hacer la evaluación de impacto ambiental de fondo y ver realmente incluso internacionalmente, porque es una zona protegida internacionalmente, si cumple con las especificaciones o no el proyecto”, declaró Sheinbaum.
La presidenta recordó que Saguaro no es un proyecto nuevo y que sus autorizaciones se remontan a la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. También señaló que anteriormente ya se había aprobado su impacto ambiental.
Sheinbaum planteó que la evaluación debe considerar, entre otros elementos, los posibles efectos sobre la vaquita marina, la totoaba y las ballenas, además de la frecuencia de ingreso de embarcaciones y las rutas que seguirían.
“Hay que valorar sus beneficios y sus no beneficios en función de una visión integral y de los impactos ambientales que realmente puedan provocar y no los que se dicen que van a provocar, sino bajo una evaluación científica de los impactos ambientales de un proyecto”, sostuvo.










