La redundancia de las palabras es un reflejo de la propuesta de Trump ante la imposibilidad militar de reabrir el Estrecho de Ormuz, rodear a todo Irán con un bloqueo marítimo.
Si la intención es abrir para que todos los barcos pasen y con ellos el petróleo, el gas, la urea, el helio y otros fertilizantes, la medida asumida es impedir que nadie lo haga ¡un genio!
Demos primero, unos pasos hacia atrás para ver cómo llegamos a este doble bloqueo:
Durante el asueto de Semana Santa, (fecha elegida por Trump porque también cierra Wall Street y evitan turbulencias financieras), el derribo de un avión F-15 y la expulsión en paracaídas del piloto y el artillero generó una operación de búsqueda y rescate.
Anque se suponía que la búsqueda era en el suroeste de Irán, de pronto se notó gran actividad de aviones y helicópteros de Estados Unidos cerca de Isfaján, en un campo aéreo abandonado, donde dos aviones C-130 Hércules fueron estallados en tierra, junto con cuatro helicópteros MH-6, “Little Bird” usados por fuerzas especiales. Dos helicópteros “Black Hawk” resultaron gravemente dañados, y un avión A-10 fue derribado en el Golfo Pérsico, cerca de 500 millones de dólares en pérdidas.
Mientras Trump proclamó “un éxito” el rescate del segundo tripulante del F-15 derribado en una operación “sin bajas”, en Irán contaron una historia diferente:
Los aviones Hércules cargados con más de 100 elementos de fuerzas especiales y cuatro helicópteros “Little Bird” tenían el encargo de intentar ingresar a las profundidades de la Planta Nuclear subterránea de Isfaján, donde se cree, estarían los cerca de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 por ciento, y que según Israel y Estados Unidos, son el material que Irán podría utilizar para fabricar cerca de 10 armas nucleares una vez que sea enriquecido arriba del 90 por ciento.
Sin embargo, el ultimátum impuesto por Trump para el lunes 6 de abril para exigir la rendición de Irán o de lo contrario “destruiría al País”, tenía a todo el ejército iraní en un especial estado de alerta y habrían dejado que el primer C-130 aterrizara en el aeródromo, para luego derribar al segundo en su aproximación a tierra, momento en que todo fue un caos que orilló a los aviones caza estadounidenses a bombardear todos los accesos en tierra, a la vez que organizaron una operación de rescate que implicó a cientos de aeronaves.
La “Operación Uranio Enriquecido”, que por su alto riesgo fue desaprobada por los más altos mandos militares, quienes fueron despedidos por el comandante de pelotón y ex comentarista de Fox News venido a Secretario de Defensa, Pete Hegseth, era una medida desesperada que buscaba darle a Trump el trofeo final, con el cual cantar victoria y terminar con una guerra que debió durar tres o cuatro días.
Sin embargo, no salió bien, sino todo lo contrario. Eso explica los frenéticos mensajes en su red social de “¡abran el puto Estrecho de Ormuz, locos bastardos!” y su amenaza de “borrar completamente a la civilización” con un resplandor como el del sol, en una abierta alusión a ataques nucleares sobre Irán.
El mismo Trump dio un día más y puso como fecha el 7 de abril para “borrar para siempre a la civilización iraní”, pero el País no se amedrentó ni se rindió. Ante la impasividad del “mundo occidental” de no condenar tal amenaza, 14 millones de iraníes se registraron para formar cadenas humanas en torno a puentes y centrales eléctricas. Y lo cumplieron, pero en lugar de ataques nucleares o bombardeos, lo que llegó fue un llamado de alto al fuego de la administración de Estados Unidos, con la mediación de Paquistán. A menos de una hora de plazo impuesto por él, el mismo Trump publicó que aceptaba tomar como base los 10 puntos propuestos por Irán, que incluyen el control de Irán y Omán del Estrecho de Ormuz, su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, el retiro de 23 bases estadounidenses que rodean a Irán y el fin de las agresiones de EU e Israel a Irán, pero también a la Franja de Gaza y Líbano, donde a la par de la guerra contra Irán, Israel lanzó ataques aéreos que provocaron el desplazamiento forzado de unas 900 mil personas.
Para los profesores de la Universidad de Chicago, ambos especialistas en cuestiones internacionales, Robert Pape y John Mearsheimer, Estados Unidos se encontraba en una derrota estratégica ante Irán, pero el rogar a Irán a través de Paquistán por un alto al fuego y aceptar dialogar sobre los 10 puntos iraníes, representaba por sí solo una derrota más grave y humillante que la de Viet Nam, y con implicaciones geopolíticas y económicas aún mayores, pues no solo sería expulsado militarmente del “Medio Oriente”, sino que los países del Golfo Pérsico podrían ahora caer bajo el paraguas militar de un Irán que sale de la guerra como la cuarta potencia munidial, después de un EU cada vez más mermado, Rusia y una ascendente China.
Como se esperaba, Israel no respetaría el alto al fuego y lanzó los ataques más mortíferos de toda la campaña contra civiles en el Líbano y como también se esperaba, EU no negociaría con Irán.
En las reuniones del sábado 11 de abril en Islamabad, el Vicepresidente J.D. Vance y los “agentes de Israel”, el yerno Jared Kushner y el no funcionario, sino amigo de Trump, Steve Witkoff buscaron imponer en el papel una rendición de Irán. Todo se pudrió y llegamos al domingo 12, cuando Trump anunció el bloqueo naval.
La gran palanca de Irán con el cierre del Estrecho de Ormuz es el tiempo: Mientras más días pasaban, uno a uno, los países aliados de Estados Unidos aumentaban su presión para terminar con la guerra o se ponían en contacto con el ejército persa para pagar la tarifa de 2 millones de dólares en yuanes y permitir el paso de sus muy necesarios insumos energéticos.
Por eso ahora, la genial idea de Trump de aplicar un bloqueo como una forma de “asfixiar” a Irán, el país que ha vivido más de 40 años bajo las más intensas sanciones económicas y que puede fácilmente aguantar un año o más bajo ese bloqueo naval, sin embargo, la economía mundial y la estadounidense no soportarán ni siquiera dos meses más de ese régimen.
Pero Irán tiene aún otro punto de presión que no ha aplicado. El Estrecho de Bab El Mandeb, en la entrada del Mar Rojo que, a través del Canal de Suez conecta con el Mar Mediterráneo y controlado por los Hutíes de Yemen, aliados de Irán, podría duplicar el dolor económico del mundo y exacerbar la urgencia de energéticos para Asia y Europa y hacer palidecer el bloqueo estadounidense a Irán. ¡Y aún así, Netanyahu empuja a Trump reiniciar los ataques militares!






