Juan Francisco Estrada pierde por nocaut técnico ante Tenshin Nasukawa en Japón, en la antesala de su cumpleaños 36 y en busca de su tercer título mundial
Ariel Velázquez
La noche del sábado en Tokio (madrugada en México), se midió en asaltos y en gestos. Sobre el ring, Juan Francisco Estrada caminó hacia un encordado que tenía forma de intento y terminó convertida en interrogante. luego de caer en nueve asaltos ante el japonés Tenshin Nasukawa, quien impuso ritmo, distancia y precisión en un combate que se inclinó desde los primeros intercambios.
El plan del japonés apareció con el primer campanazo. Entradas y salidas rápidas, golpes rectos y control del espacio. Estrada avanzó con su estilo reconocible, guardia alta, pasos cortos y la intención de cerrar la distancia. En los asaltos dos y tres encontró momentos, combinaciones que lograron frenar por instantes el flujo del rival, aunque sin alterar el guion general.
Las tarjetas tras cuatro rounds mostraban equilibrio parcial. Dos jueces marcaban empate, uno daba ventaja a Nasukawa. En ese punto, la pelea aún ofrecía rutas abiertas. El mexicano apostaba por la presión, el japonés por la precisión.
El giro llegó en el sexto asaldo. Un choque de cabezas coincidió con un impacto al cuerpo. Estrada retrocedió con señales de daño mientras Nasukawa aceleró. El réferi permitió la continuidad tras la revisión, pero la dinámica ya había cambiado. El japonés encadenó combinaciones y aumentó el volumen de golpeo.
En la séptima ronda, un derechazo y un uppercut marcaron el tramo más claro de dominio. Estrada volvió a la esquina con signos de desgaste. La lectura desde fuera era directa. El combate se desplazaba hacia un solo lado.
Las puntuaciones tras ocho asaltos ampliaron la diferencia: 77-75, 78-74 y 79-73. Nasukawa encontró con frecuencia el cuerpo y la zona media, mientras sus manos ascendentes conectaban con regularidad. Estrada resistía, pero su respuesta perdía consistencia.
El fin del vuelo del Gallo Estrada
El 9 definió la noche. Una serie de impactos sin réplica llevó al árbitro a detener la pelea. Nocaut técnico. El mexicano quedó de pie, pero sin condiciones de continuar. La secuencia final cerró el intento de conquistar un título en una tercera división, después de sus reinados en peso mosca y supermosca.
Estrada se acerca a los 36 años. Buscaba un nuevo cinturón en una categoría distinta. Del otro lado, Nasukawa, con registro de 8-1 y 3 nocauts, avanzaba tras su derrota previa ante Takuma Inoue en noviembre. La victoria lo reinsertó en la ruta de campeonato.
Estrada permaneció en el ring, rostro marcado y mirada fija. El público japonés respondió con aplausos sostenidos. No hubo anuncio sobre su continuidad inmediata. La derrota, en la antesala de su cumpleaños, abrió una pausa sin definición.








