La Casa Blanca califica de “inaceptable” la propuesta difundida por Teherán, negando que el pacto de 15 días incluya al territorio libanés. Mientras Irán responde bloqueando el estrecho de Ormuz, Israel lanza su ofensiva más letal sobre Líbano, dejando cientos de víctimas en apenas diez minutos.
WASHINGTON D.C. – Lo que debió ser un respiro diplomático de 15 días se ha transformado, en menos de 24 horas, en una peligrosa guerra de narrativas y fuego real. La Casa Blanca denunció formalmente este miércoles que Irán ha difundido una versión distorsionada de la tregua alcanzada la pasada madrugada, calificando el plan original de Teherán como “fundamentalmente poco serio, inaceptable y completamente descartado”.
En una tensa rueda de prensa, la portavoz Karoline Leavitt fue tajante al señalar que el borrador iraní no es el consenso que Estados Unidos está dispuesto a validar. La disputa principal radica en un vacío geográfico letal: ¿Incluye el alto el fuego al Líbano?
El Líbano: El punto de la discordia
Mientras Irán sostiene que el cese de hostilidades cubre a sus aliados regionales, Washington ha dado un portazo a esa interpretación. Leavitt confirmó por la tarde que el acuerdo no incluye al Líbano, a pesar del clamor de la comunidad internacional para detener la escalada en Beirut y el sur del país.
Esta diferencia interpretativa ha tenido consecuencias inmediatas y devastadoras en el terreno:
- Ofensiva récord de Israel: Bajo la premisa de que la tregua solo concierne a Irán, el gobierno israelí lanzó la mayor oleada de ataques de toda la guerra.
- 160 bombas en 10 minutos: Un bombardeo masivo sobre diversas zonas del Líbano acabó con la vida de más de 200 personas en una operación relámpago de una violencia sin precedentes.
Ormuz vuelve a cerrarse
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Tras amenazar con retomar la ofensiva si Israel no detiene sus ataques en suelo libanés, el régimen iraní ha vuelto a bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz.
Este movimiento estrangula de nuevo una de las arterias energéticas más importantes del mundo, que apenas comenzaba a mostrar signos de reapertura, elevando la presión económica global y dejando el acuerdo de Washington en un estado de colapso inminente.
La incertidumbre ahora recae sobre la capacidad de la diplomacia estadounidense para sostener un pacto que, antes de nacer, ya parece haber muerto entre los escombros de Líbano y las aguas de Ormuz.









