Lo interesante en este método, es que permite saber el cómo estructuramos nuestra escucha a lo largo de la vida y a partir del vientre materno. El Test Audio Psico Fonológico es como una radiografía de nuestro psiquismo. Nos permite conocer a qué edad cerramos en forma inconsciente nuestro párpado auditivo para no enterarnos de las experiencias dolorosas, poniendo de este modo una cortina emocional que nos impide hasta hoy entrar en contacto con el mundo. Permite saber si el vestíbulo alcanzó la maduración necesaria indispensable para el correcto funcionamiento de la cóclea en la decodificación de señales auditivas,
pero también en la correcta integración de nuestro esquema corporal, cuya alteración se manifiesta tan clara en los trastornos de alimentación por la no aceptación de la propia corporalidad. Con este Test podemos conocer cual es nuestra lateralidad auditiva que nos permita entender las dificultades que tenemos para lograr una comunicación clara, sintética y sin distorsiones. Permite saber el por qué nuestro discurso tan interesante no logra entusiasmar a nuestros interlocutores los que empiezan a bostezar cuando estamos hablando, nos permite entender por qué terminamos tan cansados o irritados en un ambiente ruidoso, o por qué nos cuesta tanto tomar decisiones en nuestra vida cotidiana.
En el test podemos distinguir tres zonas según las frecuencias: la zona vestibular, la zona del lenguaje, y la zona de la energía. El primer aspecto que podemos ver en un test de escucha es la forma de la curva, la que nos permite hablar de ciertas tendencias en lo caracterológico. Si la curva tiene un predominio vestibular, podemos decir que la persona está muy consciente de su corporalidad, que es muy pragmático y que tiene tendencia a hablar de si mismo. Si la curva está muy acentuada en la zona de la comunicación, es una persona apegada a la lógica y las reglas, racional, que exige explicaciones por todo. Y si está más acentuada en la zona de los agudos, podemos decir que es una persona intuitiva, creativa, muy sensible, con una vida interior intensa, exigente consigo misma, que se cuestiona permanentemente.
El oído izquierdo representa nuestro mundo emocional, las dificultades en la escucha en este oído están mostrando en su origen una relación conflictiva con la madre, que se puede manifestar en el presente en relaciones afectivas difíciles; si hay mucho bloqueo, selectividad cerrada, muchos errores de espacialización, está mostrando la dificultad que tiene la persona para ir hacia la comunicación, hacia el mundo exterior de relaciones, quedando entrampado, analizando el mundo subjetivamente. El oído derecho representa el mundo de relaciones, nuestra manera de comunicar, es el padre quién hace el puente para desarrollar la comunicación con el mundo, por lo tanto en este oído podemos ver las habilidades sociales, la relación con figuras de autoridad y masculinas en general.

La curva aérea representa la vida social, lo que la persona exterioriza en su vida de relaciones, en cambio la curva ósea representa la vida interior, nos da información sobre la postura corporal, sobre el cuerpo mostrando una correspondencia con la columna vertebral y los órganos internos, sobre el modo de funcionamiento orgánico de la persona, y de manera general, nos da información acerca de las tensiones expresadas o no expresadas en lo cotidiano. La curva aérea debe estar sobre la curva ósea, si las curvas están invertidas, están mostrando irritabilidad del Nervio Auditivo, una imposibilidad de controlar ya que el mundo interno está expuesto, esto se puede manifestar somatizando alguna enfermedad o en un descontrol en el comportamiento.
Los errores de espacialización nos muestran la dificultad para tomar decisiones, inseguridad, falta de autoestima. Si aparecen en el oído derecho, habrá dificultad para proyectarse al futuro y de realizaciones en lo cotidiano. Si están en el izquierdo, hay confusión en la vida afectiva por lo que prefiere refugiarse en el pasado.
La selectividad es la capacidad de discriminar sonidos y debe estar abierta entre los 10 y 11 años. Su cierre representa una cortina emocional que la persona puso entre ella y el mundo exterior como un mecanismo de protección frente a lo que percibía como hostil. Cuando está cerrada la persona tiene dificultad para analizarse, está centrada en ella misma, tiene angustia y no puede utilizar su potencial.
En el concepto de Tomatis, así como tenemos una lateralidad motora, también tenemos una lateralidad auditiva, el oído dominante es el que controla la escucha del otro, la escucha de la propia voz y la fonación. Controlar por el oído derecho, dice Tomatis, permite procesar la información auditiva de forma más rápida, de esta manera logra una comunicación directa, asertiva, con buena capacidad de síntesis. En lo psicológico, es una persona que va directo a su objetivo, con capacidad de proyectarse al futuro, pero que tiene la capacidad de encontrar el equilibrio con su mundo afectivo. Pero un control derecho excesivo es una defensa, la persona se pone rígida, insensible, agresiva y sin emocionalidad.

El control con el oído izquierdo es un mecanismo de defensa que sirve para poner una distancia con el interlocutor, por lo que la comunicación será difícil: el lenguaje es poco fluido, le cuesta encontrar las palabras adecuadas y tiene dificultad para integrar la información, todo esto hace que gaste mucha energía tratando de compensar sus dificultades. Si su control izquierdo es excesivo, queda devorado por la emotividad, toda la información queda filtrada por lo emocional, no logra una visión objetiva y tiene dificultad para concretar lo que emprenda. Pero la peor situación es aquella en la que la persona no logra establecer una lateralidad definida, es el caos, un extranjero en su propio país, se convierten en seres “retrasados” por las circunstancias que les rodean sin tener ningún problema orgánico, son víctimas de un profundo bloqueo afectivo.
De esta manera, el tratamiento a través del Método Tomatis es una herramienta muy poderosa para conocer acerca de nuestro psiquismo y modificarlo. Pero este conocimiento ocurre a nivel de sensaciones, pudiendo o no salir contenidos a la superficie a través de dibujos, recuerdos o sueños, por lo que es un aporte y un complemento a un proceso terapeúticos. A través de la terapia se va reeducando el oído hasta lograr una función de escucha óptima, que le permite a la persona desarrollar todos sus potenciales que quedaron bloqueados en algún momento de su desarrollo y retornar a un estado natural de plenitud e integración. Eso, dice Tomatis, es un derecho de nacimiento que todos tenemos.
Tomatis-Sonora








