Monterrey, NL. En el mismo espacio donde hace 135 años nació la Cervecería Cuauhtémoc, origen de Fomento Económico Mexicano (Femsa), la memoria tomó forma de libro. La noche del lunes avanzó entre evocaciones, anécdotas y una idea central: que el legado empresarial también puede leerse como una guía moral.
Ahí, frente a colaboradores, invitados y parte de la historia viva del grupo, José Antonio Fernández Carbajal, presidente del consejo de administración de Femsa, presentó Eugenio Garza Lagüera: Liderazgo con propósito, una obra que busca fijar en papel la trayectoria de uno de los empresarios más influyentes del norte del país.
El acto no fue sólo editorial. Fue, como lo planteó el propio Fernández Carbajal, un ejercicio de “reconocimiento, gratitud y justicia” hacia Eugenio Garza Lagüera, a quien definió como “un verdadero líder con propósito”.
El libro se suma a un documental ya difundido en televisión y plataformas digitales. Ambos proyectos comparten un mismo objetivo: “conectar el pasado con el presente para construir un mejor futuro”, dijo el directivo.
La crónica de esa vida, sin embargo, no se queda en la dimensión empresarial. Fernández Carbajal insistió en retratar a un líder “de firmes convicciones”, pero también a un hombre cercano. “Me compartió su optimismo con respecto a México, su entusiasmo por Monterrey, su pasión por la naturaleza y el amor por su familia”, recordó.
Desde su experiencia, detalló el impacto de su guía directa. “Conocí su estilo de dirección, la forma en que tomaba decisiones, la manera de construir confianza”, dijo, y añadió que su ejemplo estuvo marcado por “valentía, arrojo, perseverancia y fortaleza ante la adversidad”.
Ese liderazgo se expresó en momentos críticos. En 1973, Garza Lagüera asumió responsabilidades en medio de una reconfiguración empresarial. Años después, enfrentó crisis económicas, devaluaciones e intentos de adquisición hostiles, con una combinación de prudencia financiera y capacidad de ejecución que permitió sostener la confianza de inversionistas y colaboradores.
Bajo su conducción se delinearon pilares que hoy definen a Femsa: la consolidación de la división Coca-Cola, la expansión de Oxxo y una visión estratégica de largo plazo que anticipó procesos de integración global en la industria cervecera. También lideró al grupo de inversionistas que compró Bancomer (hoy BBVA) en la reprivatización de la banca en 1990.
Pero en la narración de la noche, uno de los episodios más reveladores fue el origen de Oxxo. Lo que inició como un negocio secundario encontró impulso tras una conversación directa con Garza Lagüera, quien tras visitar una tienda concluyó: “Este negocio tiene un potencial enorme. Nomás hay que cuidarlo y darle escala”.
La anécdota condensó uno de los rasgos más citados del empresario: la capacidad de detectar oportunidades donde otros veían límites.
El retrato se completa con su dimensión social. Desde el impulso al Tecnológico de Monterrey hasta la creación de instituciones culturales y programas educativos, su gestión incorporó una noción de empresa vinculada al entorno.
Incluso en momentos de crisis, recordó Fernández Carbajal, tomó decisiones orientadas a proteger el patrimonio de los trabajadores. “Si tú te rodeas de gente buena, vas a progresar. Pero tiene que ser muy, muy, muy buena”, decía el empresario sobre la formación de equipos.
Hacia el cierre, el tono regresó al presente. El libro se planteó como una invitación: que nuevas generaciones encuentren en esa trayectoria un referente y que ese liderazgo no quede sólo en la memoria, sino que siga influyendo en la forma de hacer empresa en México.









