Ser setenta años joven es mucho mejor que ser cuarenta años viejo
Pues sí, estimado lector, aquí estamos con nuestros 60 o más años cumplidos; somos miembros del afortunado grupo de viejos y yo aún más, porque puedo conversar contigo en estas líneas.
Llegar a esta edad es una bendición. Como dijo un amigo: “no te quejes por tener muchos años, piensa en la alternativa; ser viejo representa, cada día, un triunfo de la vida; cada día nos despertamos y al ver que estamos aquí, tenemos 24 horas para llenarlas de actividades que nos sean gratas”.
Para comenzar, nuestro cuerpo no es viejo, es “un clásico”, y así lo debemos tratar; por un lado a nosotros nos toca cuidarlo, por otro, a los demás les toca admirarlo.
Y tú, ¿cómo cuidas tu cuerpo?; recuerda que el cuerpo es ese traje único con el que llegaste al mundo y será el mismo con el que te despedirás de él, por lo que tienes que cuidarlo como tu más preciado tesoro.
Estarás de acuerdo en que ser viejo no significa “bajarse del camión de la vida”, sino cambiar el paso, desprenderse de viejos hábitos y aprender nuevos y más útiles para estos años.
Ser viejo es valorar los logros y fracasos que hemos tenido, y darnos cuenta de que el solo estar aquí es un verdadero triunfo.
Ser viejo es vivir orgulloso de las arrugas, ser viejo es redescubrir el placer de convivir con los amigos, ahora que ya no tenemos las “prisas” de nuestros años jóvenes.
Ser viejo es disfrutar con orgullo la vida que llevamos, es conocer cómo va nuestro cuerpo, es saber protegerlo; ser viejo es una aventura que puede ser tan emocionante o tan desagradable como queramos, porque nosotros, nadie más, seremos quienes le demos sentido a estos años.
Por eso me da gusto conversar cada semana contigo y platicar de lo que se siente al ser viejo, de lo que ocurre en nuestro cuerpo, en los achaques y males que nos acosan y en la forma de evitarlos o corregirlos; con orgullo, pero sin pretensiones equívocas, decimos: ¡Soy viejo… y qué !, algo que tú podrás decir con alegría todas las mañanas; tenemos muchas preguntas que nos iremos contestando poco a poco: juntos revisaremos lo que pasa por nuestra mente, las opciones para superar los temores de la vejez y fórmulas para vivir dignamente, las precauciones para evitar accidentes y caídas, sugerencias para comer bien, para hacer el mejor ejercicio para nuestra edad, hablaremos de achaques y remedios, y por qué no, hablaremos de la muerte, porque a estas alturas del partido negarnos a hablar de eso sería una insensatez.
Gracias por leerme, gracias por escribirme, gracias por platicar conmigo por correo electrónico o directamente al 5652 3485. Saludos, mi querido viejo.
Médico y escritor







