Problemas con el relanzamiento de Acción Nacional ante la baja afiliación. El peso cada vez mayor, desde 2011, en todos los procedimientos estatutarios del panismo.
Redacción
Las palabras de respaldo del gobernador Mauricio Kuri a la presidenta Claudia Sheinbaum calaron hondo en la militancia panista, aunque la disciplina no le permitió a los ofendidos ni fruncir el ceño en el aniversario de la Constitución en el Teatro de la República en Querétaro, donde la ministra Norma Piña legó a la historia aquel histórico desagravio contra AMLO.
“México no acepta dictados extranjeros” y “jamás, jamás, jamás” vamos a claudicar en nuestra dignidad, dijo Kuri González. Por eso, completó el mandatario panista, “le refrendamos Presidenta, no está sola”, y afirmó que hoy es momento de tener “menos confrontación y más convivencia, menos insulto y más diálogo”.
No es de sorprender que el guiño fuese recibido dentro de la 4T con reservas, pues es de todos conocido que en Querétaro, Sheinbaum Pardo promedia una de las cifras más elevadas de popularidad con respecto al promedio nacional de 70%. Y también, acaso por otras razones, el morenista Santiago Nieto mide bien en sondeos rumbo a la elección de 2027.
Entre los incómodos por el alineamiento de Kuri con Presidencia está el exgobernador Pancho Domínguez, quien días atrás destapó la herida que no ha cicatrizado sobre quiénes toman las decisiones importantes en Acción Nacional desde hace tiempo, al menos desde que llegó Gustavo Madero a la dirigencia nacional, y las molestias y rupturas por ello, exigiendo que la última palabra la tengan los panistas de Querétaro y no la CDMX.
Hoy, rumbo a la elección intermedia de 2027, gobernando solo cuatro entidades cuando en su mejor momento el PAN llegó a tener el control de 11 estados, los grandes panistas de décadas atrás (Vicente Fox y Felipe Calderón, Diego Fernández de Cevallos y Josefina Vázquez Mota, incluso Ernesto Ruffo), fueron sustituidos por caciques locales dueños del padrón del partido, conocidos como “padroneros”.
Es curioso que estos padroneros impulsaron las candidaturas presidenciales de Ricardo Anaya en 2018 y de Xóchitl Gálvez en 2024, y con mayor énfasis a Marko Cortés y a Jorge Romero a la presidencia del partido en su respectivo momento, y ahora todos sin excepción critican los cacicazgos, empezando por el propio Romero y el gobernador y exgobernador de Querétaro, quienes también recibieron el apoyo de dichos liderazgos locales.
Y el enojo de Jorge Romero tiene una buena justificación. El relanzamiento de Acción Nacional en octubre de 2024, con rebranding y whitewashing, no está teniendo los mejores resultados: para esa fecha el panismo sumaba poco menos de 319 mil afiliados, de acuerdo con cifras del INE. Tres meses después, el PAN creció en promedio 1,150 personas por mes.
Es decir, al despuntar 2026, Jorge Romero contaba a poco más de 322 mil militantes dentro de su partido, y la mayoría de los nuevos fichajes concentrados en el centro y en el Bajío. Un fracaso absoluto. Haciendo un balance a raja tabla, se trataría de 10 mil militantes por cada uno de los 32 estados del país. El INE exige 3 mil como mínimo para mantener el registro nacional, mientras Morena llegó en enero pasado a 11 millones de afiliados.

El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri.
Cuando hablamos de padroneros hablamos, entre otros, de la chihuahuense Maru Campos, del guanajuatense Diego Sinhue, del tamaulipeco Francisco Javier García Cabeza de Vaca, del michoacano Marko Cortés, del mexiquense Enrique Vargas, del poblano Eduardo Rivera, del bajacaliforniano Kiko Vega y, desde luego, del chilango Jorge Romero.
Adriana Dávila, quien compitió por la dirigencia nacional contra Marko en 2018 y contra Romero en 2024, había advertido que la participación de los militantes panistas en los procesos internos había disminuido desde que los padroneros comenzaron a tener un peso relevante en todos los procedimientos estatutarios de Acción Nacional (esto desde 2011).
Jorge Romero se benefició de estos grupos para llegar a la presidencia nacional del PAN y ahora parecen ser el obstáculo para el éxito de su campaña de reafiliación, donde ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón, menos Ernesto Ruffo, ni siquiera Xóchitl Gálvez, han asistido a la convocatoria.
Y en la dirigencia nacional panista apuntan a la enorme influencia de los padroneros en los destinos del partido y su rechazo a ceder este poder a la actual dirigencia para una mejor organización rumbo a 2027 con Movimiento Ciudadano y Somos México pisandoles los talones, robando sus causas y atrayendo a su electoral histórico.










