Aunque parezca un lugar común eso de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”, los funcionarios de gobierno, dirigentes partidistas y todas y todos aquellos que acceden a recursos públicos, siguen cayendo en el error y sin experimentar en cabeza ajena.
Lo sucedido en el Instituto Nacional Electoral de la sonorense Guadalupe Taddei Zavala es una muestra palpable de ello.
El nombramiento de Jesús Octavio García González como director de Administración del órgano electoral, área encargada de ejercer un jugosísimo presupuesto de poco más de 15 mil millones de pesos, resulta, por decir lo menos, con cierto grado de sospechosismo.
De acuerdo a una investigación del periódico Reforma, García González conoce muy bien al instituto electoral y sobre todo, sus procesos de licitación, ya que en la elección del Poder Judicial del año pasado fungió como representante de empresas privadas que obtuvieron contratos millonarios para proveer material electoral.
Es decir, era parte y ahora juez.
Su cercanía al ejercicio del dinero del INE como proveedor y ahora como funcionario electoral encargado de su presupuesto, lo pone inevitablemente en el vendaval mediático.
De hecho, el Órgano Interno de Control del propio instituto ya tiene en su poder una denuncia en contra del funcionario electoral por abuso de funciones y probable conflicto de interés.
Aun más: para tapar su pasado como proveedor, el susodicho “olvidó” asentar en su curriculum vitae este pequeño detalle que hoy lo tiene en la mira de la opinión pública, de los consejeros electorales .-quienes no fueron consultados para su nombramiento- y representantes de partido.
No hagas cosas buenas que parezcan malas. El árbitro electoral en el centro de la polémica.
ENCUADRE GUINDA
No diga que aquí lo leyó, pero un cuadro que está más que apuntado y apuntalado –me dicen- en sus aspiraciones para obtener la candidatura morenista y aliados a la alcaldía de la gélida Nogales es Ramón Baldenebro Garduño, hoy por hoy, agente fiscal del Estado en esa ciudad fronteriza.
Dicen que de ver dan ganas.
Y los que saben de estos menesteres afirman que Ramón trae bajo el brazo una alforja bastante abultada de trabajo partidista, lo que permite deducir que no es un improvisado en la talacha de tierra y electoral, operando en estos momentos para la senadora Lorenia Valles, y más antes para el mismo Alfonso Durazo en su campaña a la gubernatura.
De ser Lorenia la ungida como candidata a la gubernatura, júrelo usted que Baldenebro Garduño será la primera elección local. Un buen perfil.
De hecho, en el 2024 ya estuvo en la terna para alcanzar la nominación morenista a la alcaldía, pero en las negociaciones solo le alcanzó para una suplencia como diputado federal en la fórmula que encabezó Jesús Pujol. No es que se la deban, pero en justicia, merecería una oportunidad.
Llegado el momento, creo que no será un tema fácil de decidir porque hay muchos que la quieren y otros que les urge, pero de que Ramón Baldenebro estará apuntado, eso ni lo dude.
Ya veremos.
ENCUADRE PUNZANTE
Los colegas y amigos de la mesa de periodistas Corsas tuvieron como invitado a Carlos Navarro López, el aun representante del PRD ante el Instituto Estatal Electoral en Sonora. Saliva y adjetivos le faltaron para señalar a Joel Ramírez como el principal orquestador del cambio de identidad y estatutos de lo que fue el PRD, ahora convertido en Movimiento de Acción Ciudadana Sonorense (MACISO), para entregarlo a connotados priístas. Insisto: un asunto bastante desaseado.
IN PROXIMUM
CARPE DIEM
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