Un estudio publicado por investigadores de Harvard identifica al litio como un elemento clave en el cerebro que podría abrir nuevas estrategias para prevenir y tratar el Alzheimer, una enfermedad que hoy no tiene cura.
Matías Torino / EL HERALDO DE MEXICO
El reciente avance liderado por el equipo de Bruce Yankner en la Universidad de Harvard despertó un fuerte interés a nivel mundial al revelar el papel biológico del litio en la salud cerebral. La investigación, publicada en la revista Nature, demuestra por primera vez que este elemento químico se produce de manera natural en el cerebro y cumple una función protectora frente a la neurodegeneración, manteniendo la actividad normal de los principales tipos de neuronas. El hallazgo resulta especialmente relevante para los más de 50 millones de personas afectadas por Alzheimer en todo el mundo.
Según detallaron los científicos en un comunicado oficial de Harvard, la reducción del litio cerebral aparece como uno de los cambios más tempranos en el desarrollo del Alzheimer. Los experimentos mostraron que, cuando disminuyen sus niveles, se desencadena una cascada de alteraciones que incluyen inflamación, daño sináptico, afectación de la mielina y deterioro de la memoria. Además, se observó que las placas beta-amiloides, características de la enfermedad, capturan el litio y reducen aún más su disponibilidad, alterando el funcionamiento normal del cerebro.
UN NUEVO ENFOQUE PARA UNA ENFERMEDAD SIN CURA
El estudio sugiere que restaurar niveles fisiológicos de litio mediante formulaciones innovadoras podría no solo frenar la progresión del Alzheimer, sino incluso revertir la degeneración neuronal. En modelos animales, el uso de litio orotato logró proteger contra la patología y revertir la pérdida de memoria, un resultado que ninguna terapia antiamiloide había demostrado con claridad hasta el momento. Este entusiasmo se reflejó en la respuesta del público: de acuerdo con la Harvard Gazette, Yankner recibió innumerables consultas de pacientes y familiares en busca de orientación y esperanza.
En este contexto, científicos del Massachusetts General Hospital y del Brigham and Women’s Hospital ya trabajan junto al equipo de Harvard en un ensayo clínico con litio orotato que se espera inicie en la primavera. El neurólogo Alejandro Andersson, director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), destacó que el trabajo es sólido desde el punto de vista experimental y plantea una línea de investigación novedosa, al considerar al litio no solo como un fármaco psiquiátrico, sino como un micronutriente esencial para la función y el envejecimiento saludable del cerebro.
Sin embargo, los expertos llaman a la cautela. Aunque los resultados en animales son prometedores, todavía no se trata de un tratamiento probado en humanos. Los ensayos clínicos serán clave para confirmar su eficacia y seguridad, especialmente en adultos mayores. Mientras tanto, Yankner insiste en respetar los tiempos de la ciencia y recomienda no recurrir a suplementos sin supervisión médica, recordando que la investigación rigurosa es un proceso largo, pero fundamental para transformar la esperanza en soluciones reales.











