Cristina Gómez Lima / LA JORNADA
Hermosillo. La agricultura comercial del norte de Sonora se prepara para un ajuste significativo en el próximo ciclo primavera – verano, ante un entorno económico que señalan ha dejado poco margen de maniobra a los productores; Carlos Gaspar Iberri, presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Norte de Sonora (Aoans), advirtió que la superficie de siembra podría reducirse entre un 25 y un 30 por ciento, como consecuencia directa del comportamiento de los mercados en Estados Unidos, el tipo de cambio y el incremento sostenido en los costos de producción y movilización de los cultivos.
De acuerdo con el dirigente agrícola, el próximo ciclo se sembrarán menos hortalizas, garbanzo y otros productos que tradicionalmente sostienen la economía del campo sonorense. Sandías, calabacitas, chiles y leguminosas forman parte de los cultivos que resentirán esta contracción, debido a que los precios en el mercado estadounidense —principal destino de exportación— se han vuelto inestables, mientras que el tipo de cambio no ha favorecido a los productores.
En entrevista a La Jornada, señaló que dicho escenario, no obedece a la falta de agua, sino a una presión financiera que se ha intensificado en los últimos meses. A ello se suma el encarecimiento del transporte, los insumos y la logística, factores que han elevado el riesgo de invertir en una temporada que, históricamente, ya implica altos costos.
Gaspar Iberri señaló que, aunque el ciclo otoño – invierno que concluyó recientemente tuvo mercados relativamente estables, el balance final no fue favorable. La paridad del dólar se mantuvo baja durante buena parte de la temporada, lo que redujo los ingresos por exportación, mientras que los gastos de mantenimiento, energía y traslado continuaron al alza. Esta combinación, dijo, terminó por erosionar la rentabilidad del sector, aun en un periodo que tradicionalmente ofrece mejores condiciones comerciales.
Agregó que el ciclo pasado estuvo marcado por temperaturas más altas de lo normal, incluso durante diciembre, lo que propició una mayor presencia de plagas y enfermedades en los cultivos. Dijo que ello obligó a los productores a incrementar el gasto en controles fitosanitarios y manejo agronómico, encareciendo todavía más el proceso productivo. “En pocas palabras, la agricultura está estresada en Sonora”, resumió el presidente de la Aoans.
El dirigente agrícola advirtió que las cargas estructurales seguirán aumentando. Al impacto de los mercados y el clima se suman los recientes incrementos al salario mínimo y, a partir del próximo año, la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas, cambios que, si bien responden a derechos laborales, representan nuevos retos financieros.






