La charla-entrevista transcurrió como era previsible, principalmente alrededor de su “accidentada y cuestionada” llegada al Partido Verde como coordinador de la Primera Circunscripción Electoral para dicho instituto político.
Su amistad con Arturo Escobar, el dirigente nacional del Verde Ecologista y quien lo invitó a militar en sus filas, y con Manuel Velasco, exgobernador chiapaneco; con Jorge Carlos Ramírez Marín, su exjefe priísta en la extinta Secretaría de Reforma Agraria y ahora en la órbita de Morena; su vida profesional y familiar durante cinco años en Washington; su trabajo en la Organización de Estados Americanos (OEA); su larga convalecencia en Estados Unidos por un cáncer detectado; y sus malquerientes en la etapa como alcalde (presidente municipal, me corrige mi excelso amigo lingüista y cronista de Hermosillo el Nacho Lagarda) de esta desnaranjada ciudad capital.
Este lunes, Manuel “El Maloro” Acosta estuvo en la mesa de periodistas Kiosco Mayor, junto al delegado del Verde en Sonora, el hidrocálido Sergio Augusto López, quien hizo la anotación que era la primera vez que acudían juntos a un téte-a-téte de esta naturaleza.
Incisivos con sus preguntas los colegas Feliciano Espriella, Irisdea Aguayo, Arturo Ballesteros, Luis Fernando Oropeza, Jesús Villegas y Francisco Rodríguez.
De la plática, algunos temas que rescatar: dice no tener la mínima intención de buscar una candidatura (aunque personalmente creo que tampoco le desagrada la idea); cero objeción del gobernador Durazo para su llegada al Verde, aliado del partido en el poder, a pesar de los señalamientos de presuntos actos de corrupción que le precedía –creados por sus enemigos políticos durante el sexenio de Claudia Pavlovich, según asegura-;niega de paso que venga como una especie de “caballo de troya” dentro del morenismo y aliados, como aseguran los téoricos de la conspiración.
Como buen político, me dio la impresión que está cómodo con la posición que hoy desempeña, después de años de estar retirado de la vida activa, políticamente hablando. Me parece que no viene con un afán de venganza -su religión cristiana no se lo permite- contra sus detractores, pero tampoco exento de cobrar viejas facturas políticas.
Algún amigo de esos que están en todo menos en misa me decía que no tiene vergüenza, que no lo quieren de vuelta, que debería de estar en la cárcel, que clase de partido es el Verde que lo recibe, y bla bla bla bla.
Mi lacónico comentario es que no tiene una sola acusación penal en su contra –hasta donde sabemos- y que como México es aún un país de leyes, mientras no se comprueben sus presuntas corruptelas, muy poco se puede hacer.
En todo caso, su rechazo debe transitar por la vía política.
Dos paradojas: fue Célida López quien lo sucedió en el cargo de la alcaldía hermosillense y quien le dio “infierno” con el tema del alumbrado público y sus presuntos acuerdos económicos en lo oscurito, y ahora es aliada partidista; el PRI, en alianza con el Partido Verde, llevaron al “Maloro” a la presidencia municipal en ese entonces. Ser “verdoso”, pues, no es algo desconocido para él.
Antes como ahora, y ahora como antes.
ENCUADRE PUNZANTE
1). Y sigue la mata dando: este lunes fue detenida la diputada morenista Alejandra Ang Hernández en la garita de Caléxico, California, por transportar más de diez mil dólares sin reportar hacia Estados Unidos. Están viendo la tempestad y no se hincan, decía mi abuela Alicia.
2). Barruntos de tormenta por rumbos de Becas del Bienestar ante la denuncia pública de despido injustificado y maltrato laboral interpuesta por un grupo de trabajadores. Según dicen los afectados, el titular de esa dependencia federal en Sonora, Adrián Duarte Franco, no les ha dado la cara para explicar tal decisión. Otros me dicen que son trabajadores despedidos por improductivos. Nada que no se pueda arreglar con una buena beca de liquidación.
3). La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Sara Brugada, llamó a “defender la soberanía nacional” tras la intervención de Estados Unidos a Venezuela. Risita socarrona por Proceso que reprodujo la insípida nota “informativa” y tache declarativo por la funcionaria que, como perico, repite lugares comunes.
4). Quesque Javier Lamarque se “autodestapó” para la gubernatura de Sonora por Morena y aliados, durante la partida de rosca con colegas cajemenses y cajemensas, según su propio reporte. ¡Qué nuevas!. Van como 264 mil 321 veces que lo hace. Ya hasta parece chiste. Ja.
5). Sin la intención de ser punzante, pero celebro la designación de Said Saavedra, titular de Coecyt en Sonora, como presidente de la Red Nacional de Consejos de Ciencia y Tecnología. Sin duda, un éxito personal y profesional para el buen Said. Lo recuerdo bien cuando hizo mancuerna con Epifanio “Pano” Salido en la dirección general de Telemax en los tiempos de Eduardo Bours como gobernador. Fue una especie de “segundo de a bordo”. ¡Enhorabuena!
6). Más allá de una declaración efectista de la diputada María Espinoza sobre el tema de las fotomultas en Hermosillo, no hay que olvidar que la medida lleva como fin primordial el evitar accidentes. Con cobro o sin él, la idea es que menos hermosillenses mueran o se lesionen en percances viales. Tan tan.
IN PROXIMUM
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