
Todos quisiéramos reincorporarnos al ritmo de nuestras cotidianidades haciendo buenas las esperanzas de que se cumplan todos los parabienes que suelen menudear por estas fechas, pero si por la víspera se saca el día parece haber demasiados motivos para las reservas del caso.
2025 cerró mal y 2026 comenzó peor.
Cual si de una pésima broma de mal gusto se tratase, en pleno 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, el Tren Interoceánico, una de las obras emblemáticas de la llamada ‘cuarta transformación’ descarriló cerca del pueblo de Nizanda, en Oaxaca dejando una estela de muerte y desolación. 13 personas perdieron la vida y varias más resultaron heridas en un accidente que automática, inevitablemente tomó los senderos de la discusión política poniendo en el centro de ese debate la funcionalidad del que acaso era el proyecto menos cuestionado y el más prometedor, considerando que incluso llegó a mencionarse como una opción que competiría con el Canal de Panamá en materia de transporte de personas y mercancías entre el Océano Pacífico y el Atlántico.
Los últimos días del año fueron de un intenso, fiero combate por ganar la agenda pública: unos ocupados en el control de daños y la descalificación de las críticas; otros capitalizando la tragedia y sacado del archivo hasta aquel nombramiento honorario que hiciera el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador de su hijo, Gonzalo López Beltrán como responsable de esa obra. Y por supuesto, presuntas llamadas entre este y algunos amigos concertando negocios sobre la misma.
La Fiscalía General de la República se hizo cargo de las investigaciones del accidente y es hora de que no presenta un informe al respecto; como telón de fondo volvió a quedar la Marina Armada de México y su papel como administradora no solo de las obras del tren transítsmico, sino de su operación.
Apenas se iba disipando el humo de la tragedia en Oaxaca, cuando la madrugada del sábado tres de enero el gobierno norteamericano lanzó un operativo para extraer a Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, hoy detenido en la misma cárcel donde se encuentran famosos capos del narcotráfico como el “Chapo” Guzmán y el “Mayo Zambada”.
¿Por qué son estas malas noticias para México? Por la sencilla razón de que los EEUU enseñaron los colmillos de una Doctrina Monroe ‘recargada’ cuyo lema ‘América para los americanos’ se ha traducido siempre como ‘América para los norteamericanos’, y en ese tenor, el presidente Donald Trump ha sido particularmente enfático en dejar claro que su gobierno está dispuesto a pasar por encima de cualquier norma del derecho internacional para quitar y poner gobernantes en América Latina, para invadir países bajo la coartada del combate al narcotráfico, al terrorismo o a los gobiernos autócratas.
Su destino manifiesto, según el cual los EEUU han sido destinados por la Providencia para decidir qué es lo correcto, representa una seria amenaza no solo para México, sino para muchos países en el mundo, incluyendo a sus aliados: sobre Canadá se cierne la advertencia -medio en serio, medio en broma- de querer convertirla en el ‘estado 51 de la Unión Americana, y en estos días ha escalado la versión de que va por Groenlandia, actualmente bajo jurisdicción de Dinamarca.
“Algo tenemos que hacer con México, donde gobiernan los cárteles del narcotráfico”, reiteró recientemente el mandatario norteamericano, y esa es una apreciación que no debe tomarse a la ligera porque la tentación colonialista está a flor de piel allende la frontera norte.
El zarpazo en Venezuela tuvo reverberaciones en todo el mundo, pero particularmente en México, donde hasta el expresidente López Obrador salió a las redes a emitir un posicionamiento condenando los hechos y haciendo un llamado a la mesura. Su reaparición llamó la atención, pues la última vez que apareció para promocionar su más reciente libro, declaró que solo volvería a salir en caso de que hubiese una amenaza contra la presidenta Sheinbaum, una amenaza de golpe de Estado o que estuvieran en riesgo las instituciones de la República.
¿En qué supuesto caben entonces, las secuelas del nuevo ‘caracazo’? Vaya usted a saber, injerencista lectora, autodeterminado lector, pero es claro que en el gobierno mexicano sienten que el ogro naranja les está resoplando en la nuca, lo que por cierto es festinado ruidosamente por una oposición que tiene todas las velas encendidas para que Trump se anime y les haga el trabajo sucio.
II
En temas locales sí hay buenas noticias. La Mesa Estatal de Seguridad que preside el gobernador Alfonso Durazo está sacando la tarea, y en diversas acciones llevadas a cabo en estos primeros días del año lograron sacar del mercado más de dos millones y medio de dosis de diversas drogas, deteniendo a 71 personas involucradas en hechos delictivos. También se aseguraron 17 armas, mil 111 cartuchos y se recuperaron 45 vehículos robados.
Todo esto complementado con 21 cateos que resultaron positivos, ejecutando 28 órdenes de aprehensión.
III
En Hermosillo, mientras tanto, el alcalde Antonio Astiazarán anunció que las obras del paso a desnivel en Colosio y Solidaridad tienen más del 90% de avance y serán entregadas conforme a lo planeado, en los primeros días de febrero, en tanto continúa la construcción del libramiento norte, un proyecto diseñado para sacar de las calles de la ciudad más de un millón de camiones en tránsito.
El alcalde comenzó recio el año dando continuidad a obras de infraestructura importantes como el cárcamo norte donde se invierten más de 160 mdp y en breve arrancará la construcción de la planta tratadora de aguas residuales en el sur de Hermosillo y un parque solar que ofrecerá energía limpia a las empresas del Parque Industrial Norte, entre otras.
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