La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la intervención de EE. UU. en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, calificándola como un acto contrario al derecho internacional. Propuso una integración continental basada en la soberanía, el bienestar social y la responsabilidad compartida en seguridad.
Redacción
CIUDAD DE MÉXICO. – En un enérgico posicionamiento oficial, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó la postura de su administración frente a los recientes acontecimientos en Venezuela, donde una intervención directa del gobierno de Estados Unidos derivó en la captura de Nicolás Maduro. La mandataria calificó estos actos como una violación a la soberanía y propuso una hoja de ruta para una nueva relación hemisférica basada en la cooperación y no en la fuerza.
Rechazo categórico a la intervención
La jefa del Ejecutivo federal reafirmó que la posición de México es “firme, clara e histórica”, subrayando que la intervención extranjera nunca ha garantizado democracia ni estabilidad en América Latina. Bajo el amparo de la Constitución Mexicana y la Carta de las Naciones Unidas, Sheinbaum enfatizó que la soberanía y la libre determinación de los pueblos no son negociables.
“Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino y ejercer soberanía sobre sus recursos naturales”, sentenció la presidenta, añadiendo que las acciones unilaterales e invasiones no pueden ser la base de la diplomacia en el siglo XXI.
Una nueva visión para el Continente Americano
Ante el crecimiento económico de Asia y los desafíos globales, la presidenta Sheinbaum planteó que el continente debe transitar hacia una integración regional que priorice el desarrollo sobre la sumisión. Su propuesta se articula en cinco ejes fundamentales:
| Eje | Descripción |
| Soberanía | Respeto irrestricto al derecho de cada nación a decidir su modelo político. |
| Inversión | Desarrollo de infraestructura, ciencia, tecnología y educación. |
| Integración | Cadenas productivas compartidas para lograr la autosuficiencia regional. |
| Bienestar | El crecimiento económico debe reducir obligatoriamente la pobreza. |
| Diálogo | Relación permanente entre iguales para garantizar la estabilidad. |
Relación bilateral con EE. UU.: Cooperación sin subordinación
Respecto a la agenda de seguridad y lucha contra el narcotráfico, la mandataria destacó los resultados obtenidos bajo un entendimiento de “responsabilidad compartida”. Informó una reducción del 37% en el homicidio doloso y el decomiso de cientos de toneladas de drogas.
Sin embargo, fue enfática al señalar que la violencia en México no puede entenderse sin abordar dos factores críticos en Estados Unidos:
- El consumo masivo de drogas en su población.
- La entrada ilegal de armas de alto poder desde territorio estadounidense hacia México.
Sheinbaum reiteró su disposición a colaborar para evitar que el fentanilo llegue a los jóvenes, pero aclaró que toda acción conjunta debe darse bajo el principio de “cooperación, sí; subordinación e intervención, no”.
Un cierre con sello histórico
Invocando las figuras de Abraham Lincoln y Benito Juárez, la presidenta concluyó que “América no pertenece a una doctrina ni a una potencia”, sino a sus pueblos. Reafirmó que en México “manda el pueblo” y que la defensa del derecho ajeno seguirá siendo el pilar fundamental de la paz y la política exterior mexicana.
A continuación el posicionamiento íntegro de la presidenta de la República:
Quisiera leer un posicionamiento con relación a lo ocurrido en Venezuela hace unos días, aunque ya hubo un posicionamiento de nuestra parte, quisiera leer un posicionamiento más detallado:
La posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica. A raíz de los hechos recientes en Venezuela, donde el gobierno de Estados Unidos llevó a cabo una intervención directa que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como en la pérdida de vidas humanas, México reafirma un principio que no es nuevo y que no admite ambigüedades.
Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países.
La historia de América Latina es clara y contundente, la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, ni estabilidad, duradera.
Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno.
Nuestra posición está claramente consagrada en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, pero no es solo un principio nacional. La Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional establecen de manera inequívoca el respeto a la soberanía de los estados, a su integridad territorial y el derecho de los pueblos a la libre determinación.
Por ello afirmamos con toda claridad que, para México, y así debe ser para todas y todos los mexicanos: la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables, son principios fundamentales del derecho internacional y deben respetarse siempre sin excepciones.
La acción unilateral, la invasión, no pueden ser la base de las relaciones internacionales del Siglo XXI, no conducen ni a la paz, ni al desarrollo.
George Washington en 1796 llamó a observar la buena fe y la justicia hacia todas las naciones, cultivar la paz y la armonía de todos.
El continente enfrenta desafíos nuevos, la competencia económica global, particularmente frente al crecimiento de Asia, no se establece con el uso de la fuerza para someter a otros pueblos, sino con cooperación para el desarrollo, inversión productiva, innovación, educación y bienestar social.
Sostenemos que el Continente Americano puede y debe avanzar hacia una nueva visión, una visión basada en la cooperación y no en la intervención. Eso implica de manera concreta:
Primero. El respeto pleno restricto a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos. Cada nación tiene el derecho inalienable de decidir su modelo político, económico y social, sin presiones externas.
Segundo. La inversión productiva orientada al desarrollo en infraestructura, energía, transporte, educación, ciencia y tecnología. El desarrollo se construye.
Tercero. Una integración económica regional basada en cadenas productivas compartidas, comercio justo y beneficio para todos los países del continente que nos permita ser autosuficientes, como región, a la par de competir contra el crecimiento de Asia.
Cuarto. El bienestar social como eje central del desarrollo, el crecimiento económico, que no reduce desigualdades ni pobreza, no puede considerarse verdadero progreso.
Quinto. El diálogo permanente entre iguales. La estabilidad del hemisferio se construye con entendimiento, cooperación y respeto mutuo.
México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El Continente Americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman.
Lincoln definió la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Benito Juárez, estableció claramente que “entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Esa es la visión que defendemos y seguiremos ofendiendo: integración económica del continente y cooperación con respeto a la soberanía.
En lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. En los últimos meses hemos establecido un Entendimiento con Estados Unidos basado en cuatro principios:
Respeto a la soberanía y a la integridad territorial.
Responsabilidad compartida y diferenciada.
Respeto y confianza mutua.
Y cooperación, sin subordinación.
México coopera con Estados Unidos, incluso por razones humanitarias para evitar que el fentanilo y otras drogas lleguen a su población, particularmente a las y a los jóvenes.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones: no queremos que el fentanilo, ni ninguna droga, se acerque a ningún joven, ni en Estados Unidos, ni en México, ni en ningún otro lugar del mundo.
Lo hacemos de manera responsable y decidida.
Para México, el objetivo central es reducir la violencia y construir una paz duradera con justicia en nuestro territorio.
Los resultados están a la vista: una reducción de 37 por ciento en el homicidio doloso, cientos de toneladas incautadas de diferentes drogas ilegales, decenas de delincuentes extraditados.
Sin embargo, es importante recalcar que cuando hablamos de responsabilidad compartida, respeto y confianza mutua, que esta violencia que se vive en nuestro país tiene, entre sus causas, la entrada ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos hacia México, así como el grave problema de consumo de drogas en el país vecino.}
De igual forma, hemos señalado que debe combatirse con firmeza a los grupos que distribuyen droga y lavan dinero tanto en México como en los Estados Unidos.
Como lo he expresado en conversaciones con el presidente Trump: la Atención a las Causas también es fundamental. Hemos incluso coincidido en que los valores, el apoyo familiar, la educación y la comunicación masiva son herramientas indispensables para evitar el consumo de drogas.
Finalmente, es necesario reafirmar que en México manda el pueblo y que somos un país libre independiente y soberano.
Cooperación, sí; subordinación e intervención, no.
Esta es la posición que queríamos hacer de su conocimiento el día de hoy.








