El ex dictador venezolano y su esposa serán notificado formalmente de las acusaciones por narcotráfico
Redacción
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro comparecerá este lunes al mediodía ante un juez federal en Nueva York para ser notificado formalmente de los cargos que pesan en su contra en Estados Unidos. La audiencia inicial marcará el ingreso formal del ex dictador al sistema judicial estadounidense y abrirá una etapa procesal con alto impacto político y diplomático.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos el sábado en Caracas durante una operación ejecutada por fuerzas estadounidenses y trasladados a Nueva York, donde quedaron bajo custodia federal. Según el tribunal, la comparecencia de este lunes tiene como objetivo informarles oficialmente las acusaciones, garantizarles asistencia legal y fijar las primeras pautas del procedimiento, incluida la eventual solicitud de prisión preventiva.
El núcleo del caso gira en torno a cargos por “narcoterrorismo” y conspiración para el tráfico de drogas, una figura penal que combina delitos de narcotráfico con el uso de la violencia o de estructuras armadas para facilitar la distribución de estupefacientes. El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que Maduro habría participado durante años en un entramado destinado a introducir toneladas de cocaína en territorio estadounidense, utilizando al Estado venezolano como plataforma de protección y logística.
Las acusaciones contra el líder chavista no son nuevas. En marzo de 2020, fiscales federales presentaron cargos formales contra Maduro y otros altos dirigentes venezolanos, a quienes vincularon con el llamado Cartel de los Soles, una presunta organización integrada por miembros de las fuerzas armadas y del aparato político. Según esa acusación, el objetivo habría sido “inundar” Estados Unidos de cocaína como forma de desestabilización.
Una imagen fija de un video publicado por la cuenta Rapid Response 47 de la Casa Blanca en X.com, que se originó en la cuenta @PaulDMauro, muestra al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, siendo llevado bajo custodia por un pasillo en las oficinas de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en la ciudad de Nueva York, EEUU, el 3 de enero de 2026 (@RapidResponse47/Handout vía REUTERS)
El expediente también menciona a Cilia Flores, señalada por los investigadores como parte del círculo de poder que habría facilitado o encubierto actividades ilícitas. La figura de la ex primera dama ya había quedado expuesta en causas previas: dos de sus sobrinos fueron condenados en Nueva York en 2017 por intentar introducir cocaína en Estados Unidos, un antecedente que los fiscales suelen citar como parte del entramado familiar y político investigado.
Desde el punto de vista judicial, la audiencia de este lunes no implica aún un juicio ni una evaluación de pruebas, sino el inicio formal del proceso con el acusado presente. A partir de allí, la fiscalía deberá detallar los cargos, la defensa podrá plantear objeciones preliminares y el juez decidirá sobre cuestiones clave como la detención preventiva, el calendario procesal y las condiciones de acceso a la evidencia.
El caso plantea interrogantes jurídicos relevantes. Uno de ellos es el alcance de la jurisdicción estadounidense sobre hechos ocurridos fuera de su territorio, un punto que el Departamento de Justicia justifica en el impacto directo del narcotráfico en Estados Unidos y en el uso de rutas internacionales con destino final en ese país. Otro aspecto central será el estatus que Maduro pueda reclamar como ex jefe de Estado, una protección que, según Washington, quedó anulada tras su salida forzada del poder.

La comparecencia también tiene implicancias políticas más amplias. Por primera vez, un ex mandatario venezolano enfrenta de manera directa a la justicia estadounidense por delitos graves, lo que refuerza la estrategia de Washington de judicializar al núcleo del chavismo por la vía penal y no solo a través de sanciones económicas o aislamiento diplomático.
En términos procesales, el camino que se abre es largo. Casos de narcotráfico internacional de esta magnitud suelen extenderse durante años, con audiencias preliminares, negociaciones sobre pruebas y eventuales acuerdos. La fiscalía deberá demostrar no solo la existencia de envíos de droga, sino el rol específico de Maduro en su planificación o encubrimiento, un desafío probatorio considerable.
La imagen del ex dictador sentado ante un juez federal resume un giro que excede lo simbólico. Más allá del desenlace judicial, la causa coloca al chavismo en el terreno de la justicia penal internacional y convierte a los tribunales de Estados Unidos en un escenario central de disputa sobre responsabilidades, poder y legalidad tras más de dos décadas de gobierno en Venezuela.











