La declaración patrimonial de ambos legisladores también ha demostrado que entre el priista y el morenista hay, incluso, un pleito económico por ver quién tiene más dinero desde el poder
Diego Mendoza López
El pleito y agresiones verbales entre Alejandro “Alito” Moreno, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Gerardo Fernández Noroña, aún presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, los ha puesto en el ojo de la polémica y el escrutinio de la Política en México.
En ese tenor, y lejos del pleito reciente en la antigua casona de Xicoténcatl, Moreno Cárdenas ha calificado a Noroña de “farsante” y “vividor profesional”, al tiempo que cuestiona su discurso de austeridad mientras reside en una mansión: “Su doctrina es la hipocresía, su dios es el narco y su vida entera desprende el hedor de la corrupción que tanto dice combatir”, ha dicho el dirigente priista.
A esto, Noroña ha replicado con ironía: “No tengo ningún bien ni inmueble… Lo único que tengo es un pasivo: un crédito hipotecario por 8 millones de pesos”.
Ambos legisladores, como miembros de la LXVI Legislatura, están obligados por el Artículo 32 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas a presentar declaraciones patrimoniales y fiscales. Estas obligaciones buscan prevenirconflictos de interés y garantizar la transparencia en el ejercicio público.
“Alito” Moreno: propiedades y lujo bajo escrutinio desde 2014
El patrimonio de Moreno ha sido objeto de escrutinio y polémica desde hace más de diez años. Según su declaración patrimonial de 2025, posee al menos 14 propiedades: dos casas y 12 terrenos con un valor de adquisición de 12.9 millones de pesos.
Las residencias más costosas fueron compradas de contado: una en 2014 por 2.5 millones de pesos, y otra en 2016 por 7.2 millones, con terrenos que superan los mil 800 metros cuadrados (m²). Los terrenos, en su mayoría rurales, suman más de 308 mil metros cuadrados; no obstante, según datos periodísticos, algunos fueron adquiridos a precios sospechosamente bajos.
En bienes muebles, Moreno declaró cinco vehículos —dos motocicletas, dos camionetas y un automóvil— por un total de 2.1 millones de pesos. Además, señaló que posee un reloj de lujo y nueve cuentas financieras. Sus ingresos anuales, provenientes de sueldos como diputado federal, presidente del PRI y apoyos legislativos, alcanzan casi seis millones de pesos.

No obstante, investigaciones periodísticas y fiscales han estimado que su residencia en Lomas del Castillo, Campeche, podría valer entre 180 y 300 millones de pesos, mucho más de lo declarado.
Gerardo Fernández Noroña: presunta modestia en documentos oficiales y el poder
Por su parte, Noroña adquirió en noviembre de 2024 una propiedad en Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos. La vivienda, de dos niveles, cuenta con mil 201 metros cuadrados de terreno y 259 metros de construcción.
Financiada supuestamente mediante un crédito hipotecario, Noroña ha defendido la legalidad de su compra y ha transmitido en vivo desde su residencia para mostrar que todo es legítimo.
Entre sus bienes muebles, Noroña declaró una camioneta de lujo adquirida por 1.5 millones de pesos. Sus ingresos combinan el salario como senador y sus actividades en medios y redes sociales, alcanzando alrededor de 3.1 millones de pesos anuales. Hasta ahora, no existen investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito en su contra.

¿Quién gana más? Comparativa con estimaciones y declaraciones patrimoniales confirmadas
Alejandro “Alito” Moreno
- Propiedades: 14 inmuebles (2 casas y 12 terrenos)
- Valor estimado: 12.9 millones + 180–300 millones
- Bienes muebles: 5 vehículos + reloj de lujo de 6.4 millones
- Ingresos anuales: cercanos a los 6 millones de pesos
Gerardo Fernández Noroña
- Propiedades: una casa en Tepoztlán
- Valor estimado: 12 millones
- Bienes muebles: 1 camioneta de lujo de 1.5 millones
- Ingresos anuales: cercanos 3.1 millones de pesos
Después del balance de los datos verificados en lo que va del año, se puede apreciar que Moreno Cárdenas rebasa en patrimonio e ingresos al antiguo petista. Sin embargo, se ha señalado que ambos funcionarios no han registrado del todo su patrimonio.

Entre el pleito político y la transparencia obligatoria como funcionarios públicos
Más allá de la confrontación física, el altercado entre Moreno y Noroña ha encendido la discusión sobre la ética en la política y la rendición de cuentas. Para muchos ciudadanos, la pregunta no es solo quién gana más, sino cómo se adquirieron esas riquezas y si los legisladores cumplen con las obligaciones legales de transparencia mexicana.
Noroña ha defendido que la construcción de un patrimonio legítimo requiere esfuerzo y trabajo, mientras que Moreno enfrenta cuestionamientos por discrepancias entre los valores declarados y los estimados de mercado de sus propiedades.